Mar del Plata. El joven golpeado en una disco recibió el alta, pero deberá estar en una "burbuja de cristal"

Darío Palavecino
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Matías Montín, el joven de 20 años atacado a golpes por tres jóvenes en una disco de Playa Grande, abandonó esta tarde el hospital donde estuvo internado durante una semana
Fuente: LA NACION - Crédito: Mauro V. Rizzi

MAR DEL PLATA. Acompañado por sus padres, con brazos y pulgares en alto, Matías Montín, el joven de 20 años atacado a golpes por tres rosarinos en una disco de Playa Grande, abandonó esta tarde el centro de salud donde estuvo internado durante una semana, primero en terapia intensiva y luego en una sala común.

"Tendrá que tener cuidado, estar como en una burbuja de cristal", dijo Carlos, su padre, antes de retirarse rumbo a su alojamiento en esta ciudad.

Con aplausos lo despidieron vecinos y curiosos que conocían la gravedad del caso que devolvió al centro de la escena mediática la problemática de la violencia juvenil nocturna durante las temporadas de verano. "Este sí que la pudo contar", comentó un comensal que lo saludaba desde la mesa de un bar.

"Matías tendrá que vivir la vida de una persona de 80 años cuando tiene 20", remarcó Montín padre en referencia a las recomendaciones que les dieron los médicos que lo mantendrán bajo tratamiento ambulatorio, con una enorme cantidad de restricciones y cuidados a respetar durante un período estimado de seis meses a un año.

Montín tiene, entre otras lesiones, una fractura que le recorre el cráneo desde la frente hasta la nuca. "Tendrá que sellar sola, con tiempo", dijo el padre, que lo retiró del Hospital Privado de la Comunidad (HPC) poco después de las 15.30.

Matías Montín, el joven de 20 años atacado a golpes por tres jóvenes en una disco de Playa Grande, abandonó esta tarde el hospital donde estuvo internado durante una semana
Fuente: LA NACION - Crédito: Mauro V. Rizzi

Dijo que Matías está de buen ánimo. Algo de eso dejó a la vista cuando cruzó por una de las puertas del HPC y saludó con brazos en alto a las cámaras que registraban su salida, tras casi ocho jornadas de internación, la mitad de ellas, en la sala de cuidados intensivos.

Anoche había grabado y difundido un video en el que se mostraba con buen avance en la recuperación, pero también consciente de que estuvo al borde de la tragedia. Dijo que pudo haberle ocurrido lo que le pasó hace un año a Fernando Báez Sosa, que murió en Villa Gesell, golpeado por una decena de jóvenes rugbiers de Zárate, ocho de los cuales están detenidos.

En el caso de Montín son tres los acusados de protagonizar una pelea que lo dejó con heridas cortantes y óseas en la cabeza. Gabriel Galvarno está imputado por lesiones graves y es quien reconoció haberle pegado a Matías en la cabeza con una botella de champagne. Por lesiones leves en riña están encausados Federico Bracamonte, hijo del jefe de la barra brava de Rosario Central, y Matías Belloso, jugador de fútbol de Arsenal, todos oriundos de Rosario. Los dos primeros estuvieron detenidos tres días y fueron excarcelados.

"Me parece injusto que yo esté acá luchando para salir adelante y que los que ocasionaron esto estén en una pileta, gozando de la vida", dijo en esa grabación que hizo circular la noche previa a recibir el alta médica.

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A la fecha, Montín no recuerda el momento de la agresión. Sí que se cruzó con Belloso en el baño del complejo La Normandina, donde el futbolista había agredido a uno de sus amigos. Eso fue el disparador del cruce posterior, ya dentro de la discoteca Ananá. Su siguiente recuerdo es de cuando ya lo estaban curando, él con su ropa ensangrentada y sus amigos quebrados en llanto.

La fiscal Andrea Gómez, a cargo de la investigación, trabajaba en estas horas sobre evidencias y peritajes en busca de reconstruir el hecho. El abogado Ignacio Trimarco, que representa a la familia Montín, insiste con que se trató de un caso de tentativa de homicidio, por lo que considera que se debería cambiar la carátula de la causa.

Belloso fue el único que se comunicó con Carlos Montín para pedirle disculpas por lo sucedido. "A mí no me cambia ni me resuelve la situación de mi hijo", dijo a LA NACION sobre ese llamado que valoró, pero que no considera reparador del daño causado. "Hoy no puedo irme a mi casa, tengo que alquilar acá y ver dónde me quedaré para que mi hijo siga bajo tratamiento", insistió.

Los cuidados recomendados por los médicos incluyen no afrontar situaciones traumáticas, prohibición absoluta de actividades deportivas e incluso tampoco podría ir a la playa. "Va a tener que estar encerrado, pegado a Netflix, pero no va a poder ver una película de terror", remarcó Montín padre.