Por qué Martín Guzmán no se sumó al boicot a Rusia en una reunión del G-20

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El ministro de Finanzas ruso, Anton Siluanov, junto con Martín Guzmán en la cumbre del G-20
El ministro de Finanzas ruso, Anton Siluanov, junto con Martín Guzmán en la cumbre del G-20

WASHINGTON.- El Gobierno ve al G-20, un foro que ganó relevancia en la crisis financiera global, como un espacio donde se discuten políticas y problemáticas globales, y se debate la agenda económica. Esa fue la razón central por la cual el ministro de Economía, Martín Guzmán, no se plegó a un boicot que orquestaron ayer varias potencias occidentales contra Rusia y el gobierno de Vladimir Putin por la invasión a Ucrania.

Rusia sufrió ayer un nuevo desplante mundial en las reuniones de primavera del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial: los ministros de Finanzas y presidentes de bancos centrales de casi todas las potencias occidentales del G-20 se retiraron de una reunión del grupo en el momento en el que le tocó hablar a Anton Siluanov, el ministro de finanzas de Putin.

La secretaria del Tesoro de Estados Unidos, Janet Yellen; la ministra de Finanzas de Canadá, Chrystia Freeland; la presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde, y el presidente de la Fed, Jerome Powell, fueron algunos de los funcionarios occidentales que dejaron el salón en la sede del Fondo donde se realizaba la reunión de ministros de finanzas y gobernadores de bancos centrales del G-20 cuando le tocó hablar a Siluanov, en una nueva muestra del repudio por la invasión de Rusia a Ucrania. El boicot a Rusia fue acordado y discutido de antemano y tuvo como protagonistas a las naciones que integran el G7, salvo Japón. Freeland tuiteó una foto de los funcionarios fuera de la sala.

Guzmán no apareció en la foto, tal como informó ayer LA NACION. El jefe del Palacio de Hacienda se quedó en el recinto junto con funcionarios del resto de los países que integran el G-20 como China, la India, Turquía, México, Brasil y Sudáfrica.

La presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, centro derecha, conversa con la secretaria del Tesoro de EEUU Janet Yellen  en el edificio del Consejo Europeo, Bruselas, 12 de julio de 2021.  (AP Foto/Virginia Mayo)
La presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, centro derecha, conversa con la secretaria del Tesoro de EEUU Janet Yellen en el edificio del Consejo Europeo, Bruselas, 12 de julio de 2021. (AP Foto/Virginia Mayo)


La presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, centro derecha, conversa con la secretaria del Tesoro de EEUU Janet Yellen en el edificio del Consejo Europeo, Bruselas, 12 de julio de 2021. (AP Foto/Virginia Mayo)

“Quedarse no tiene que ver con la postura del país. Esas posturas se expresan en las Naciones Unidas, donde la Argentina expresó su postura y es donde corresponde”, dijeron fuentes oficiales a LA NACION, al explicar la actitud de Guzmán ante la protesta.

“Los ministros de economía y presidentes de bancos centrales tienen una responsabilidad que es debatir y avanzar desde el multilateralismo en políticas e iniciativas que permitan dar pasos en mejoras a nivel global. El tópico no era derechos humanos. El tópico era económico”, remarcaron.

Serhiy Marchenko, el ministro de Finanzas del gobierno ucraniano de Volodimir Zelensky, habló en la sesión como invitado, y también se retiró durante la presentación de Rusia. Yellen y otros funcionarios asistieron a la sesión durante el resto del encuentro, pero también se retiraron cuando le tocó hablar al ministro de Finanzas ruso. El G7, que no incluye a Rusia, emitió un comunicado el miércoles por la noche que insistió en la expulsión de Rusia de los foros internacionales.

“Las organizaciones internacionales y los foros multilaterales ya no deberían realizar sus actividades con Rusia de la manera habitual”, indicó el grupo de naciones desarrolladas. “Como tal, lamentamos la participación de Rusia en foros internacionales, incluidas las reuniones del G20, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial esta semana”, agregó.

Rusia fue una vez parte de lo que entonces se llamaba el G8, pero su membresía fue suspendida en 2014 después de la anexión de Crimea. El G8 se convirtió en el G7.

La guerra en Ucrania ha sido el tema saliente del tradicional encuentro de primavera que reúne a la burocracia global abocada a preservar la salud de la economía. No hubo una sola sesión informativa que no quedara teñida por la invasión ordenada por Putin, que atentó contra la recuperación a la pandemia del coronavirus y aceleró la inflación, un flagelo que había regresado con la pandemia.

El gobierno de Estados Unidos de Joe Biden ha liderado una ofensiva diplomática global con el objetivo de aislar al Kremlin y de imponer duros castigos a Rusia y a Putin y a sus aliados por la invasión a Ucrania. Estados Unidos y sus aliados ya condenaron la invasión en una votación histórica en las Naciones Unidas, y expulsaron a Rusia del Consejo de Derechos Humanos. Biden ha dicho también que Rusia debe ser expulsada del G-20 por su invasión a Ucrania. Pero el grupo está dividido y no hay suficiente respaldo para expulsar a Moscú.

El grupo de potencias del G-7 está a favor, pero el resto de los socios, entre quienes están también la Argentina, Brasil, México, Sudáfrica, China, Indonesia y la India, se opone a la medida. China y la India han optado por una postura de neutralidad ante la agresión rusa, absteniéndose incluso en ambas votaciones que se realizaron en las Naciones Unidas contra Moscú.

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