Maradona. Se supo que en el country habían anunciado que habría una ambulancia, pero nunca ocurrió

LA NACION
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La policía y una ambulancia en la puerta del barrio San Andrés, de Rincón de Milberg, Tigre, tras la muerte de Diego Armando Maradona
Fuente: LA NACION - Crédito: Fabián Marelli

El día que Diego Armando Maradona fue trasladado de la clínica donde había sido sometido a una neurocirugía hasta al country San Andrés, de Tigre, donde falleció el pasado 25 de noviembre, la administración del barrio privado les comunicó a los vecinos que en el lote que alquilaba el "10" iba a haber estacionada una ambulancia. Eso, se sabe, finalmente no ocurrió.

Los fiscales que investigan las circunstancias de la muerte del excapitán del seleccionado argentino de fútbol campeón en México 86, ya incorporaron al expediente ese comunicado que llegó el 11 de noviembre a los vecinos con el título "Presencia de Maradona en San Andrés" y al que tuvo acceso la agencia de noticias Télam.

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Este y otros elementos formaron en los fiscales que investigan las circunstancias de la muerte del Diez la convicción de que el neurocirujano Leopoldo Luque y la psiquiatra Agustina Cosachov eran los responsables médicos de la salud de Maradona, y que la atención de salud del exfutbolista en aquella casa del lote 45 de San Andrés era "totalmente deficiente" y que hubo "improvisación". Allegados a la investigación dijeron a Télam que si la junta médica que convocarán concluyera que el deceso del astro era evitable o que pudo haber recibido con celeridad una atención con la que no contó, Luque y Cosachov seguramente terminarán indagados y procesados por "homicidio culposo".

Los fiscales están convencidos, a partir de la prueba reunida en el expediente, de que "ese no era un sitio adecuado para la internación domiciliaria de un paciente complejo como Maradona y hubo fallas en sus cuidados médicos que, de no existir, quizás hubieran evitado este desenlace".

Tampoco había en la casa la aparatología necesaria para una situación de emergencia o una ambulancia de guardia con personal médico, como ya había tenido en otros domicilios el exfutbolista.

"Estimados vecinos. Cómo es de público conocimiento, desde el día de la fecha, el Sr. Diego Armando Maradona es nuevo inquilino del barrio. Su llegada por la tarde, fue planificada y coordinada por personal de la Guardia, conjuntamente con la custodia personal de Maradona y la delegación policial de Villa La Ñata", dice el primer párrafo de la comunicación.

"Afortunadamente no se registraron inconvenientes de ningún tipo, más allá del lógico revuelo por la envergadura del inquilino. El Sr. Maradona estará acompañado por sus hijas y familiares, así como de personal médico (una ambulancia permanecerá estacionada en el lote)", dice el correo electrónico.

Ese dato que está entre paréntesis es el que ahora observan los fiscales, ya que quieren determinar quién le comunicó a la administración del country que iba a haber estacionada una ambulancia en el lote 45 y por qué eso no se hizo efectivo.

"Nos estamos preguntando si tenían un plan de internación más serio del que finalmente montaron y qué pasó en el medio para que esa ambulancia que anunciaron que iba a estar presente, no apareciera", dijo a Télam uno de los investigadores judiciales.

En otro tramo de comunicado a los vecinos, la administración de San Andrés también informó que iba a haber "uno o dos custodios, que no podrán deambular por ningún lugar común del barrio, fuera de los límites del terreno particular".

"El propietario articulará con el Consejo y su personal de custodia todas las acciones que se consideren necesarias para que su estadía no represente una invasión desmedida a la seguridad y privacidad de los vecinos del barrio, ni al pretendido descanso que Maradona viene a buscar a nuestro barrio", agrega el texto del correo electrónico.

Tras la muerte del astro del fútbol mundial se supo que en un intercambio dentro de un grupo de chat de WhatsApp llamado "Parte médico Olivos", del que participaban Dalma, Gianinna, Jana y Diego Jr. (hijos de Maradona), el neurocirujano Leopoldo Luque y la psiquiatra Agustina Cosachov, se discutió la necesidad de conseguir un médico clínico "de cabecera" que se hiciera cargo de la atención del Diez tras su externación y durante la convalecencia en San Andrés.

