Mateo Salvatto: "Algunos políticos y sindicalistas creen que estamos en el siglo XX"

Alejandro Horvat
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PINAMAR.- Mateo Salvatto, de 22 años, entra, de short y remera, al parador Marbella. Aunque lleva puestos unos lentes oscuros, el jopo rubio hace que sea fácil reconocerlo. Dice que no es fanático de la playa, pero vino junto a su familia a pasar unos días de descanso a esta ciudad balnearia. Se pide una lágrima en jarrito y comienza a conversar con LA NACION. El director del departamento de innovación de la escuela ORT y CEO y fundador de Asteroid Technologies, la compañía que creó Háblalo, una aplicación para que personas con discapacidad logren comunicarse con mayor facilidad, dice estar haciendo un balance sobre el año que pasó.

Esta entrevista, como todas las otras en las que participó, le generan un nivel de exposición con el que no siempre se siente del todo cómodo. Dice dedicarle tiempo y energía a tratar de asimilar el inagotable flujo de comentarios que le llegan a través de las redes sociales. Si bien la gran mayoría son positivos y le dan aliento, existen otros, según cuenta, que dicen ideas "delirantes" acerca de él. Lamenta que en la Argentina haya "una obsesión por los extremos", y que, muchos, necesiten etiquetar a las personas.

"Es complicado. Es algo que me tiene un poco cansado, pero cuando hablo con gente que está acostumbrada al tema de las redes y la exposición, me dicen que para amplificar el mensaje que uno intenta transmitir no queda otra opción. Por salir en la tele muchos te adjudican responsabilidades o te suben al ring en peleas que no son tuyas. Ojo, son una minoría, pero hacen mucho ruido. Te quieren etiquetar con concepciones que para ellos tienen sentido. Se dicen muchas cosas delirantes, siento, lamentablemente, que hay mucha gente obsesionada con los extremos, cuando la respuesta son siempre los puntos medios", reflexiona Salvatto.

Si bien asegura que sobrevolar "la grieta" le lleva un gran esfuerzo emocional, es consciente de que su aplicación y las ideas que defiende se han masificado y hoy es uno de los jóvenes más destacados, tanto en su faceta de emprendedor como también por su voluntad de ir en busca de una Argentina que pueda solucionar en un mediano plazo sus problemas estructurales a través del consenso y el uso de la tecnología para lograr procesos transparentes y eficaces. Hoy Háblalo es una de las aplicaciones inclusivas más descargadas del mundo. Funciona en 55 países y tiene 125.000 usuarios.

"Tuve el privilegio de poder amplificar lo que yo hago, pero todos somos el resultado de una conjunción del esfuerzo de muchas personas. Me llena de tristeza cuando muchos de mi generación se quieren ir del país, no es que no los entienda, pero si nos vamos todos acá no va a quedar nada, este país no es inviable", señala Salvatto.

Se siente muy interpelado por haber tenido más posibilidades que otros y, por eso, piensa que el debate sobre la meritocracia no tiene sentido. "Ese debate es solo otra razón para insultarnos y perder tiempo. No se hace todo con mérito. Por supuesto que sin esfuerzo no se llega. A los 18 años yo ya tenía tres trabajos, pero nací en una familia donde siempre tuve internet, comida y una escuela muy buena. Hay que valorar el mérito, pero no todos tienen las mismas oportunidades".

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Salvatto apuesta a su generación para lograr cambiar la mentalidad del liderazgo actual. Cree que buena parte de los sindicalistas y los políticos se mueven como una gran corporación y piensan como si el mundo estuviera en el siglo pasado.

"No digo todos, porque como dije anteriormente, nunca hay que decir que todos son esto o lo otro, tampoco quiero caer en la antipolítica, pero buena parte de los políticos y sindicalistas están atornillados a sus sillas y piensan como si viviéramos en el siglo XX. Pero hoy el conocimiento está democratizado, el mundo cambió, los mercados funcionan distinto, las empresas buscan otras habilidades. Hoy un pibe de 18, como me pasó a mí, puede tener una empresa. Antes te decían que a los 18 no sabías nada. Por eso mi generación es la que debería cambiar esa mentalidad de liderazgo que ya no funciona", dice Salvatto.

Se anima a decir que en 10 años se podría abrir una ventana de oportunidades si se aprovecharan las siguientes variables: "La tecnología para mejorar procesos, que el conocimiento está más democratizado y que todo eso hace que los jóvenes puedan asumir posiciones de liderazgo. Si vos juntás esas cosas y agregás el condimento que yo intento sumar, y es que nos pongamos de acuerdo y dejemos de cometer los errores del pasado, como la demagogia, el bardo, la grieta, si saltamos por arriba de esa pared, cuando nos toque a nosotros, que no falta tanto, vamos a tener algunas cosas más cocinadas. Los niveles de pobreza y las falencias en la educación de los chicos son inadmisibles, no podemos no estar de acuerdo para solucionar estas cuestiones".

Buena parte de los políticos y sindicalistas están atornillados a sus sillas y piensan como si viviéramos en el siglo XXMateo Salvatto

Salvatto dice que al momento de votar, lo hace por descarte, y que no confía en los que proponen soluciones mágicas. Opina que un error frecuente de la política es construir "el anti algo", es decir, no proponer nuevas ideas y proyectos, sino dedicarse a oponerse a las de otro. "Hay partidos que te dicen, ´yo no sé que tengo de bueno, pero el otro es mucho peor´. ´No sé qué te doy, pero el otro te da menos´. Y no me refiero a la gestión actual o a la de Macri, son 100 años de hacer todo mal. Me duele que nunca se asuman los errores, es imposible construir algo si no los asumimos y tratamos de mejorar. Creo que la Argentina puede cambiar y no me importa quién lo haga".

Sobre el debate por la despenalización del aborto, Salvatto indica que es un ejemplo más de cómo la juventud tiene una potencia enrome para instalar debates, y que esa fuerza hay que trasladarla para impulsar una agenda que ayude a cambiar cuestiones troncales para el país. "Es absurdo pensar ´no hay que debatir sobre tal tema porque hay cuestiones más urgentes´. No van esos argumentos, pero ahora la juventud también, creo, debe involucrarse y debemos ser exigentes cuando se ven hechos de corrupción, cuando nos damos cuenta de que laburamos medio año para pagar impuestos o cuando vemos que los chicos no tienen la educación que merecen. Mi abuelo emigró de Europa para acá, no fue a Estados Unidos. Podemos volver a tener ese país, la Argentina está destruida por falta de voluntad, no de recursos".