Marcelo Tinelli, si querés llorar, llorá porque... ¡funciona!

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Marcelo Tinelli
Marcelo Tinelli

¿Hay que llorar? Lloremos, pues. Así lo entendió Marcelo Tinelli esta semana que apeló a la emoción como recurso “sube-rating” y convirtió a ShowMatch en un reguero de lágrimas. La tele de los enfrentamientos y las chicanas parece que pasó a mejor vida y lo que garpa ahora es conmoverse, conocer historias de sufrimiento, de desencuentros y de amores perdidos. Si las peleas entre jurados y participantes no funcionan, cambiemos a lo que funciona. ¡Dale!

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Ante un rating esquivo, Tinelli ya venía probando cosas cuando la semana pasada hizo bailar a profesionales de la danza, en una competencia armada a las apuradas, como para ver qué pasaba. Anunció a Nacha Guevara como quinto jurado, pero todo quedó en la nada. Con el contundente estreno en Telefe de La Voz Argentina, protagonizado por canciones y dramas de la vida, Tinelli no lo dudó y en dos patadas hizo lo que haría cualquiera para salvar su programa: cambiar. Todo lo contrario a lo que pasó con Jorge Rial que nunca modificó su TV Nostra y prefirió irse de la tele sin siquiera intentar algo. Así fue como ShowMatch en estos días fue otro programa. Un programa que estuvo más cerca del llanto que de la risa.

Y no sorprendió el martes, que el primer emocionado fuera el bailarín Jony Lazarte. Tinelli ya le había echado el ojo por su talento varios días atrás y había inventado esa saraza de la competencia de bailarines. Lazarte es un profesional del baile. Sabe y se nota. De eso se dio cuenta rápidamente el conductor y lo llevó al centro de la escena. Lo hizo hacer su gracia, lo puso a competir... Pero el punto caramelo era otro: hacerlo llorar. Y lo logró. Le puso al aire un clip con música incidental, fotitos de su infancia, testimonios de su familia y hasta el recuerdo de su abuela muerta. Jony lloró mucho, pero ahí no terminó todo. Mientras varios famosos esperaban su turno para bailar disco y el jurado pensaba “qué hacemos acá”, llegó el otro bailarín de la competencia, Tito Díaz. Calladito, tímido, el chico recordó a su hermana Florencia después de ver el video familiar musicalizado con acordes tristes. Por supuesto, la que apareció detrás del portón fue la hermana Florencia, vestida de folclorista, lista para interpretar una zamba. Y eso no fue todo. ¡También apareció la madre! A esa altura, Pampita Ardohain estaba llena de mocos y con el rimmel por el suelo. La emoción era mucha y Tinelli estaba contento . No bailó nadie más y el jurado no tuvo que tomar ninguna decisión. Promedio de diez puntos para un programa que, claramente, marcaría el destino del siguiente.

El miércoles, Tinelli ni siquiera apareció en el estudio con su muletilla “buenas noches, América”. Cuando Telenoche terminó, la imagen de eltrece fue la del mismísimo conductor de ShowMatch en su camarín, con la abuela de Mar Tarrés sentada a su lado. Casi susurrando, explicó que esa noche, la sorprendida sería la cordobesa. Ah, pero antes... ¡más llanto! Es que Tinelli decidió darlo todo esta semana para levantar el rating. Fiel a su estilo, no agregó solo un ingrediente a la torta: le puso mil.

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Por eso se emocionó cuando cantó Angela Leiva un tema dedicado a la madre, puso al aire un video con saludos de la familia de Jujuy Jiménez y llevó a la pista a una pareja de viejitos que hicieron unos pasos de rock and roll. ¡Hasta jugó al básquet! Fue el único momento donde no lloró. El rating de esa noche no subió demasiado: se mantuvo igual. Por eso al día siguiente, todo volvió a la normalidad. O casi. En el comienzo del programa, Tinelli dio un manotazo de ahogado con Rodrigo Tapari, que fue a reemplazar al Polaco por la muerte de su padre. La rutina antes de bailar fue cantar y más palabras alusivas y más llanto. Y Marcelo tenía motivos para conmoverse: el frágil estado de salud de su ex, Soledad Aquino, a quien evocó en ese momento tierno. Después, la cosa siguió como siempre. Previa, baile, devolución. Eso sí, con ritmo emotivo, para estar a tono. Porque si algo sabe Tinelli es cambiar sobre la marcha. Buscar y buscar hasta encontrar. Donde sea.

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