El material común que pone en jaque a la energía solar

Paneles solares en una imagen de archivo.
Paneles solares en una imagen de archivo.

Paneles solares en una imagen de archivo.

Uno de los grandes retos de la energía solar del mañana pasa por un material bastante común: la plata. Pero para impulsar la energía fotovoltaica y alcanzar la meta compartida por Bruselas —que se ha fijado el objetivo de doblar la capacidad instalada en la Unión Europea hasta los 300 gigavatios en 2028— hay que hacerse una pregunta, según resalta Xataka: ¿Cómo gestionar la demanda de plata que eso requiere?

La plata juega “un papel vital” en las células solares y la industria de la energía fotovoltaica, como destaca The Silver Institute. Con el objetivo de que se beneficien de su capacidad conductora para trasladar la electricidad tanto hacia baterías como a instalaciones que permiten su aprovechamiento inmediato, los fabricantes utilizan la plata en forma de polvo para elaborar una pasta que añaden a las obleas de silicio.

Sin embargo, la plata no es un recurso barato ni ilimitado. Y aunque cada panel solar utiliza una pequeña cantidad de este mineral, a medida que la energía fotovoltaica avance su disponibilidad supondrá un reto.

Un estudio publicado en la revista Progress in Photovoltaics, del que se ha hecho eco Xataka, muestra la conclusión de un grupo de expertos de la Universidad de Nuevas Gales del Sur, en Australia.

“La transición hacia una energía limpia podría hacer que la capacidad instalada acumulada de energía fotovoltaica pasara de 1 TW antes de finales de 2022 a 15-60 TW en 2050, lo que crearía un importante riesgo de demanda de plata”, advierten los autores.

Y van más allá. Si se mantiene la situación y tecnología actual podría darse el caso de que el sector requiera una parte significativa del actual suministro anual de plata en solo unos cuantos años.

“Los resultados muestran que el ritmo actual de reducción del consumo de plata no es suficiente para evitar el aumento de la demanda por parte de la industria fotovoltaica y que la transición hacia tecnologías de alta eficiencia, como la TOPCon y SHJ, podría incrementar enormemente la demanda, lo que plantearía riesgos para los precios y el suministro”, indican.

En cuanto a los costes, los investigadores señalan que el coste promedio anual de la plata se ha incrementado más de un 50% desde 2019, lo que puede repercutir directamente en la factura de la propia energía fotovoltaica, según previenen. “El mantenimiento de la situación actual con un predominio de la tecnología de tipo p podría requerir más del 20% del actual suministro anual de plata para 2027”, añaden.

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