Manu Ginóbili, con LA NACION: "Este es el momento de actuar, de hacer algo por el de al lado"

Ariel Ruya

Ginóbili sigue viviendo en San Antonio. Desde allí se involucró con un proyecto solidario para la Argentina

Manu Ginóbili lo tiene todo: salud, dinero, amor. La gloria sobrevuela su figura. Sin embargo, no se queda quieto. La pandemia del nuevo coronavirus lo moviliza. Podría abstraerse del drama universal, en su casa de San Antonio, en Estados Unidos, con Marianela, su mujer; con los mellizos Dante y Nicola (10) y con Luca (6). Podría cerrar los ojos. Sin embargo, se involucra en un noble proyecto solidario. "Si lo enfocamos en mi burbuja, estamos impecables. Tenemos una casa grande, espacio. No necesito ir a trabajar, no tengo que abrir un negocio. Hacemos compras en supermercados, algún envío de restaurante... El mayor contacto que tenemos con alguien es una clase de tenis semanal. El hecho de no necesitar trabajar ya te alivia del problema del Covid. Para mí es más fácil porque tengo pileta, no vivo en un departamento sin balcón en el microcentro. Yo soy un privilegiado, no lo sufro tanto", cuenta, en la distancia que acorta una conversación vía Zoom.

Es un privilegiado que anota otro triple: su participación en "Seamos uno", una iniciativa conformada por la sociedad civil en su conjunto. Construida con entidades de diferentes cultos, empresas, emprendedores y ONG. El objetivo: cubrir las necesidades alimenticias y de higiene para cuatro millones de personas en la Argentina con el armado de un millón de cajas. La cita es en www.seamosuno.com.ar. "Ya se entregaron 450.000 cajas que contienen 15 kilos de alimentos y se tiene presupuesto para llegar a 700.000, pero el objetivo es llenar 1.000.000", sostiene. Se puso otro equipo al hombro. El más importante. Lo cuenta en una charla de 40 minutos en exclusiva. "Llevo 17 años de relación con LA NACION", precisa, a propósito de sus años como columnista del diario.

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-No sé si en tu carrera, alguna vez, tuviste miedo. ¿Ahora, en este contexto, sentiste algo de temor?

-Al principio, tuve miedo, porque todo era tan incierto, consumía mucho lo que pasaba en Italia. Ahí tuvimos un poco de miedo, porque sabía lo que se venía. Pero no entendía bien qué estaba pasando. Ahora, estoy más preocupado por la situación global más que de la individual.

-¿Cómo surge esta aventura solidaria? Vos sabés que en la Argentina siempre hay reparos para todo.

-Ahora es una emergencia mundial, dentro de la emergencia nacional que ya teníamos. Es un doble golpe el que está sufriendo nuestro país. Este es el momento de actuar, de hacer algo por el de al lado. No siempre tenemos el canal adecuado para ayudar. Hace un mes y medio mantuve las primeras charlas y quedé asombrado. Todo lo que ya se había hecho antes de empezar, era extraordinario. Cuando ves las empresas que están colaborando y, sobre todo, que se dejen de lado nuestras grietas, ves de qué se trata, porque esto es una emergencia. Tenemos que ser uno.

-Después de terminar tu carrera, ¿esto es cómo un volver a empezar, a cargar otro tipo de combustible?

-En realidad, no tenía ganas de movilizarme con nada. Estaba en un tiempo sabático extendido. Dedicarle el tiempo a mi familia, viajar más a la Argentina y largar esa adrenalina y presión que tenía acumulada. Ofrecimientos y posibilidades, tuve varias. Esto es distinto. Me focalizo en lo que pasa, con ganas. Si tengo la voz, si mucha gente me escucha por lo que hice en la cancha, quiero hacer algo positivo.

-¿La grieta es el gran drama de nuestro país, al mismo nivel que la pobreza?

-No te digo que es imposible de arreglar, pero la grieta va a seguir estando. Se está potenciando, creo que somos precursores de la grieta, pero hoy está en la mayoría de los países del mundo. Acá, en Estados Unidos, está peor que nunca. Te diría que es más grande que en la Argentina. Los problemas no son con países vecinos, los problemas son internos. Ideológicos, de falta de empatía, ponerse en los pies del otro. Me sumé a esta iniciativa porque es un proyecto antigrieta.

-¿El ejemplo del éxito en equipo del básquetbol puede ser un estímulo para nuestra sociedad?

