Mantener vivo el legado de Piazzolla

*Laura Escalada habla sobre la vida del músico argentino

Por Cristóbal Torres

México, 12 de marzo (Notimex).— Ástor Piazolla (1921-1992) fue un vanguardista músico argentino que generó diversos detractores por la manera en la que revolucionó el tango. Una de las personas que atestiguó de cerca su desarrollo artístico fue Laura Escalada Piazolla, su viuda, quien este mes cumplió 44 años de haberlo conocido: el 11 de marzo de 1976 (justo en el cumpleaños 55 del músico), cuando Escalada trabajaba para la los medios de comunicación.

      “Te podría hacer un libro acerca de aquel primer encuentro”, inicia la actriz, cantante y reportera. Recuerda que tuvo una infancia siempre cercana con el círculo artístico de su país, “sin embargo, en mi casa no se escuchaba tango; se oía más música clásica, el tango no era música de la familia”.

      Fue por su labor artística que conoció a plenitud el género, “luego me enteré, poco a poco, que existía un señor llamado Piazzolla y que debía escucharlo”. Cuenta que después de conocer su música “me volví loca, porque escuché algo fuera de lo común”. Se enamoró de su música, “pero además me enamoré de él; para mí era un genio que estaba a millones de años luz de distancia de mi persona”.

      Durante su faceta como reportera le encomendaron la tarea de entrevistarlo en el marco de sus 55 años, “me dijeron que había llegado Piazzolla y debía hacerle una entrevista”. Recuerda que la emoción fue tan grande que perdió el aliento, “sentí que descendía de los olimpos para que yo le hiciera la entrevista”.

      Desafortunadamente, “como todo lo que sucede aquí en Argentina”, la tarea le fue reasignada a otra persona, “me quitaron la entrevista para dársela a un compañero hombre, tal vez pensaron que no era buena idea que yo la hiciera”.

      Después de la entrevista, “que la hizo muy mal mi compañero, yo la hubiera hecho mucho mejor”, el músico la invitó a un sitio para escucharlo tocar, “pero le dije que iría con mis compañeros, la verdad es que no era una mujer que saliera sola”.

      Debido a sus compromisos laborales que la orillaban a despertarse temprano, pasó un mes declinando las posteriores invitaciones de Piazzolla “hasta que un día yo no tenía que trabajar temprano y me invitó a comer, me preguntó si me gustaba el ajo y le dije que con locura...; me invitó a comer una noche y cenamos ajo con pollo, no pollo con ajo..., a partir de ese día no nos dejamos nunca más”.

 

La seguridad para seguir adelante

La viuda del músico afirma que Piazzolla revolucionó la música, sin embargo, “acá en Argentina tuvo muchos detractores”; pero fue “su gran talento y sus seguidores” los que hicieron posible que nunca dejara de tocar y siguiera adelante.

      Escalada reconoce que el músico nunca hizo caso a las críticas, “él siempre creía en lo que estaba haciendo”. Añade que tenía un profundo conocimiento del tango, “lo sabía todo, había arreglado los tangos más insólitos de la Argentina”. Muchas piezas fueron rechazadas por el director argentino, Aníbal Troilo, “no podía seguir sus arreglos, los consideraba muy avant-garde, decía que eran demasiado avanzados”.

      Fue hasta que viajó a París cuando el mundo empezó a reconocerlo, “aquel era un país revolucionario e importante que estaba interesado por los nuevos genios que traían música completamente diferente, para que así la pudieran integrar a sus orquestas”.

      Otro de los lugares donde lo recibieron favorablemente fue Nueva York, “por eso la gente de jazz lo valora y lo comprende”, pero a pesar del enorme reconocimiento, Escalada afirma que su marido nunca perdió el piso, “siempre fue el hombre más común de la tierra para convivir y, sin embargo, era un genio universal”.

      Después de su muerte, en 1992, la música de Piazzolla siguió interpretándose y hoy en día todavía existen piezas inéditas, “muchas de las cuales no se conocen ni se conocerán” porque “tiene más de mil 500 obras escritas”. No obstante, parte de ese repertorio es interpretado hoy en día por el Quinteto Astor Piazzolla, una reencarnación contemporánea creada en 1998 por Escalada y que retoma la labor de los quintentos que el mismo músico formó entre las décadas de los años sesenta y setenta.

      El actual quinteto vendrá al Teatro de la Ciudad Esperanza Iris interpretando temas del músico argentino, “en cada uno de ellos vas a ver cómo Ástor era tan generoso que le daba siempre un solo a cada uno de sus integrantes del quinteto, eso no lo encontrarás en otros compositores”.

      Laura Escalada asegura que todavía tiene mucho para contar sobre su fallecido esposo, pero al despedirse deja una solicitud: “seamos como hermanos y amigos entre países latinoamericanos que hablamos el mismo idioma; concentrémonos en la misma identidad de la música, porque nosotros tocamos como ustedes: con el corazón”.

NTX/CTM/MBS