Mauricio Macri vive su revancha política y recupera protagonismo en Juntos por el Cambio

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Mauricio Macri, en el búnker de JxC
Fabián Marelli

Mauricio Macri se mostraba eufórico en el búnker porteño de Juntos por el Cambio (JxC) apenas se conocieron los primeros datos oficiales de las primarias que se celebraron ayer en todo el país. Desde hacía un rato, el expresidente deambulaba ansioso por el vip para funcionarios y candidatos que se montó en un sector del Pabellón 6, en Costa Salguero. Ingresó solo y esperó los resultados junto con Horacio Rodríguez Larreta, María Eugenia Vidal y Patricia Bullrich, los gerentes de Pro desde que regresó al llano. “¡Parece que ganamos la provincia!” , le avisó uno de sus colaboradores. “Estamos cinco puntos arriba”, vociferó el exmandatario, con la mirada clavada en las pantallas que mostraban los porcentajes del escrutinio provisorio de las primarias. Su entusiasmo crecía a medida que se estiraba la ventaja a nivel nacional con el kirchnerismo: “Está exultante”, sintetizó uno de sus laderos, al filo de la medianoche.

Macri vive su revancha política. Después de sufrir un revés electoral que lo sacó de la Casa Rosada en 2019, el expresidente se siente “reivindicado” por el aluvión de votos opositores. Y considera que, tras la dura derrota del Gobierno, la principal coalición opositora quedó en carrera para volver al poder en 2023. “Esto reivindica el rumbo que arrancó Mauricio en 2015. Él sentó las bases y no volvimos a foja cero, pese a la derrota. Ahora, puede empezar el segundo tiempo del cambio”, se envalentonan en el entorno del exjefe del Estado.

Horacio Rodríguez Larreta capitaliza el triunfo, pero muestra mesura para cuidar la unidad interna

Los armadores de Macri consideran que el expresidente, sin figurar en las boletas, salió fortalecido por el veredicto de las urnas. Ni siquiera los traspiés de las apuestas del creador de Pro por Gustavo Santos, en Córdoba, o Federico Angelini, en Santa Fe, quienes cayeron en las internas de JxC en esos distritos, les quitan el entusiasmo por el sorpresivo triunfo opositor. Consideran que Macri vaticinó el traspié del oficialismo y auguró un voto castigo por “la mala gestión” de Alberto Fernández. Es más, ya especulan con que las encuestas mostrarán una recuperación en la imagen de Macri. Si bien son cautos, ya nadie descarta que el expresidente sueñe con una nueva chance en la Casa Rosada. “Esto le da sentido a todo lo anterior -por la gestión de Cambiemos- y nos pone en carrera para 2023”, señalan sus allegados.

Mauricio Macri votó en la escuela 16 Wenceslao Posse en CABA
Mauro Alfieri


Mauricio Macri (Mauro Alfieri/)

A su vez, Macri percibe que hubo una “reivindicación” a su figura por el contenido y el tono del mensaje proselitista de JxC para las PASO. Se siente mucho más cómodo con el nuevo discurso combativo que emplearon de Larreta y Vidal, quienes hasta hace poco mostraban sus credenciales de “anti-grieta”, para diferenciarse de su mentor y garantizar una ampliación del espacio. De hecho, el larretismo utilizó el “basta” como slogan de campaña. “Horacio y María Eugenia viraron porque había que tener un discurso claro a favor de los valores que representamos, como la libertad o el respeto por las instituciones”, remarca uno de sus alfiles. Sin anotarse ni tacharse de la lista de aspirantes a la presidencia, Macri les dice a los suyos que el candidato para 2023 deberá ser un “garante del cambio”.

“Todos adoptaron la línea discursiva de Mauricio. Hace un año que viene diciendo que había que ponerle un freno al Gobierno”, se jactan en el macrismo. Además, le atribuyen haber hecho una lectura correcta del malestar social con la gestión de Alberto Fernández: “Siempre dijo que podíamos ganar en la provincia, por cómo veía la situación del país”, apuntan. Por eso, Macri insistió en que Vidal debía competir en Buenos Aires.

A casi dos años de su salida del poder y, pese al fortalecimiento del liderazgo de Larreta , Macri considera que comienza a recuperar la “centralidad” en JxC. Sus laderos toman como un triunfo que Larreta, Vidal y Santilli le hayan pedido al exmandatario que los acompañara en actividades proselitistas o con mensajes de apoyo en las redes. También, evalúan, tuvo protagonismo en los cierres de campaña y en el búnker de Costa Salguero. “Querían esconderlo y terminó asumiendo un papel relevante en la campaña”, apuntaron cerca de Macri. En la intimidad el “dueño” de Pro también celebra que se haya abierto un debate con el kirchnerismo sobre la deuda.

Traspiés

Mauricio Macri y Rodríguez Larreta
Ricardo Pristupluk


Mauricio Macri y Rodríguez Larreta (Ricardo Pristupluk/)

Desde que dejó el poder con el 40% de los votos, el exjefe del Estado se colocó el traje de controller de la coalición opositora. Antes del cierre de las listas electorales, les transmitió a Larreta que no estaba de acuerdo con el enroque entre Vidal y Santilli, una estrategia confeccionada por el alcalde porteño, uno de los aspirantes a la presidencia, y con adelantar la disputa por el liderazgo opositor y las candidaturas de 2023. Pero optó por ponerse por encima de la feroz interna en Pro por la estrategia electoral tras una charla a solas con Larreta. El expresidente cree que su corrimiento permitió blindar la unidad. “La jugada de salió muy bien, pero ahora Vidal y Santilli tienen que captar los votos de Ricardo López Murphy y Facundo Manes. No alcanza con el amarillo de Larreta”, evalúan.

Mapa electoral:los resultados en todo el país

Las PASO también le generaron disgustos a Macri. Si bien intervino poco, perdió en sus apuestas por Santos, socio de Mario Negri, en la interna de JxC en Córdoba, una maniobra que lo enfrentó con Patricio Bullrich, quien apalancó la boleta de Luis Juez y Rodrigo de Loredo, ganaron de la interna por amplio margen. En el entorno de Macri atribuyen el revés cordobés a que Juez supo captar el voto libertario en la provincia.

Más “duro”, reconocen, fue el tropezón en Santa Fe, donde viajó Macri para respaldar a Federico Angelini en la contienda local de la coalición. Allí, se impuso la boleta de Carolina Losada y el radical Mario Barletta. “En Santa Fe también perdieron Horacio y Patricia. En una interna de cuatro es pato o gallareta”, relativizan los armadores de Macri. El expresidente también sufrió un revés en Tucumán, donde cayó José Cano, a quien le había dado su aval. Lo contrastaban con los triunfos en el conurbano en la categoría de concejales de Gastón Di Castelnuevo (Ituzaingó) o Sebastián Neuspiller (Pilar).

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