Los marroquíes de Europa pasan de nuevo por España para volver al pueblo

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"¡Por fin!", exclama exultante Reda, un marroquí de 20 años recién llegado el miércoles al puerto de Algeciras, en el sur de España, en el primer día de la "Operación Paso del Estrecho", que sirve para facilitar el regreso a casa en verano de la diáspora marroquí.

Como él, millones de marroquíes en Europa han esperado más de dos años para emprender el camino de regreso a su "bled" (pueblo) de Marruecos, en coche y ferry vía España.

Para ello, Rabat tuvo que aceptar restablecer a mediados de abril los enlaces marítimos con España tras una grave crisis diplomática de casi un año entre los vecinos de las dos orillas del estrecho de Gibraltar.

"Anoche no pude dormir, estaba demasiado emocionado", dijo Reda, que estudia en Helsinki (Finlandia), desde donde partió con su novia hace una semana, conduciendo a través de Europa durante casi 4.500 kilómetros para reunirse con su familia en Agadir, en el suroeste de Marruecos.

Con más de 3,3 millones de viajeros y más de 760.000 vehículos en el verano de 2019, la Operación Paso del Estrecho o "Marhaba" ("Bienvenida" en árabe) constituye uno de los mayores flujos de personas entre continentes en tan poco tiempo, según el gobierno español.

"Estos son los dos únicos veranos (2020 y 2021) de mi vida que no he pasado en Marruecos", dijo Reda, con chanclas y gorra de pescador. Bajar en coche, "es casi una tradición para nosotros", confiesa.

En el gran complejo portuario de Algeciras, Reda está a sólo 14 km del puerto de Tánger, en Marruecos.

Se empiezan a ver algunos coches cargados hasta arriba y familias que buscan un lugar a la sombra para comer, mientras esperan frente a los imponentes transbordadores rojos.

No ha llegado aún el momento de más afluencia del año, que se espera a finales de junio y el primer fin de semana de julio.

- El alivio tras la indignación -

Este regreso a la normalidad no fue fácil.

Las conexiones marítimas entre España y Marruecos no se reanudaron hasta mediados de abril, aunque Rabat había reabierto sus puertos a otros países europeos en el verano (boreal) de 2021.

La frontera entre los dos vecinos se cerró en marzo de 2020 debido a la pandemia del Covid-19, y el cierre se prolongó después por la crisis diplomática sobre el Sáhara Occidental, una antigua colonia española de la que Marruecos controla alrededor del 80%, pero que también es reclamada por los independentistas saharauis del Frente Polisario.

La crisis entre España y Marruecos terminó en marzo, cuando Madrid dio su apoyo al plan de autonomía marroquí para el Sáhara Occidental.

"Es una vergüenza (...) Con estas peleas entre políticos, quien paga la factura es la gente", lamenta Abdel Ghani, de 67 años, un jubilado que tiene la doble nacionalidad española y marroquí y que se acercó a comprar un billete.

"No puedes cerrar la frontera cuando millones de personas quieren cruzarla", comenta Reda, que explica que sus padres "se volvieron locos" el pasado verano cuando España quedó excluída de las conexiones marítimas con Marruecos.

- 500 millones de euros perdidos -

Este verano, las autoridades españolas y marroquíes esperan más viajeros que en 2019, el último año antes de la pandemia de coronavirus.

Además de la larga espera, se prevé que el retorno del tráfico se beneficie del Eid al-Ada (Fiesta del Sacrificio), la celebración musulmana más importante, que tendrá lugar este año del 9 al 12 de julio.

A ambos lados del estrecho, se movilizan varios miles de agentes (fuerzas del orden, personal médico, voluntarios) para asistir a los viajeros en las carreteras y en los puertos.

Marruecos, por su parte, lanzó el dispositivo "Marhaba" el 5 de junio, con agentes desplegados en los puertos españoles de Motril, Almería y Algeciras, en los franceses de Sete y de Marsella, en el sur, y en el italiano de Génova.

Desgraciadamente, sin embargo, el dinero perdido durante la crisis "no se recuperará", lamenta Manuel Piedra, presidente de la Asociación de Empresas de Servicios de la Bahía de Algeciras (Aesba).

Esta asociación, que reuné a 90 empresas locales, entre ellas varias marítimas, cifró las pérdidas en 500 millones de euros (520 millones de dólares).

"Estamos encantados con que la situación política en el Estrecho se haya solucionado", se congratula Piedra.

Mientras espera su ferry, Reda se olvida de la política, mira fijamente al espacio y viaja en el tiempo: "Me recuerda a mi niñez, solía viajar todos los veranos en coche".

"Es simplemente genial", dice con una sonrisa.

tpe/al/CHZ/mb

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