Mauricio Macri se quejó por la “utilización partidaria” del atentado a Cristina Kirchner y denunció que se alienta “la persecución a la prensa y la Justicia”

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El expresidente Mauricio Macri
El expresidente Mauricio Macri

Tras repudiar el mismo jueves el ataque contra la vicepresidenta Cristina Kirchner en su casa de Recoleta, el exmandatario Mauricio Macri publicó una carta en sus redes oficiales donde cambió el tono y se quejó por una “utilización partidaria” de la causa, que le adjudicó al kirchnerismo. Dijo incluso que esta fuerza política intenta hacer una “cacería de enemigos simbólicos” y habló de una “maniobra” para “alentar la persecución” contra la prensa y a la Justicia.

En ese escrito, titulado El atentado a Cristina Kirchner está amenazando al país con otras desgracias, Macri entendió que el kirchnerismo realiza un uso del expediente “de forma partidaria” y “para iniciar una cacería de enemigos simbólicos a los que les atribuye, sin ninguna racionalidad, la instigación al ataque”.

Tras recordar el intento de ataque que también tuvo Raúl Alfonsín, Macri destacó que en ese momento el expresidente fallecido “se negó a situarse como víctima o a utilizar políticamente el ataque como un ariete”. Entonces, contrastó esta situación con el posicionamiento de quienes responden a Cristina Kirchner.

“Hoy vemos cómo en sus discursos, declaraciones, tuits y manifestaciones públicas captadas por cronistas de la televisión, dirigentes y militantes del oficialismo señalan con furia la supuesta responsabilidad de la prensa en haber incitado al atacante a intentar matar a la vicepresidenta”, señaló Macri.

Incluso cargó directamente contra Eduardo “Wado” de Pedro, el alfil más importante de la vicepresidenta dentro de la estructura gubernamental. “El propio ministro del interior estableció un vínculo directo entre editoriales de diarios, radio y televisión, y el ataque a Cristina Kirchner”, puntualizó el expresidente, que siguió: “Esta atribución es tan irracional como el propio atentado y puede poner en peligro la vida de periodistas, la integridad de los medios de comunicación independientes y a la democracia misma”.

Después de este planteo, el antes mandatario y ferviente opositor a Cristina Kirchner dijo querer con su misiva “advertir” a la opinión pública sobre una “maniobra” de “usufructo” del ataque contra la vicepresidenta en su vivienda de Recoleta. Esto busca, según él, “alentar la persecución” a la prensa y a la Justicia. “Usan la oportunidad para debilitar dos columnas esenciales de la democracia y, en ese acto, cambiar el curso de los acontecimientos judiciales que todos conocemos”, indicó.

En el último tramo de su carta, pretendió remarcar que no hay “ninguna posibilidad de democracia” sin libertad de prensa y marcó: “La libertad de expresión no es solamente el resultado de la falta de prohibiciones, sino también de la ausencia de amenazas y amedrentamientos; un derecho de todos los argentinos como lo expresa la Constitución Nacional”.

Para cerrar, dijo: “Estamos atentos, estamos juntos, creemos en la libertad de prensa y en la independencia de la Justicia, creemos en la democracia. No nos dejamos confundir”.

El texto completo

El atentado a Cristina Kirchner está amenazando al país con otras desgracias

El hecho violento que puso en riesgo la vida de la vicepresidenta y que mereció el repudio de todas las organizaciones y los dirigentes, está siendo ahora utilizado por el kirchnerismo de forma partidaria para iniciar una cacería de enemigos simbólicos a los que les atribuye, sin ninguna racionalidad, la instigación a ese ataque. En contraste, todos recordamos ahora la austera y responsable reacción que mereció de parte del Dr. Alfonsín su atentado en 1991, cuando de inmediato se negó a situarse como víctima o a utilizar políticamente el ataque como un ariete.

A diferencia de la sabiduría de Alfonsín, hoy vemos cómo en sus discursos, declaraciones, tweets y manifestaciones públicas captadas por cronistas de la televisión, dirigentes y militantes del oficialismo señalan con furia la supuesta responsabilidad de la prensa en haber incitado al atacante a intentar matar a la vicepresidenta. El propio ministro del interior estableció un vínculo directo entre editoriales de diarios, radio y televisión y el ataque a Cristina Kirchner. Esta atribución es tan irracional como el propio atentado y puede poner en peligro la vida de periodistas, la integridad de los medios de comunicación independientes y, a continuación, a la democracia misma.

Por eso vengo acá a advertir a la opinión pública sobre esta maniobra que está usufructuando el atentado a Cristina Kirchner para alentar la persecución a la prensa y a la Justicia. Usan la oportunidad para debilitar dos columnas esenciales de la democracia y, en ese acto, cambiar el curso de los acontecimientos judiciales que todos conocemos.

Remarco con énfasis que no hay ninguna posibilidad de democracia sin libertad de prensa y que la libertad de expresión no es solamente el resultado de la falta de prohibiciones, sino también de la ausencia de amenazas y amedrentamientos; un derecho de todos los argentinos como lo expresa la Constitución Nacional.

Estamos atentos, estamos juntos, creemos en la libertad de prensa y en la independencia de la Justicia, creemos en la democracia. No nos dejamos confundir”.