Mauricio Macri levanta el perfil para apuntalar su gestión en política exterior y marcar diferencias con el kirchnerismo

Jaime Rosemberg

Caía la noche del lunes en Asunción, y desde el aeropuerto de la capital paraguaya, Mauricio Macri no podía ocultar su satisfacción. "La reunión con (Mario) Abdo es todo un dato político", le transmitió el expresidente a varios allegados antes de su regreso al país, y luego del breve periplo que lo llevó a reunirse con el actual presidente de Paraguay y también con su antecesor, Horacio Cartes.

"Sostener los logros en política exterior" aparecen como planes en el corto plazo, afirman cercan del fundador de Pro, quien tuvo en los últimos días una reaparición pública tras siete meses de casi absoluto silencio. Tanto en la entrevista concedida el miércoles de la semana pasada a un sitio web chileno, como en el inesperado viaje a Paraguay-criticado por el oficialismo por quebrar la cuarentena- Macri buscó mostrarse como un "líder regional", y de paso diferenciarse del presidente Alberto Fernández por su "cercanía" a mandatarios de la región que tienen una relación tirante con la Casa Rosada.

"Hablamos de lo importante que es que el Mercosur no pierda el dinamismo que tuvo en los últimos años y avance en los acuerdos de libre comercio que se habían alcanzado con la UE, Corea, Singapur, hay varios en carpeta", dijo Macri a la televisión de Paraguay luego de su encuentro con Abdo.

Justamente los acuerdos bilaterales de libre comercio celebrados en el gobierno anterior fueron cuestionados por la cancillería, aunque finalmente las rispideces no se tradujeron en un abandono del bloque regional por parte de la Argentina.

"Nuestro gobierno acumuló un gran capital en materia de política exterior, y Mauricio lo va a cuidar", afirmó uno de los consejeros actuales del Presidente en la materia. Desde el macrismo destacan el acuerdo entre el Mercosur y la UE, la organización del G20 en Buenos Aires y la "buena relación con todos los presidentes de la región, salvo (Nicolás) Maduro", puntualizaron. Y lo diferenciaron de "los problemas que tiene el Gobierno para relacionarse con varios países", entre ellos Estados Unidos.

Desde el equipo que asesora al expresidente aseguraron que "Mauricio generó buenos vínculos con (Donald) Trump, con muchos líderes de la oposición demócrata como Joe Biden", y hasta con Larry Fink, cabeza visible del grupo de bonistas BlackRock, que rechazó la propuesta argentina de negociación de su deuda privada. "Si fueran sensatos, usarían estos contactos para bien del país", se ufanaron en Pro.

"Hablaron de integración regional, pero también de como salir de la pandemia. No sé a cuantos expresidentes recibe Abdo", recalcaron cerca del exmandatario, felices por el recibimiento que tuvo Macri en Asunción.

Luego de reiterar que el expresidente "cumplió todos los protocolos" y pidió "todas las autorizaciones" para salir y volver a entrar al país, desde el macrismo negaron de manera rotunda que el objetivo del viaje fuera el armado de un grupo de expresidentes liberales, como contraposición al Grupo de Puebla que integra Alberto Fernández. "Es natural que si Macri sale al exterior, por su ascendencia y experiencia internacional, se hagan especulaciones. Pero no hay nada de eso", afirmó a LA NACION el exsecretario de Asuntos Estratégicos Fulvio Pompeo, a cargo de las relaciones internacionales de Pro.

Incomodidad

A diferencia de dirigentes kirchneristas que lo criticaron duramente por viajar en plena pandemia, desde la Casa Rosada evitaron confrontar, pero deslizaron su desagrado por la movida del expresidente. "Está en su derecho (de viajar). Me parece poco transparente que un expresidente viaje en representación de FIFA para ver a otro expresidente de un club muy cuestionado", afirmaron a LA NACION desde un despacho cercano al del Presidente en relación a Cartes, que además de expresidente fue y es titular de varios clubes en Paraguay.

¿Y la visita a Abdo? "Sin comentarios", eludieron en la Casa Rosada, aunque aclararon que "si hubiera sido un dirigente oficialista (el que viajaba) lo siguen hasta abajo de la cama", se quejaron. La incomodidad, lejos de los micrófonos, también apareció en Juntos por el Cambio, desde donde afirmaron que el inesperado viaje -Macri le avisó sólo a sus íntimos- "mete ruido" en la complicada convivencia entre Gobierno y oposición, y "da pie para que el kirchnerismo nos critique".

La causa judicial por espionaje ilegal -que involucra a amigos de Macri como el extitular de la AFI Gustavo Arribas- y las disidencias internas de Juntos por el Cambio estuvieron en la agenda diaria del expresidente en las últimas semanas, antes de su reaparición pública.

Cerca del expresidente aseguraron que, por el momento, Macri cumplirá con su cuarentena, y que no hay previstas otras apariciones públicas en lo inmediato. "Pero nunca se sabe, está muy activo y con ganas de participar", afirmaron cerca del exmandatario, quien está dispuesto a reivindicar su "herencia" en política exterior.

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