Marc-André Ter Stegen: el partido perfecto

Marc-Andre ter Stegen durante el partido. (Foto: David Ramos/Getty Images)

Nadie va a hablar de él. No van a escuchar su nombre en ninguna tertulia, ni siquiera en las que dedican dos horas enteras a analizar todos los detalles del partido del Barça. Muchos nombres van a pasar por delante del suyo y hasta cierto punto es comprensible. Messi volvió a demostrar que para él, la nueva normalidad es lo mismo que la anterior pero sin barba. Arturo Vidal abrió la lata. De Jong hizo funcionar al centro del campo. Braithwaite anotó un gol que no celebró, como si los hiciera cada semana. Araújo tuvo un debut interesante, aunque tal vez no tan deslumbrante como estamos leyendo estos días. Podemos seguir con los suplentes, si ustedes quieren. Suárez demostró un buen nivel, los minutos en los que estuvo en el campo. Así, hasta el infinito. Las rotaciones de Setién, los cinco cambios y por supuesto la estúpida megafonía del Visit Mallorca metiéndonos con un embudo sonido falso por el gaznate, sin posibilidad de elegir. Por no hablar del golpe de karma para Tebas: controlar y censurar los micrófonos de sonido ambiente para después ver cómo un espontáneo te salta al césped en un partido sin público. 

Para bien o para mal, protagonistas interesantes todos ellos. Historias dignas de ser contadas en titulares, por derecho propio. Lo serían en una jornada normal, imagínense en una a la que llegamos ávidos de fútbol y con voracidad insaciable de fijarnos en cualquier pequeño detalle tras varios meses sin competición. Todos estos nombres propios han pasado por delante de uno que sigue haciendo historia: Marc-André Ter Stegen.

Su nombre no aparece en ningún titular pero el meta alemán hizo el partido perfecto. Solemos tener en mente que eso, en el caso de un cancerbero, corresponde a rechazar catorce disparos con estiradas, salidas, uno contra uno y todo tipo de reflejos palomiteros. No. Eso sería un partido espectacular para cualquier portero pero muy deficiente para el equipo en general y la defensa en particular. Siempre se ha dicho que el guardameta perfecto en los equipos grandes no es el que saca seis buenas manos y luego tal vez comete un error sino el que casi no tiene trabajo en ochenta minutos pero cuando le llegan, está preparado. Ter Stegen tuvo su buena parada a una falta botada por el Mallorca en la primera parte y estuvo correcto también en la segunda. Podemos decir sin temor a equivocarnos que contribuyó a sumar puntos, una vez más. 

Por si eso fuera poco, su perfección se trasladó de los manos a los pies. El meta alemán batió un nuevo récord de pases completados respecto a pases intentados: 64 de los 68 que dio, encontraron su destino. Eso es el 94 por ciento. Una auténtica salvajada a la que muchos centrocampistas -algunos de los mejores del planeta- no pueden ni aspirar. Son pases sin riesgo, me dirán ustedes. No es lo mismo ser portero y dársela a tu lateral o a tu central que ser un mediapunta que intenta conectar con un delantero con toda la defensa rival pendiente de ese pase. Les compraría ese argumento encantado si no fuera porque solo en este mismo año, tan solo en esta temporada, Ter Stegen ha dado ya dos asistencias de gol. Suárez en Getafe y Griezmann, precisamente ante el Mallorca en el Camp Nou, tienen que darle las gracias a su portero -por surrealista que parezca- por haberles dejado prácticamente solos ante la portería rival.

Además, el germano ha dejado la portería a cero en 12 ocasiones esta temporada. No está mal. Podemos seguir hablando de todo lo demás, que entra mejor por los ojos. Messi, Suárez, De Jong, Araújo y hasta un chaval que saltó una valla de dos metros para acercarse a ellos y dejar en ridículo a la seguridad de la Liga. Perfecto. Ahora, cuando acabemos con todo eso, démosle por favor el mérito que se merece a un profesional de los que quedan pocos y que, sin hacer ruido ni llevarse portadas, habrá sido más de media liga para el Barça si al final los azulgrana levantan el trofeo.

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