Marruecos y un periodista español se enfrentan en un juzgado de Madrid por el caso de espionaje Pegasus

Marruecos pidió este viernes a un tribunal de Madrid que dictamine que no tuvo nada que ver con la posible instalación de un programa espía israelí en el teléfono de un periodista español, que acusa desde 2021 a las autoridades marroquíes de ser las responsables.

"No es posible afirmar que el Reino de Marruecos tenga alguna responsabilidad" en este caso de espionaje, aseguró Sergio Berenguer, uno de los abogados del gobierno marroquí, en un juzgado de primera instancia de Madrid, durante el proceso iniciado por Rabat contra el periodista español Ignacio Cembrero.

"Me ratifico en todo lo que he dicho", respondió el reportero, un especialista en el Magreb, y más particularmente en Marruecos, que escribe para el diario digital El Confidencial, cuando el abogado le preguntó si quería "retractarse".

La sentencia debería conocerse en unas semanas.

El proceso se originó después de que un consorcio de 17 medios internacionales publicara, en julio de 2021, una investigación que revelaba que hasta 50.000 personas de todo el mundo (políticos, periodistas, activistas de derechos humanos...) habían podido ser espiadas por ciertos gobiernos, entre ellos el de Marruecos, a través del programa Pegasus, diseñado por la empresa israelí NSO Group.

Entre los 180 periodistas de esa lista figuraba un español, Cembrero, que desde el mes anterior estaba convencido de que su teléfono había sido espiado. Entonces encontró en una publicación conocida por ser muy próxima a las autoridades marroquíes el contenido de mensajes que había intercambiado por WhatsApp con responsables españoles.

Desde entonces, Cembrero ha repetido en numerosas ocasiones -incluso ante una comisión del Parlamento Europeo en noviembre-, que estaba convencido de que Marruecos era el responsable del pirateo, pese a admitir que no tenía pruebas formales.

Marruecos decidió entonces llevar a Cembrero a los tribunales, en una medida similar a la adoptada en Francia, donde demandó por difamación a los medios que le acusaron de haber usado Pegasus para espiar a políticos, entre ellos el presidente Emmanuel Macron, y periodistas. Sin embargo, sus denuncias no fueron admitidas por la justicia.

Sus abogados recurrieron a una vieja disposición legal que data de la Edad Media llamada "acción de jactancia", que se refiere a cuando alguien alardea de una acusación contra otro sin pruebas.

"He llegado a la conclusión (...) de que solamente una potencia extranjera, que es Marruecos, podía haber hackeado mi teléfono", reiteró el periodista en respuesta a las preguntas de los abogados de la acusación, afirmando ser víctima de "acoso" por parte de Rabat.

Cembrero recordó igualmente que era la cuarta vez que Marruecos le llevaba a los tribunales desde 2014.

CHZ/mg/rs/du/jvb