Marcha atrás con los eventos al aire libre: "La clandestinidad nos va a estallar en la cara", advierten en la Costa

Darío Palavecino
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Para la costa atlántica y en particular para el rubro de entretenimiento nocturno la novedad de la marcha atrás con la autorización de los eventos al aire libre de hasta 200 personas llegó como un verdadero mazazo
Fuente: Archivo

MAR DEL PLATA.- Lo que en últimas horas era rumor se hizo confirmación esta mañana en boca del jefe de Gabinete bonaerense, Carlos Bianco: quedan suspendidas las fiestas y reuniones al aire libre de hasta 200 personas que la provincia había habilitado la semana pasada. Un retroceso vinculado a un importante incremento en la cantidad de contagios que se están registrando durante estos últimos días.

Para la costa atlántica y en particular para el rubro de entretenimiento nocturno la novedad llegó como un verdadero mazazo. En la mayoría de los casos, con la temporada en marcha, están con los espacios acondicionados para estas actividades, parte del personal ya incorporado y algunos artistas contratados para shows musicales, varios de ellos del exterior.

En un comunicado titulado "Costa Atlántica sin entretenimiento seguro", la expresión local de la cámara de la Industria del Entretenimiento Argentino (Idear) anunció la "suspensión indefinida de todas las actividades de entretenimiento en virtud de las últimas disposiciones de la provincia de Buenos Aires" que establecen un tope máximo de aforo "con el que no se puede trabajar". "Esta medida no afecta a bingos, casinos y teatros", remarcaron para comparar estas propuestas en espacios cubiertos con aquellas que son a cielo abierto.

"La clandestinidad nos va a estallar en la cara", advierten desde la entidad, frente a un fenómeno que ya está instalado y es la proliferación de fiestas y eventos en viviendas particulares, salones contratados o espacios alejados donde -música y alcohol de por medio- se reúnen cientos o miles de jóvenes sin atención a ningún tipo de protocolo.

Anticipan los empresarios del sector que, de mantenerse este giro en la decisión de las autoridades provinciales del área salud, "se perderán miles de puestos de trabajo" vinculados a la gastronomía y la diversión nocturna.

Federico Goransky, propietario del local bailable Bruto, dijo a LA NACION que esta medida provincial los deja en el límite de las posibilidades funcionar. "Ya reuní al personal y avisé que si esto sigue así, no vamos a poder sostener la situación", explicó sobre cambios en un plan que preveía disponer mesas y servicio en el paseo de balnearios de Playa Grande y ahora debería limitarse a la capacidad permitida dentro del local.

Casos en alza

La cantidad de casos positivos durante las últimas dos semanas tuvo un repunte importante en la provincia. En particular en la costa bonaerense y muy en especial en Mar del Plata, que en apenas diez días duplicó los casos diarios. Pasó de 87 positivos a 210 ayer. "Nuestro [sistema] predictivo nos dice que van por seguir aumentando en las próximas semanas", dijo Bianco esta mañana.

En el sector turístico palpitan que la continuidad de esta curva, en caso de ser sostenida durante el pico de presencia de turistas, podría derivar en una medida que rompa con la temporada con un nuevo cierre al turismo. "No descartamos que, si esto sigue así, en febrero o marzo nos manden a todos a casa", confió un empresario gastronómico. Pero están convencidos de que la clandestinidad y la gente que quedará en la calle serán responsables de ese eventual cuadro sanitario más grave.

Aquí, además de los locales bailables, se preparaban -y con obras avanzadas- espacios para propuestas con shows musicales en formato de burbujas sociales. El parador Mute, escenario hasta el año pasado de fiestas electrónicas, esta temporada programó presentaciones de DJ's internacionales a los que se podría ver desde alguno de los 250 boxes con capacidad máxima para 10 personas cada uno. Sin pista de baile ni interacción entre grupos.

A la fecha los municipios de la zona están en una permanente batalla para desalentar, detectar y abortar reuniones caseras o clandestinas, que se volvieron frecuentes. Los operativos son positivos pero solo alcanzan a una mínima cantidad de estas fiestas que se reparten entre viviendas particulares y algunos espacios al aire libre bien alejados."¿Qué vamos a hacer con los jóvenes si no tienen un lugar seguro y con protocolo donde se los pueda controlar mejor?", coinciden varios mandatarios comunales.

En Pinamar debieron lidiar seguido con los grupos de jóvenes que con sus vehículos llegaban hasta extremos de playa alejados y ahí sí, ya al abrigo de médanos y bosque, desarrollaban sus encuentros. Algo parecido llegó a suceder en Miramar, en la zona del Vivero Municipal, que en algún momento del año debió ser cerrado al tránsito para un mejor control.

Intendentes de la costa, en oportunidad de su reunión con el gobernador Axel Kicillof el pasado lunes, le advirtieron sobre esta situación. Están convencidos de que la restricción que ahora vuelve a pesar sobre locales bailables y espacios de entretenimiento habilitados no hará otra cosa que multiplicar las expresiones de entretenimiento por fuera de la ley. En particular durante estas fiestas de fin de año y enero, cuando el grueso de los turistas esté por aquí, en busca de mar y diversión.