Mar del Plata. Exitoso fin de semana, pero con temor a nuevas restricciones turísticas

Darío Palavecino
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Muchos turistas aprovecharon la Semana Santa para disfrutar de las playas de Mar del Plata
Foto: Mauro V. Rizzi
Mauro V. Rizzi

MAR DEL PLATA.- Corrían primeras semanas con múltiples retenes en las rutas, hoteles y restaurantes cerrados, playas vacías, rambla vedada y calles casi desoladas. “No queremos que venga nadie” dijo entonces el intendente Guillermo Montenegro, en vísperas de feriados de Semana Santa que, 360 días después y en la misma ciudad, ofrecen postales con decenas de miles de visitantes entre la arena y el mar, largas filas en espera por una mesa donde comer o tomar una cerveza y un tránsito vehicular por la costa bien propio de los mejores días de esta última temporada

Un éxito este fin de semana largo, apuntalado quizás por la última oportunidad para disfrutar de los balnearios y las olas en este fin de verano extendido, pero también por la incertidumbre que asoma más allá de este domingo de Pascuas frente a la posible implementación de nuevas medidas restrictivas por el inicio de una segunda ola de coronavirus.

De la reunión que, por Zoom, hoy mantuvo el gobernador bonaerense, Axel Kicillof, con jefes comunales de la provincia trascendió que es inminente el anuncio de recortes en algunas actividades comerciales y recreativas para reducir la dinámica social, aunque todavía sin precisiones de cuáles serían.

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“Ni dudamos en venir porque empiezan a crecer los contagios y tememos que ya no nos permitan viajar en los próximos meses”, afirman Teresa y Luis Viola, de Capital Federal, que se alojaron en su departamento de La Perla. “Los chicos querían venir a surfear porque el rumor generalizado es que pronto se cortarán viajes y actividades”, acota Alberto Diez, que llegó desde San Isidro con sus hijos adolescentes y dos amigos.

A diferencia de la Semana Santa del año pasado, en que estaba restringido totalmente el turismo, ayer en Mar del Plata muchas personas disfrutaron del tradicional paseo por la banquina del puerto
Mauro V. Rizzi


A diferencia de la Semana Santa del año pasado, en que estaba restringido totalmente el turismo, ayer en Mar del Plata muchas personas disfrutaron del tradicional paseo por la banquina del puerto (Mauro V. Rizzi/)

Destinos como Mar del Plata y Pinamar están por estos días al 70% de su capacidad de alojamiento, con ingreso sostenido de viajeros hasta las primeras horas de este sábado. Otros de la zona como Cariló y Tandil viven Semana Santa al límite de la plena ocupación.

Buen rendimiento

“Estos días estamos trabajando y bien, pero mañana y lo que vendrá después nunca sabemos”, reconoce Jesús Osorno, responsable del hotel Tronador y directivo de la Asociación Empresaria Hotelera Gastronómica de Mar del Plata. El sector trascurre este fin de semana en nivel apenas por debajo del excelente rendimiento que tuvieron los feriados de carnaval, hace poco más de un mes. Pero también con el temor que las salidas turísticas vuelvan a entrar en obligada pausa. “A nosotros nos pegarían en la línea de flotación porque dependemos sí o sí de quien llega por la ruta o el que viene en un tren o avión”, explicó a LA NACIÓN.

Es que los destinos turísticos viven inmersos en este dilema de alentar e incentivar el arribo de visitantes para activar su economía y, al mismo tiempo, exponerse a las secuelas sanitarias que deja todo movimiento masivo de personas en tiempos de pandemia.

Este notorio ingreso de turistas que se dio durante las últimas jornadas coincide también con un ya preocupante crecimiento de casos Covid-19 que se registran en la región, pero en particular Mar del Plata. En apenas una semana se pasó de 91 positivos por día a los 161 confirmados en el parte difundido este viernes por el municipio. “Ahora tendremos que ver cómo impacta lo que nos deje Semana Santa”, anticipaba la secretaria de Salud de la comuna, Viviana Bernabei, que a mediados de esta última semana hablaba todavía de un escenario “estable”.

Es que movimiento de gente hay y mucho. El tiempo acompañó a los turistas casi sin tropiezos, salvo un chaparrón que sorprendió con las primeras luces de este sábado. Por eso se pudo aprovechar para estar en la playa, caminar por el corredor costanero y deleitarse con exquisiteces típicas, en particular los pescados y mariscos.

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“El tiempo nos acompañó para poder responder ante una muy buena demanda que tuvimos desde el inicio del fin de semana”, explicó a LA NACIÓN María del Carmen Suárez, responsable del restaurante Minipez y una de las referentes del complejo comercial gastronómico del puerto, donde este verano se ocupó parte de la playa de estacionamiento con mesas y sillas. “Tenemos salones muy amplios y con distancia, pero mucha gente prefirió comer al aire libre”, explicó.

La expectativa que se abría ante el buen volumen de reservas confirmadas desde principios de esta semana derivó en medidas de control que aplicaron los distintos municipios para verificar cumplimiento de protocolos. Se insistió con el uso de barbijo en lugares públicos, control de capacidad de comercios y también horario de funcionamiento.

Vale recordar que el gobierno provincial dispuso a partir del último miércoles recortes para la actividad comercial no esencial entre las 2 y las 6, medida que ya se había implementado durante los primeros dos meses de verano e impacta de manera puntual en los rubros de nocturnidad.

La diversión de los jóvenes volvió a ser, entonces, uno de los focos de atención y cuidado. Durante las últimas dos madrugadas se desplegaron operativos municipales que aquí derivaron en la desarticulación de al menos siete fiestas clandestinas o reuniones en ámbitos no permitidos, entre ellas una en una cervecería de la zona de Chapadmalal.

Así como hace casi un año las autoridades municipales no escatimaron en mensajes explícitos para espantar turistas, ahora y ante el riesgo de posibles restricciones reclaman que no se obstruya la posibilidad de trabajo. “Si nos cuidamos entre todos vamos a estar cuidando nuestra economía y salud”, remarcó el intendente de Pinamar, Martín Yeza. Montenegro, así como cuando pidió que nadie venga, ahora solicita que nada cierre. “Tener actividades abiertas significa tener laburo, y esto no es salud versus economía sino salud más economía”, afirmó.