Marai, el candidato que trabajará por el diálogo entre Al Asad y la oposición

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Damasco, 22 may (EFE).- El candidato a la presidencia siria Mahmud Marai, de la oposición interna tolerada por el régimen de Damasco, afirma en una entrevista con Efe que está trabajando para abrir un diálogo entre los opositores, incluidos los exiliados, y el Gobierno de Bachar al Asad, con mediación de su gran aliado, Rusia.

Marai, abogado de formación, es uno de los dos únicos contrincantes de Al Asad en los comicios del próximo 26 de mayo y se postula por el Frente Opositor Democrático, una coalición de seis partidos formada en 2018.

En una entrevista en su humilde despacho en Damasco, asegura que representa a la oposición interna y parte de la externa, esta última vetada en Siria, donde solo pueden presentarse candidatos que hayan residido en la nación durante la última década, desde el estallido del conflicto en 2011.

Lanza sus consignas de forma directa y explica los ejes de su campaña: la liberación de los presos de conciencia, secuestrados y desaparecidos (que se calcula que son decenas de miles), el fin de las sanciones internacionales y de la "ocupación extranjera", en base a los principios de "unidad y soberanía" de Siria.

"Esperamos que Siria sea un verdadero Estado democrático y plural", sentencia el opositor, que estuvo en la cárcel en dos ocasiones, tanto antes de la revuelta de 2011 como en la pasada década, y al que se le prohibió salir del país durante cinco años.

Además, aspira a que todos los ciudadanos tengan los mismos derechos: "Creo que todo ciudadano sirio tiene derecho a postularse para la presidencia; en la Constitución actual ni los cristianos ni las mujeres tienen derecho a presentarse a las elecciones".

RECHAZO A SECTORES DE LA OPOSICIÓN

Marai sabe que tiene pocas posibilidades frente al actual mandatario, pero está convencido de que su candidatura es importante para llamar la atención sobre el papel de la oposición y para ocupar un espacio y un rol de cara a las autoridades.

"Tengo contacto con la oposición nacional interna, así como la oposición externa, y hay varias figuras importantes (...) que me contactaron y apoyaron mi programa electoral y están listos para formar parte de una conferencia nacional de diálogo sirio-sirio que se llevará a cabo en Damasco, porque esta es la salida y estoy trabajando en este plan desde hace mucho tiempo", afirma.

Ese diálogo se llevaría a cabo bajo supervisión internacional o regional, con la mediación de Rusia que garantizaría la ida y venida de los opositores sirios en el exterior, detalla.

Muchos opositores en el exilio, en especial en Turquía, consideran la cita del día 26 ilegítima porque -dicen- sirve para garantizar la reelección de Al Asad, en el poder desde 2000, y sus contrincantes han sido elegidos por Damasco como parte de la farsa.

El candidato mantiene que solo tratará con figuras "cuyas manos no han sido contaminadas con sangre o corrupción", sin dar nombres concretos, y asegura que ya mantiene contactos "para coordinar el siguiente paso hacia el futuro".

"Conozco bien a la oposición externa y sé quién está vinculado a Estambul y quién es pagado por Estambul, quien duerme allí, así como en Catar, Arabia Saudí y Estados Unidos. Conozco quién visitó al enemigo sionista (Israel), así que no puedo tratar con ellos porque forman parte de agendas regionales de inteligencia", defiende.

SANCIONES Y RELACIONES CON EL GOLFO

La grave crisis económica que sufre Siria ha incrementado el sufrimiento de una población lastrada por diez años de guerra y ha venido acompañada de una fuerte escasez de productos básicos como combustible y pan, sobre todo desde la entrada en vigor en 2020 de nuevas sanciones de Estados Unidos.

Marai sostiene que los castigos económicos impuestos por varios países (incluida la Unión Europea) han afectado solo a los ciudadanos de a pie y promete trabajar "con todas las naciones que se preocupan por los intereses de Siria" para que sean levantados.

No obstante, no tendrá en cuenta al enviado especial de la ONU para Siria, Geir Pedersen, ni al Comité Constitucional formado en Ginebra para redactar una nueva Carta Magna que abra la puerta a elecciones libres en Siria - en el que sí participa el Gobierno junto a la oposición y representantes de la sociedad civil.

Se muestra abierto a retomar relaciones con los países del golfo Pérsico, varios de los cuales apoyaron la revuelta de 2011 contra Al Asad y en algunos casos, como el de Catar, han sido acusados de financiar a grupos considerados "terroristas" por Damasco.

"El pueblo sirio y Siria necesitan a todos los árabes y no hay objeciones a la normalización, incluso con Catar. En política no hay enemistades permanentes ni amistades duraderas, yo veo el interés del pueblo sirio y del Estado sirio en normalizar las relaciones", concluye el aspirante a dirigir el país aún en guerra.

Rania Zanoun

(c) Agencia EFE

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