Sin mayoría asegurada, Netanyahu recibe el encargo de formar gobierno en Israel

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Netanyahu, hoy, en el Parlamento
Alex Kolomoisky

TEL AVIV.- Muy lejos todavía de tener asegurada la mayoría necesaria de 61 escaños, el primer ministro Benjamin Netanyahu recibió este martes por cuarta vez en dos años el encargo presidencial de formar gobierno.

El presidente Reuven Rivlin, confió la tarea de armar una coalición de gobierno al líder de derecha que, según las indicaciones de los partidos, cuenta con 52 votos de apoyo. Por su parte el opositor de centro Yair Lapid, tiene 45.

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En sus 72 años de vida como democracia parlamentaria, Israel nunca estuvo gobernado por un solo partido, por lo que resulta habitual que la agrupación más votada negocie la formación de gabinete con las otras más pequeñas, mediante la concesión de ministerios y compromisos de acción política.

Netanyahu, que pese a los tres juicios por corrupción en su contra fue el candidato más votado en las elecciones del 23 de marzo, tendrá ahora 28 días para negociar y alcanzar la mayoría de 61 escaños a su favor, de los 120 que tiene la Asamblea (Knesset). Se le puede conceder una prórroga extra de dos semanas.

En referencia a los procesos judiciales contra el primer ministro, Rivlin enfatizó que “el presidente de Israel no es un sustituto del legislador o del Poder Judicial. Depende de la Knesset decidir sobre la cuestión sustantiva y ética de la idoneidad de un candidato acusado para servir como primer ministro”. ”Temo por mi país, pero debo hacer -explicó- lo que se me pide como presidente del Estado, con base en la ley y las decisiones de la Corte Suprema, y cumplir con la voluntad del pueblo soberano de Israel”.

El presidente agregó que era pesimista sobre la posibilidad de que Netanyahu llegue a la formación de un nuevo gobierno. ”Los resultados de las consultas me llevan a creer que ningún candidato tiene posibilidades reales de formar un gobierno que cuente con la confianza de la Knesset”.

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En ese contexto, el líder del partito centrista Yesh Atid, Yair Lapid, manifestó que “encomendar a Netanyahu la tarea de formar el nuevo gobierno es una vergüenza que representa una mancha para el Estado de Israel”.

Lapid reconoció que “el presidente Rivlin cumplió con su deber y no tuvo otra opción”. Pero el nombramiento de Netanyahu, en su opinión, “proyecta una imagen negativa de Israel como Estado de derecho”. Con el discurso de Rivlin y el “compromiso” de los diputados de respetar la ley, la 24ª Knesset fue inaugurada en Jerusalén según el resultado de la votación.

Rivlin instó a los parlamentarios a mostrar “liderazgo, superar divisiones ideológicas” y dar a los israelíes un gobierno estable después de más de dos años de crisis política y cuatro llamados a elecciones.

A continuación, el presidente instó a las “cuatro tribus de Israel, laicas, religiosas, ortodoxas y árabes” a encontrar un acuerdo dentro de la sociedad.

A diferencia de marzo de 2020, en plena primera oleada por el Covid-19, esta vez el juramento en pleno no se produjo con distanciamiento social dado el éxito de la campaña de vacunación. Entre los ausentes, los medios de comunicación citaron a Mansour Abbas, líder islámico árabe de Raam, que está hospitalizado. Sus 4 escaños podrían ser utilizados por cada uno de los bloques contrarios.

La Knesset que asumió este martes podría estar condenada a una corta duración y terminar en el verano si, como indican muchas señales, no se forma un gobierno y se convocan a las quintas elecciones en dos años.

Agencias AFP y ANSA