Martin, un primer ministro para una coalición entre rivales históricos


Dublín, 26 jun (EFE).- Micheál Martin, el líder del centrista Fianna Fáil (FF), ha esperado nueve años para convertirse en el nuevo primer ministro irlandés, después de un largo proceso de rehabilitación de la imagen del partido que más veces ha gobernado este país y el que lo sumió en una de las peores crisis económicas de su historia.

Dirigirá un Ejecutivo de coalición insólito, junto a los Verdes y el democristiano Fine Gael (FG), el partido con el que se ha repartido el poder desde la creación de este país y cuya rivalidad se remonta hasta la Guerra Civil Irlandesa (1922-1923).

Las tres formaciones anunciaron este viernes que sus afiliados han votado a favor de esta gran coalición y Martin, ganador de las elecciones generales celebradas el pasado 8 de febrero, recibirá este sábado el apoyo de la Cámara Baja de Dublín (Dáil).

Este histórico acuerdo entre antiguos enemigos llega en un momento en el que el país se enfrenta al impacto de la pandemia del coronoravirus, una situación que les obligará a acometer una profunda reforma de la sanidad y de otros servicios sociales, asuntos que descuidó el FG en la anterior legislatura y que le pasó factura en los comicios del pasado 8 de febrero.

Nacido en Cork, en el sur del país, hace 59 años, Martin tomó las riendas del FF en enero de 2011, un mes después de que el Gobierno de Dublín pidiera a la Unión Europea (UE) y al FMI un rescate por 85.000 millones de euros.

Los irlandeses, que estaban en "shock" tras la llegada de una troika armada con un duro programa de ajuste, se disponían a infligir un castigo sin precedentes al Fianna Fáil en los comicios de febrero de ese año.

El descalabro electoral era inevitable, pero Martin asumió el reto para demostrar desde la oposición sus capacidades como reformista y justificar su fama de político tenaz y paciente.

En las siguientes elecciones, en 2016, volvió a ganar el FG del hasta ahora primer ministro Leo Varadkar, quien tiene previsto retomar el relevo de Martin en el cargo en la segunda mitad de esta nueva legislatura.

No obstante, el FF, popular entre la clase trabajadora urbanita y la Irlanda rural, inició en aquellos comicios la remontada y se situó como el principal de la oposición, posición desde la que ha dado el salto definitivo en la última cita con las urnas.

Serio y obsesivo con los pequeños detalles, según lo ha descrito alguno de su colaboradores, Martin es visto como un político ajeno a la "vieja guardia" del FF, a pesar de que sirvió como ministro en diferentes carteras entre 1997 y 2011.

Este licenciado en Historia, casado y padre de cuatro hijos, ejerció brevemente como profesor de secundaria y comenzó su carrera política en 1985 como concejal en el ayuntamiento de Cork, del que fue alcalde entre 1992 y 1993.

Después dirigió los departamentos de Educación y Ciencia (1997-2000), Sanidad e Infancia (2000-2004), Empresa, Comercio y Empleo (2004-2008) y Asuntos Exteriores (2008-2011).

A Martin, hijo de un ex boxeador profesional, se le reconocen cualidades de "encajador", más que de púgil "pegador", como lo demuestra su habilidad para mantenerse a flote durante las peores crisis.

Como jefe de la diplomacia irlandesa lideró la campaña del Gobierno en 2008 a favor de la ratificación en referéndum del Tratado de Lisboa de la UE, que fue rechazado en las urnas y sumió al bloque en una profunda crisis.

Evitó las críticas, que recayeron sobre otros compañeros, y volvió a la carga al año siguiente con otra consulta sobre este asunto, que se resolvió con el "sí" de la mayoría del electorado irlandés.

Tampoco se le culpa del penoso estado del sistema sanitario irlandés, víctima de las políticas liberales del FF, sino que, de nuevo, la ira de la ciudadanía se dirigió entonces hacia otros colegas y ahora hacia el democristiano FG.

Su imagen personal se aleja, además, de la de los últimos primeros ministros del FF, Brian Cowen y Bertie Ahern, quienes cultivaban una pose más campechana y populista.

Martin, por contra, es un fanático del ejercicio físico y la salud, y tampoco es dado a alardes oratorios en sus intervenciones, optando por un estilo pausado y comedido.

Cuando ataca, no obstante, lo hace con convicción, aunque ello signifique ir en contra de la opinión de sectores de su partido y de la ciudadanía.

De hecho, entre sus logros, destaca la introducción en 2004 de la ley antitabaco, lo que convirtió a Irlanda en el primer país del mundo que prohibía fumar en espacios públicos.

Su partido confía en que el electorado siga pensando que Martin fue una excepción dentro de uno de los Ejecutivos más impopulares de la historia del país, para siempre asociada a los desmanes de la banca y de los constructores. Javier Aja

(c) Agencia EFE