Antes de eso, y cuando Maradona todavía estaba internado en la clínica Olivos tras la operación de su hematoma subdural, la empresa de medicina prepaga Swiss Medical, al abordar la cuestión relativa a la "continuidad terapéutica" del Diez tras su externación, propuso "continuar con un tratamiento psiquiátrico, clínico y de rehabilitación y toxicológico bajo la modalidad de internación en un centro de rehabilitación con un equipo psiquiatría de apoyo, pero la propuesta no fue aceptada por la familia", con la firma de Gianinna y Jana Maradona.

Pero el equipo médico tratante -Luque y Cosachov- "prescribió, y la familia aceptó, el seguimiento y atención médica domiciliaria del paciente, y solicitó a Swiss Medical acompañamiento con cuidados domiciliarios de enfermería y acompañamiento terapéutico".

En el documento se aclaró que en la casa donde transcurriría el tratamiento domiciliario se debía contar con acompañamiento familiar en el momento de la prestación de los servicios o de "un tercero en quien la familia delegue esta responsabilidad".

"El seguimiento médico queda a cargo del equipo médico tratante y por los profesionales elegidos por el paciente y su familia, ajenos a Swiss Medical", se detalla en uno de los últimos puntos del documento.

En el expediente por la muerte de Maradona consta que solo en una oportunidad un médico clínico enviado por la empresa de medicina prepaga llegó a controlar al Diez al día siguiente de su externación de la clínica donde le habían hecho una neurocirugía, pero cuando quiso hacer una segunda visita, ya no lo dejaron ingresar en el barrio privado San Andrés.

Indicios contra los médicos

Los fiscales tienen la hipótesis de que si Maradona hubiese sido controlado con eficiencia, se hubiera detectado a tiempo que estaba acumulando líquidos y se hubiera podido evitar el edema que le causó la muerte.

Desde el primer día, el equipo de fiscales creado por decisión del fiscal general de San Isidro, John Broyad, e integrado por sus adjuntos Cosme Iribarren y Patricio Ferrari, y por la fiscal de Benavídez, Laura Capra, tienen en la mira a Luque y Cosachov, porque de los primeros documentos secuestrados y las testimoniales de los familiares y otros miembros del entorno del Diez, quedó claro que la salud del exDT de Gimnasia dependía de ellos.

"Eran los médicos tratantes y de cabecera. Eso está acreditado en la causa con prueba documental. Y no hay dudas de que el que comandaba era Luque", afirmó una de las fuentes judiciales.

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Varios son los elementos que, según los voceros, comprometen al neurocirujano y la psiquiatra: ellos firmaron la externación de Maradona para llevarlo a la casa de Tigre pese a que los médicos de la Clínica Olivos opinaban que debía ser internado; las hijas del Diez declararon que ellos definían los tratamientos médicos y ya fueron recuperados de los celulares de los profesionales una serie de mensajes y audios entre ellos donde, según las fuentes, queda claro que manejaban la atención al exfutbolista.

En uno de esos audios que se filtró a la prensa, Cosachov se queja de la empresa de medicina prepaga y le dice a Luque frases como "hay que mandar a un clínico para que lo vea y le haga el seguimiento" y al hablar de medicamentos, le comenta: "Yo esas cosas no las manejo y calculo que vos tampoco".

En la última semana también declararon en la causa tres médicos de la clínica Ipensa de La Plata donde no lo quisieron operar del hematoma subdural por no coincidir con el criterio médico de Luque.

También declaró el médico del plantel de Gimnasia y Esgrima de La Plata, quien compartía el día a día con Maradona en sus épocas de DT del "Lobo", y le contó a los fiscales que Luque actuaba como médico de cabecera.

La situación de Luque y Cosachov podría agravarse en las próximas semanas, cuando los fiscales convoquen a la junta médica interdisciplinaria que revisará a fondo el caso de Maradona para dar un dictamen irrefutable sobre si la muerte del excapitán de la selección campeona del mundo en México 86 era evitable y si hay algún tipo de negligencia o mala praxis médica.

En ese caso, Luque y Cosachov serán citados a una declaración indagatoria donde se les imputará el delio de "homicidio culposo", que prevé una pena de uno a cinco años de prisión.