Matilde Hidalgo, la primera mujer hispanoamericana que pudo votar

En 1924, cuando en Ecuador todavía no se había legislado ni aprobado el sufragio universal (y, por tanto, el derecho a voto para las mujeres), Matilde Hidalgo se convirtió en la primera mujer en hacerlo, ya no solo de su país sino de toda Hispanoamérica.

Matilde Hidalgo, la primera mujer hispanoamericana que pudo votar (imagen vía Wikimedia commons)

Ocurrió el 10 de mayo, día en el que se celebraban las elecciones en las que se debía elegir un nuevo Presidente de la República en un momento en el que José Luis Tamayo, quien ocupaba tal cargo, estaba atravesando su momento de popularidad más bajo, debido a una matanza y brutal represión que se realizó sobre los participantes de una manifestación el 15 de noviembre de 1922 y que se saldó con cerca de un centenar de muertos y el doble de heridos.

Unos días antes de las elecciones presidenciales Matilde Hidalgo había anunciado su intención de acudir a ejercer el voto, consiguiendo que se abriera un debate político en el país y que de manera extraordinaria el Consejo Electoral solicitase una autorización al Consejo de Estado de la nación para que inscribiera en el censo electoral a Matilde. El órgano gubernamental tras estudiar la petición concedió el permiso.

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Mucho se ha especulado sobre la razón de esa sorprendente autorización en una época en la que ni tan siquiera se  había legislado en Ecuador sobre el sufragio femenino y dos eran las causas que motivaron dicho permiso. Por una parte, y como es evidentemente, el desgaste y mala prensa del presidente Tamayo, quien había deseado hacer una política más social desde el escándalo de la masacre de 1922 y a pesar de que no repetía como candidato presidencial quería allanar el camino a quien iba a ser su sustituto (Gonzalo Córdova) en los próximos años.

Por otra parte influyó la personalidad de la propia Matilde Hidalgo, quien en los últimos años se había convertido en una de las mujeres más populares del país al conseguir una serie de retos que ninguna otra lo había logrado en la historia de Ecuador.

Siendo niña aprendió a leer y escribir en su hogar y cuando cumplió 18 años (en 1907) consiguió (tras mucha insistencia) que la aceptaran como alumna en una escuela para estudiar el bachillerato (que hasta entonces solo era permitido únicamente para varones), tras conseguir en 1913 el título de bachiller (siendo la primera mujer ecuatoriana en obtenerlo) decidió que quería estudiar medicina, matriculándose en la Universidad Central de Ecuador (tras múltiples impedimentos) y nuevamente consiguió ser una pionera.

Tras varios años de constante estudio (a pesar de no tenerlo nada fácil y ser la única mujer en una facultad llena de hombres) completó la carrera de medicina e incluso obtuvo el doctorado en 1921. Una vez más Matilde Hidalgo era la primera mujer en su país, y en muchos de su entorno, en lograr un hito por los derechos de la mujer.

En los siguientes años no solo se ocupó en ejercer su profesión, sino que realizó una gran labor en pro de los derechos de las mujeres, convirtiéndose en una de las más importantes feministas de su época no solo en Ecuador sino en toda Latinoamérica.

Tuvo tal repercusión todo lo que hizo que el Consejo de Estado no tuvo más remedio que acceder a su petición de poder votar en las elecciones presidenciales del 10 de mayo de 1924.

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En cinco años las cosas cambiaron mucho en Ecuador y se aprobó el sufragio femenino en 1929 y un año después Matilde Hidalgo (con 41 años de edad) fue escogida concejala en el cantón de Machala. Pero en esta ocasión ya no estaba sola y otra mujer también sería concejala al mismo tiempo que ella: Bertha Valverde, una joven estudiante de obstetricia, de 25 años de edad, que consiguió ser representante municipal en Guayaquil.

Durante las siguientes tres décadas (hasta su fallecimiento en 1974, a los 84 años de edad) Matilde Hidalgo siguió desarrollando un férrea lucha por los derechos de las mujeres, ostentó varios cargos de responsabilidad (entre otros el de presidenta de honor y vitalicia de la Cruz Roja en la provincia de ‘El Oro’, en el sudoeste de Ecuador).

 

NOTA IMPORTANTE: Ante los comentarios de varios lectores, que indican que la primera mujer hispanoamericana en votar fue Julieta Lanteri (en 1911), cabe señalar que ésta no nació en Argentina sino en Italia, trasladándose al continente americano junto a su familia cuando tenía seis años de edad. Por tal motivo, la mayoría de historiadores apuntan que dicho honor como pionera debe ser reconocido a Matilde Hidalgo (originaria de Ecuador). Por tal motivo, en este post lo he titulado como ‘primera mujer hispanoamericana en votar’ en lugar de utilizar el término ‘primera mujer latinoamericana en votar’ en cuyo caso sí que dicho mérito debería corresponder totalmente a la sufragista Julieta Lanteri.

Fuentes de consulta e imágenes: heroinas.net / cimacnoticias / aboutespanol / Wikimedia commons

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