Más “maquinita”: antes de cerrar el semestre, el Banco Central le giró otros $90.000 millones al Tesoro

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Cuando aún no se han terminado de ver las consecuencias inflacionarias de los poco más de $2 billones que el Banco Central (BCRA) emitió en el 2020 para asistir financieramente al Tesoro, la entidad que conduce Miguel Pesce concretó el pasado viernes, antes de que finalice el primer semestre, una nueva transferencia al Tesoro Nacional, esta vez por $90.000 millones.

El giro, quinto del año, fue en concepto de remisión de utilidades aunque se sabe que las ganancias que el ente monetario es por el impacto que la devaluación del peso tiene en los activos anotados en dólares en su balance, aunque muchos de ellos son bonos emitidos por el Gobierno como los que -en el mejor de los casos- cotizan a entre el 30 y 35% de su paridad en los mercados. Es decir, son ganancias meramente “contables”.

La asistencia fue solicitada por el Gobierno para poder cumplir con el pago de aguinaldos y otros refuerzos a planes asistenciales recientemente concedidos, es decir, a pesar de los ingresos extraordinarios que registra el fisco por el denominado Impuesto a la Riqueza y de los $158.000 millones colocados en “nueva” deuda en el mercado local durante junio, lo que da una idea del desequilibrio que mantienen las cuentas públicas aunque poco parece importarle a los legisladores nacionales (representantes del pueblo), por caso, se autoaumentaron 40% sus dietas algunas semanas atrás.

Con el envío del cierre de la semana anterior la asistencia monetaria directa del BCRA escaló hasta los $330.000 millones (0,8% del PBI) en el primer semestre del año. Fueron $190.000 millones en concepto de adelantos transitorios y otros $140.000 millones por las ganancias.

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Si bien es un número 2.63 veces menor a los $1,25 billones transferidos durante la primera mitad de 2020, en el momento de cuarentena más estricta y con programas de asistencia como el IFE y ATP en plena vigencia, cobra relevancia cuando se observa que hasta mayo el déficit primario acumulaba apenas $54.881 millones y el total (o financiero) llegaba a los $306.058 millones.

Si se lo mide en relación al tamaño de la economía (PBI) la merma en la asistencia en mucho mayor (bajó del 4,6 al 0,8%, es decir, se contrajo en 5,75 veces) aunque lo que preocupa es que llega cuando se hace muy evidente que aún sobran pesos en la economía.

Esa es una de las razones, junto a la postergación de aumentos tarifarios con fines meramente electorales, por las que la expectativa inflacionaria para el 2022 escaló 3 puntos en los últimos meses hasta colocarse en el 40% anual, algo que podría evitarse si se anunciara algún plan para retirar se manera consistente los pesos sobrantes hasta que mejore la demanda de nuestra moneda por confianza a reactivación de la actividad (que se volvió a planchar desde hace tres meses como muestran las estadísticas oficiales).

La nueva asistencia vía emisión monetaria era esperaba por el mercado y se considera la antesala de una segunda parte del año en la que, seguramente, será mucho más activa. “El monto remitido que se encuentra en línea con el financiamiento neto conseguido por el Tesoro y nuestras estimaciones de déficit fiscal en junio. En lo que va de 2021 el financiamiento monetario alcanza el 0,8% del PBI y bajó notablemente respecto al 2020: sin embargo, estimamos que la asistencia al Tesoro se intensificará en el segundo semestre de este año por las mayores necesidades fiscales”, observan por caso los analistas de Delphos Investment.

El economista Juan Ignacio Paolicchi, de la consultora Empiria, coincide al explicar que el nuevo giro anticipa que el “déficit aumentó en junio dado que las colocaciones de deuda fueron bastante buenas”.

En la segunda parte del año el gasto público comenzará a recalentarse en un marco en que los ingresos tributarios irán resignando dinamismo y los vencimientos de deuda pasan a ser más exigentes”, coinciden en describir desde la consultora Equilibra recientemente creada por los economistas Diego Bossio y Martín Rapetti

El problema es que sería apenas un anticipo de lo que viene, si se tiene en cuenta que en la segunda mitad del año el Tesoro Nacional debe refinanciar vencimientos de deuda que superan $1,8 billones y obtener sobre eso algún ingreso nuevo (deuda) para cumplir las metas de cobertura del déficit fiscal planteadas en el presupuesto, más aún si se busca cumplir con la promesa de invertir el mix planteado en esa ley de 60% emisión y 40% nuevo financiamiento de mercado.

En especial porque parte de los que vence está en manos de los fondos de inversión Templeton y Pimco, que mantendrían tenencias de bonos en pesos locales equivalentes a unos US$3200 millones según estimaciones de esa consultora y en el mercado se cree que pueden verse más tentados a desarmar una parte de esa posición, tras haber postergado el Gobierno posibles acuerdos con el FMI y el Club de París. “Para lo que resta del año los vencimientos en pesos en manos de estos dos grandes fondos suman unos USD400 millones, de los cuales USD250 millones vencen entre septiembre y octubre (X13S1 y TO21)”, advierten en un informe.

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