Entre mariachis y vivas piden a AMLO que interceda por los indocumentados

Washington, 18 nov (EFE).- Llegaron acompañados de mariachis, portando banderas, sombreros y atuendos alusivos a México, pero sobre todo con la esperanza de que su presidente, Andrés Manuel López Obrador, abogara ante su homólogo Joe Biden por que se aprueba una ansiada reforma migratoria en Estados Unidos.

Mientras en la Casa Blanca todo estaba listo para el primer cara a cara entre los gobernantes de EE.UU. y México, en las afueras de la sede presidencial simpatizantes del López Obrador -conocido popularmente con el acrónimo de AMLO- confiaban en su gestión ante Biden por una ley que les permita vivir "tranquilos" en este país.

"Definitivamente que aboque por una reforma migratoria", respondió Juan al ser preguntado por Efe sobre qué mensaje esperaba que le hiciera llegar López Obrador a Biden.

Tras manejar ocho horas desde Columbus (Ohio), este hombre aguardaba junto a su esposa y tres pequeños, todos vestidos con jerseys negros adornados con la fotografía del mandatario a color, a un lado de la residencia presidencial para expresar, con enormes carteles en mano, su apoyo al líder mexicano.

Pero también esperaban recordar que la petición de una reforma lleva ya "muchos años".

"Para mucha gente -aseguró José-, la reforma lo es todo. Simple y sencillamente es estar tranquilos, trabajar a gusto, estar con su familia".

La reforma es uno de los proyectos bandera del presidente Biden, pero su trámite se ha tropezado en el Congreso con la falta de respaldo de los republicanos y la limitada mayoría de los demócratas -el partido del gobernante- para impulsar su aprobación.

La ambiciosa propuesta prevé un proceso de ocho años para que millones de indocumentados del país puedan lograr la ciudadanía, además de otorgar una residencia legal inmediata para los inmigrantes sin papeles que llegaron al país de niños, conocidos como "soñadores", a los beneficiarios del Estatus de Protección Temporal (TPS, en inglés) y los trabajadores agrícolas.

A unos metros de la entrada a la Casa Blanca, en la plaza Lafayette, los pedidos de reforma migratoria se acompañan de los acordes de dos mariachis, Habanero y Nuevo Amanecer, este último procedente de Nueva York.

"Estamos exigiendo a que Biden cumpla lo que prometió", decía Javier, quien llegó a la capital estadounidense desde Nueva York.

Ataviado con un sombrero de paja típico de su país, Javier exigió a los demócratas y republicanos dejar de "echarse la pelotita", en alusión al trámite en el Congreso de la reforma migratoria.

Su atuendo no era el único alusivo a México en la plaza, donde en este día soleado de otoño iban y venían saludos y mensajes en español.

También ese espacio sirvió para albergar a un puñado de manifestantes beneficiados por el Estatus de Protección Temporal (TPS) que pedían la legalización inmediata para todos los inmigrantes indocumentados y a quienes se sumaron, en apoyo, los mariachis.

Estos manifestantes instalaron tres cruces de madera, a dos de las cuales se habían amarrado los religiosos José Landaverde, procedente de Chicago (Illinois), y Francisco Aguirre, de Portland (Oregon), para llamar la atención sobre el sufrimiento de quienes no cuenta con un estatus legal en este país.

"Ya basta, Gobierno. Deja de crucificar al pueblo migrante, deja de crucificar al tepesiano", afirmó Aguirre, quien, dirigiéndose al Congreso, insistió en que "es tiempo de dar ese alivio".

(c) Agencia EFE

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