-Hay momentos que es más fácil que todos vayamos detrás de la misma causa. Las primeras dos semanas estábamos recontra asustados, no sabíamos lo que iba a pasar. Veíamos lo que pasaba en Italia y España, a nuestros ancestros, y nos asustamos. Después, cuando vimos que la gente no se estaba muriendo en las calles, empezamos a relajarnos. Entiendo que es difícil mantener la responsabilidad por 100 días... En el deporte es muy fácil encontrar un objetivo en común. Algunos quisieran tener más minutos, más tiros, más goles, pero el objetivo es claro: queremos ir para allá. En el básquet somos 12, en la Argentina tienen que ponerse de acuerdo 40 millones de personas. Es mucho más complicado. Algunos quieren más Estado, otros, menos. Siempre creemos que el otro quiere sacar una ventaja: "Si lo dice, es porque le conviene". Tenemos una desconfianza intrínseca.

La evolución de la pandemia, en la Argentina y el mundo

-Por tu experiencia de vida, si pudieras manejar una mesa redonda con políticos, sindicalistas, empresarios, ¿qué les dirías?

-Primero, los escucharía. Ellos son los que están ahí, viviéndola. La clave es escuchar, ser claro, honesto, transparente y vulnerable. Decir "la cagué". El mundo de la política puede ser cruel, a veces. Yo opino desde mi lugar, el deporte, el liderazgo. El camino es la honestidad y el ser vulnerable.

-¿Crees que esta es una oportunidad, más allá del drama?

-Muchos países la van a pasar mal. Los países más vulnerables, sobre todo. Les va a pegar a todos. La única economía que va a crecer este año es China; el resto, ninguno: los que abrieron todo o los que hicieron la cuarentena. Es el virus, no es la cuarentena. Hay que superar este momento.

-Esta angustia que describís. ¿La sufriste en algún momento?

-En el deporte, sí. Tenés altos y bajos. Hay veces que estás muy arriba y te crees un súper héroe. En el final de tu carrera es cuando encontrás un equilibrio, pero ya es tarde, porque estás por retirarte. Es una incertidumbre a corto plazo; otro partido, otra temporada. Esto es un fuego infinito. En el básquet hay reglas, un rival. Esto es otra cosa.

En la sala de tapa de LA NACION, durante su última visita: Ginóbili lleva 17 años vinculado al diario

-¿Hubo alguna historia particular que te haya conmovido desde que te involucraste en este desafío?

-Y..., escuchando a Rodrigo Zarazaga [referente de la iniciativa #SeamosUno] de lo que veía en las villas, cómo recibe la gente las cajas con comida, me interioricé en cómo son por dentro las villas a través de las aplicaciones y realmente impacta. Sé que hay 1400 villas en el AMBA y sólo el 10 por ciento tiene agua potable. El 40 por ciento de la pobreza está ahí.

-Hagamos un juego de la imaginación: llegamos a junio de 2021. ¿Cómo te imaginas el mundo?

-Si me preguntabas hace tres meses, igual a como venía. Disfrutaba de mi familia, de viajar, de estar en la Argentina tres meses al año, en la playa o con mis amigos. Si actualizamos esa pregunta y nos focalizamos en el hoy, sueño con una vacuna eficiente, sin contraindicaciones, y que nos permita volver a disfrutar de las pequeñas cosas que dábamos por sentadas. El asado, la fiesta de cumpleaños, el partidito, salir a un bar... lo que sea. Hoy es imposible. Tenemos que cuidarnos y tal vez, demos pasos para atrás o para adelante. La importancia de juntarse con amigos es bien nuestra, las famosas peñas... Extrañamos eso. Somos eso.

Encuentro virtual

#SeamosUno, desde su lanzamiento, el 25 de marzo pasado, entregó 24.950.000 raciones de comida y 420.000 familias recibieron las cajas. "Yo tengo todo el tiempo del mundo, tengo internet para averiguar lo que sea, hay gente que no tiene nada. Ni siquiera tiene agua potable para lavarse las manos, como esta pandemia lo requiere. Y quiero agradecerles a los que ponen el cuerpo en llevar esos alimentos a quienes más lo necesitan", cuenta Ginóbili, que habla con la misma pasión con la que transpiraba la camiseta argentina.

Es una suerte de líder de un grupo de artistas y deportistas (Gabriela Sabatini, Ricardo Darín, Diego Torres, Diego Schwartzman, Javier Mascherano...), que juegan en el equipo de la solidaridad. "Queremos que la gente se convenza que es el momento de ayudar. Como aliciente, como premio extra, surge la posibilidad de tener una charla íntima con un grupo de 20 personas", invita al encuentro virtual que será el domingo de la semana próxima, con la coordinación de Sebastián Wainraich. Para más datos: www.seamosuno.com.ar