Mar del Plata: lanzaron al espacio el primer minisatélite argentino, nacido de una aventura en una escuela pública

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Alejandro Cordero, el profesor de e la Escuela de Educación Técnica N° 5 de Mar del Plata y sus alumnos en el despegue del cohete Falcon 9 con el satélite argentino San Martín
Mauro Rizzi

MAR DEL PLATA.- Lo bautizaron “San Martín al espacio”, con la suficiente dosis de identidad nacional para que quede claro dónde nació y hacia dónde va. Y se entusiasmaron, trabajaron y creyeron hasta lograr este mediodía, desde Cabo Cañaveral, el lanzamiento que puso en órbita al primer pico satélite argentino, casi del tamaño de un control de remoto de TV que permitirá acceso a comunicación desde zonas rurales. Una creación que nació en una escuela pública de la mano de un docente y varios de sus alumnos.

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La cuenta regresiva en pantalla gigante avivó hoy la ansiedad de este grupo de jóvenes, todavía con aires de adolescencia, que son los protagonistas centrales de un hecho hasta hoy inédito en América Latina. “Desarrollar un pico satélite en nueve meses era un sueño, algo casi imposible, y digo casi porque nosotros lo pudimos lograr”, destacó Alejandro Cordero, el profesor de electrónica que hizo la propuesta y encontró respuesta y compromiso de sus alumnos de la Escuela de Enseñanza Técnica N°5 Amancio Williams.

“Diez, nueve, ocho…”, se contó a coro mientras se veían los preparativos finales y por fin el despegue de la nave que, en un viaje de unos 40 minutos, dejará a unos 500 kilómetros de la superficie terrestre esta pieza tecnológica, desarrollada íntegramente en esta ciudad “hasta el último tornillo” –como gustan decir sus creadores–. Pesa menos de medio kilo y mide 10 centímetros de alto por otros tantos de ancho y 5 de espesor.

Se le estima una vida útil de dos a tres años y su aporte será fundamental para que sectores como la agricultura y la ganadería tengan internet lejos de los grandes conglomerados sociales. Viajó plegado y al momento de ser puesto en órbita desplegará su antena y paneles solares que son su fuente de energía.

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“Proyecto disruptivo”

El logro se vivió con los protagonistas centrales en las oficinas de Neutrón, la empresa local aceleradora de proyectos que acompañó a los gestores de la idea. Y también en vivo desde una pantalla gigante montada en plena Peatonal San Martín, donde a pesar del calor se aplaudió y festejó el éxito de semejante aventura que tuvo su punto de partida en una escuela estatal cuando Cordero, hace poco más de dos años, planteó en el aula el desafío de ir por algo “grande” y “superador”. “Un proyecto disruptivo”, le gusta decir sobre aquella propuesta.

La ovación cuando despegó el cohete Falcon
Mauro Rizzi


La ovación cuando despegó el cohete Falcon (Mauro Rizzi/)

“Solo seis de treinta levantamos la mano”, contaron Lucas Nahuel Ricardo y Mateo Pascual, dos de los entonces alumnos de séptimo año que aceptaron esta aventura que espantaba más que lo que seducía por su exigente demanda fuera de horario escolar. Luego, por razones de estudio, se abrieron. Otros dos, Lucas Uriarte e Iván Pelliza, son hoy parte de Innova Space y estaban en primera fila. “Era algo increíble entonces y hoy parece un sueño verlo viajar al espacio”, dijeron a LA NACIÓN y resaltaron que es un orgullo para su experiencia personal “y mucho más para los que siguieron en el proyecto y lo finalizaron”.

Cordero recordó que en pocos meses ya pudo ver que los alumnos estaban mucho más interesados en el proyecto de este minisatélite de bajo costo que en planificar el viaje de egresados que suele encapsular los objetivos de quienes están en su último año de estudios secundarios. Y que tomaban conciencia que iban paso a paso hacia algo grande y serio.

El plan de desarrollo del MdQubeSAT-1, nombre técnico que recibió y mantendrá mientras esté en órbita, se formalizó desde la firma Innova Space y encontró acompañamiento y financiamiento de la Neutrón, una de tantas que se instalaron aquí durante los últimos años para posicionar a Mar del Plata como una gran incubadora para el desarrollo de nuevas tecnologías.

El staff que trabajó en esta etapa final del proyecto tiene 22 personas que trabajaron durante estos últimos dos años para que “San Martín al espacio” hoy sea una realidad. “Habrá más satélites argentinos , el próximo llevará el nombre de Juana Azurduy y el siguiente el de Simón Bolívar”, anticipó Cordero.

Al lanzamiento desde la estación Falcon 9 del Centro Espacial John Fitzgerald Kennedy llegó luego de una escala previa en Escocia, hacia donde lo enviaron para su preparación final junto a otros pico satélites de otros puntos del mundo que también fueron parte de este lanzamiento conjunto al espacio. Junto a los desarrolladores de “San Martín al espacio” estuvieron aquí funcionarios nacionales, provinciales y municipales. El presidente de la Nación, Alberto Fernández, siguió el lanzamiento en línea, desde su despacho en Casa Rosada.

El Estado nacional desembolsó 15 millones de pesos para el avance de este proyecto, que tuvo en su etapa central una participación compartida entre los sectores público y privado. El jefe de Estado, que mostró desde su escritorio una réplica del MdQubeSAT-1 que le habían hecho llegar cuando hace tiempo le presentaron el proyecto, valoró este logro, felicitó a sus responsables y dijo que representa “más soberanía” para el país.

Por si el nombre de San Martín fuera poco para saber de dónde viene este pico satélite, sus responsables se encargaron de sumarle un detalle más de sus raíces. En una de sus caras lleva impresa la imagen de las Islas Malvinas. Y al pie, un sello cargado de orgullo: Industria Argentina.

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