La advertencia ante el pez cabeza de serpiente: si lo ve mátelo de inmediato y congélelo

Las instrucciones son claras: si se topa con el ominoso invasor, proveniente de Rusia, China y Corea del Norte, y lo captura, mátelo de inmediato y congélelo.

No es, con todo, un llamado a la violencia bélica o a la tortura sino, en realidad, una vía para proteger al ecosistema de amenazas externas y muy destructivas.

El objetivo es, en realidad, el pez cabeza de serpiente del norte, conocido en Estados Unidos como Northern Snakehead, una especie originaria de Asia (Rusia, China y Corea) que se ha expandido a otras regiones y es considerada invasiva, pues es un depredador que rápidamente puede devastar a las especies de peces nativas de los lugares a los que se expande y con ello alterar los ecosistemas.

Un ejemplar del pez cabeza de serpiente del norte, especie invasiva originaria de Asia, capturado en un estanque en Maryland, EEUU. (AP Photo/ Steve Ruark)

Y, en Georgia, donde se ha reportado recientemente el hallazgo de un pez cabeza de serpiente del norte en un estanque en el Condado Gwinnett, las autoridades actuaron de manera fulminante para frenar la posible invasión de sus aguas por esa especie.

De acuerdo al periódico USA Today, el Departamento de Recursos Naturales de Georgia informa a quien identifique o pesque un pez de esa clase que no lo devuelva al agua sino que lo “mate inmediatamente”. Además, advierte de una característica singular de este pez: puede respirar aire. Por ello, no basta dejarlo en tierra tras capturarlo. Hay que matarlo de tajo. Y luego, fotografiarlo y reportar el lugar del hallazgo, además de congelar el espécimen.

Eso permitirá, pese a lo drástico que suene, preservar los ecosistemas fluviales y lacustres de Georgia de la invasión del pez de cabeza d serpiente del norte.

El pez de cabeza de serpiente del norte suele crecer hasta cerca de un metro de largo (aunque puede llegar a crecer más), y tiene una larga espina dorsal y una coloración café-verdosa. El hecho de que puede respirar tanto agua como aire le permite sobrevivir en tierra por varios días y eso le da movilidad para desplazarse entre cuerpos de agua cercanos y, con ello, expandir su presencia.

Ese pez es en Asia apreciado por su carne y su respectivo valor económico, pero en otras áreas es visto como una amenaza para los ecosistemas. Por ello en Georgia, y en otros sitios de Estados Unidos donde se han hallado ejemplares libres (por ejemplo, en Florida, Nueva York, Carolina de Norte, California, Arkansas y el río Potomac (que divide Virginia y Maryland) usualmente se le extermina.

Su cultivo comercial en granjas piscícolas cerradas existe en Estados Unidos, pero cuando especies invasivas como el pez de cabeza de serpiente del norte u otras son identificadas en libertad en ríos, lagos o charcas (a donde fueron introducidas deliberadamente o a donde lograron escapar), generalmente se actúa para eliminarlas y prevenir o mitigar el daño a las especies nativas. Se teme especialmente, por ejemplo, que el pez cabeza de serpiente del norte logre irrumpir en aguas del Río Mississippi o en los Grandes Lagos, cuyos muy extensos ecosistemas pueden ser severamente dañados por especies invasivas.

De allí el llamado a matar, congelar y reportar a ese singular pez en Georgia, algo que se da, y se dará, en casos similares en otros lugares de Estados Unidos. Incluso se llega a envenenar todo un estanque donde se han hallado esos peces, para cortar de tajo su proliferación.

Biólogos capturan un ejemplar de pez cabeza de serpiente del norte en el río Potomac, Virginia, (Reuters/Gary Cameron)

Y no es la única especie invasiva con capacidad de devastar los ecosistemas acuáticos locales. La carpa asiática, por ejemplo, ha afectado ya amplias zonas fluviales en Estados Unidos, se lucha para controlarla en las cuencas de los ríos Ohio y Mississippi y se trabaja con énfasis para que no penetren en los Grandes Lagos.

En el sur de Florida, tan solo, se han registrado, de acuerdo al Servicio Geológico de Estados Unidos, 46 especies invasivas de peces de agua dulce.

Y varias especies invasivas, como sucede también en otras partes del mundo, han causado estragos severos en los ecosistemas. Por ejemplo, la lamprea marina que invadió los Grandes Lagos a mediados del siglo 20 devastó las especies de peces locales y afectó severamente la pesca local. Y el mejillón cebra, originario de los mares Negro y Caspio en Ucrania y Rusia, ha invadido el Río Hudson y los Grandes Lagos, afectando con ello a embarcaciones, canales y represas por la acumulación de sus conchas y ha sido asociada con toxinas que matan a aves, además de imponerse y devastar las poblaciones de moluscos locales.

Así, si en su anzuelo cae un pez cabeza de serpiente del norte, mátelo, repórtelo y congélelo, y no deje que se vaya arrastrando por la tierra respirando aire fresco. Y, quizá, dirán por allí, hay quien podría freírlo con ajo y cebolla para darle un uso alimenticio. Algunos creen que tiene un delicioso sabor.