Desde Mar-a-Lago, Donald Trump sigue siendo amo y señor del Partido Republicano

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El expresidente Donald Trump en Palm Beach, donde tiene su resort Mar-a-Lago
JOE RAEDLE

WASHINGTON.- Desde su resort Mar-a-Lago, Donald Trump sigue manejando los hilos del Partido Republicano. El firme control del exmandatario quedó a la vista esta semana, cuando el trumpismo desplegó toda su furia contra una figura puntual del Congreso: Liz Cheney, la tercera republicana más importante de la bancada opositora en la Cámara de Representantes, hija del exvicepresidente, Dick Cheney.

Trump y sus aliados en el Capitolio han desplegado una ofensiva para reemplazar a Cheney, congresista por un distrito de Wyoming, de la cúpula republicana en el Congreso, una disputa que tiene como trasfondo la gran discusión que ha signado a los republicanos desde al año pasado: la acusación, falsa, de que el presidente Joe Biden ganó la elección presidencial gracias a un fraude masivo.

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“La belicista Liz Cheney, a quien prácticamente no le queda apoyo en el Gran Estado de Wyoming, continúa diciendo, sin saberlo y tontamente, que no hubo fraude electoral en las elecciones presidenciales de 2020 cuando, de hecho, la evidencia, incluidas las aprobaciones legislativas, como lo exige la constitución de Estados Unidos, muestra exactamente lo opuesto”, dijo Trump esta semana, en un comunicado difundido por su oficina de prensa, perpetuando lo que en Estados Unidos ha pasado a llamarse “la gran mentira”.

La republicana Liz Cheney integra la Cámara de Representantes por Wyoming
J. Scott Applewhite


La republicana Liz Cheney integra la Cámara de Representantes por Wyoming (J. Scott Applewhite/)

Unas horas más tarde, Cheney publicó una columna en The Washington Post en la cual afirmó que el Partido Republicano se encontraba en “un punto de inflexión”.

“Trump busca desentrañar los elementos críticos de nuestra estructura constitucional que hacen que la democracia funcione: la confianza en el resultado de las elecciones y el Estado de Derecho. Ningún otro presidente estadounidense ha hecho esto nunca”, escribió la congresista. “El Partido Republicano se encuentra en un punto de inflexión y los republicanos deben decidir si vamos a optar por la verdad y la fidelidad a la Constitución”, apuntó.

Pero los republicanos en el Congreso parecen decididos a respaldar a Trump. La bancada republicana de hecho ya parece tener lista a su reemplazante: Elise Stefanik, congresista de Nueva York, una partidaria incondicional de Trump. El jefe de la oposición en la Cámara baja, Kevin McCarthy, también ha dado sobradas muestras de su respaldo al magnate.

Mar-a-Lago, el resort de Trump en Palm Beach
GERARDO MORA


Mar-a-Lago, el resort de Trump en Palm Beach (GERARDO MORA/)

El control de los republicanos quedó en evidencia también en una fotografía difundida esta semana en Twitter. El senador Ted Cruz, antaño rival de Trump en las elecciones primarias de 2016, viajó hasta Florida para compartir una cena con el exmandatario, y sacarse la foto de rigor.

“Tuve una gran cena esta noche con el presidente Trump en Mar-a-Lago”, tuiteó Cruz junto con la imagen. “¡Está de muy buen humor! Pasamos la noche hablando sobre trabajar juntos para volver a tomar la Cámara de Representantes y el Senado en 2022”, continuó.

El continuo respaldo de los republicanos a Trump volvió a dejar en claro que el trumpismo sigue siendo la principal fuerza política de la oposición. Muchos republicanos en Washington aún sostienen que a Trump “le robaron” la elección, una postura que arroja un manto de ilegitimidad sobre la presidencia de Joe Biden, aun cuando las legislaturas estatales, el Congreso, y la Justicia –más de 60 tribunales estatales y federales rechazaron las acusaciones de fraude– avalaron los resultados de los últimos comicios.

Cheney ha quedado aislada y en solitario, ensayando una defensa de un Partido Republicano que muchos creen perdido para siempre a manos de un culto a Trump.

Liz Cheney, frente al Capitolio, en Washington
Drew Angerer


Liz Cheney, frente al Capitolio, en Washington (Drew Angerer/)

“La historia está mirando. Nuestros hijos están mirando. Debemos ser lo suficientemente valientes para defender los principios básicos que sustentan y protegen nuestra libertad y nuestro proceso democrático”, escribió en The Washington Post. Nada sugiere que el partido responderá a ese llamado.

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