La queja de Marruecos a España es solo "simbólica", dice un académico español

Agencia EFE
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Madrid, 25 abr (EFE).- La queja de Marruecos a España por permitir la entrada en su territorio del líder del Frente Polisario, Brahim Ghali, para ser tratado de covid-19 es uno de los "pequeños gestos simbólicos" con que el país norteafricano "se crece", pero probablemente no tenga efectos prácticos, opina el académico Isaías Barreñada.

Según un comunicado difundido este domingo por el Ministerio de Exteriores marroquí, "Marruecos expresa su decepción hacia este acto contrario al espíritu de partenariado y de buena vecindad", un día después de que el embajador español en Rabat, Ricardo Díez-Hochleitner, fuese convocado "para exigirle las explicaciones necesarias".

Profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad Complutense de Madrid, Barreñada explicó hoy a EFE que, desde el punto de vista político y diplomático, es un "acto soberano de las autoridades españolas", en el que Marruecos no tiene "ninguna competencia".

La ministra española de Asuntos Exteriores, Arancha González Laya, argumentó el viernes pasado que España es "un país responsable con sus obligaciones humanitarias" y que la acogida de Ghali en un hospital español se debe a una cuestión "estrictamente médica".

Pero el objetivo de Marruecos, según el especialista español, es "hacer presión" porque "está muy acostumbrado a hacer ver su malestar ante cosas que le molestan".

Y eso, al final, termina teniendo "unas ciertas consecuencias políticas porque amedrenta a las autoridades españolas, que tienen como prioridad mantener los tres ejes fundamentales de las relaciones con Marruecos: las económicas, la gestión migratoria y la cooperación policial en materia de tráficos ilícitos y terrorismo".

González Laya quiso dejar claro el viernes que esta cuestión "para nada impide ni perturba las excelentes relaciones que España tiene con Marruecos, que es no sólo un vecino y un amigo, sino un socio privilegiado".

Barreñada comentó, sin embargo, que a España le hace "mucho efecto" todo lo que pueda percibirse como un riesgo para esas relaciones.

"Entonces, Marruecos se crece -explicó- con pequeños gestos de este tipo, que a veces no tienen mayor trascendencia que eso. Algunos comentaristas y cierta prensa lo exageran, pero yo no creo que tenga mucha más trascendencia".

Preguntado por la posibilidad de alguna reacción de Marruecos sobre el control migratorio, el profesor matizó que "siempre se corre ese riesgo porque constantemente está haciendo pequeños chantajes". España sufre una fuerte presión migratoria procedente del continente africano.

"El interés de España, obviamente, es poder seguir contando con Marruecos en las cuestiones de gestión migratoria; pone por delante eso a cualquier otra cosa", añadió Barreñada.

En general, "son pequeños mecanismos o mensajes de presión" por parte de Marruecos, pero "no es razonable que tengan más efectos que los meramente simbólicos".

Tienen un componente doble, resumió el analista: son un "gesto obligado" de consumo interno con vistas a la población marroquí; y de "presión continua" a España, que a veces se deja "intimidar" y otras no tanto, según el experto universitario.

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