Mano firme de Cuomo ante virus y su gran contraste con Trump

JONATHAN LEMIRE
El gobernador de Nueva York Andrew Cuomo (con gorra) durante una visita a un centro que hace pruebas para detectar el coronavirus en Glen Island Park el 13 de marzo del 2020. En medio de la crisis, Cuomo ha demostrado dotes de líder que muchos querrían ver en Donald Trump. (AP Photo/John Minchillo)

NUEVA YORK (AP) — Antes de que Donald Trump ingresase al salón de conferencias de prensa de la Casa Blanca para informar las últimas novedades acerca del coronavirus, todas las cadenas estaban transmitiendo la conferencia de otro gobernante que ofrecía calmadamente estadísticas y recomendaciones.

Por segundo día consecutivo, el estilo concreto, con un cierto tono de regaño, del gobernador de Nueva York Andrew Cuomo marcó el jueves un enorme contraste con los mensajes desordenados e hiperbólicos de Trump.

“Les digo a mis hijas: Tomen decisiones sopesando los riesgos y las recompensas”, declaró el dirigente demócrata el jueves. “Que los jóvenes vayan a reuniones grandes en el receso de primavera es algo muy poco inteligente y peligroso. No tengo palabras para expresarlo. Quédense en casa. Eviten que se propague. Salven vidas”.

A través de sus informes diarios y sus presentaciones en los medios de prensa, Cuomo ha surgido como una de las figuras clave en la respuesta a la pandemia. Es uno de varios gobernadores en el candelero. Han sido los gobernadores los encargados de suspender clases y competencias deportivas o de prohibir las grandes concentraciones de gente. Figuras como Mike DeWine, un republicano que postergó las primarias de Ohio esta semana. O Gretchen Whitmer, demócrata de Michigan que criticó a Trump y desató las iras del presidente.

Pero son las presentaciones de Cuomo las que resultan imperdibles. Dos veces esta semana, la Casa Blanca demoró su propio informe hasta que terminó el de Cuomo, quien dio información básica a una población que permanece encerrada en su casa, pegada a los canales noticiosos.

A Cuomo le salió un club de admiradores, lleno de tuits aduladores del gobernador. Un artículo del portal Jezbel llevó el título “Ayuda, creo que me enamoré de Andrew Cuomo”.

Las muestras de afecto son llamativas por tratarse de un gobernador más respetado que querido, que está en su tercer mandato en un estado abrumadoramente demócrata pero que no ha conquistado la base liberal de su partido, la cual por momentos se muestra frustrada con sus posturas centristas. Dos veces consideró la posibilidad de postularse a la presidencia, aunque nunca lo hizo.

Muchos, no obstante, lo consideran la mejor alternativa a Trump en momentos en que el partido apuesta a Joe Biden como candidato a la presidencia.

Cuomo por momentos asoma como un fuerte crítico de Trump, pero también como un inusual aliado. Oriundos ambos de Nueva York, se han tirado dardos por Twitter al tiempo que conversan por teléfono tarde en la noche.

“Acabo de tener una buena teleconferencia con los gobernadores de la nación. Todo salió muy bien. Cuomo, de Nueva York, tiene que hacer más” de lo que está haciendo, dijo Trump en un tuit el lunes.

Poco después llegó la respuesta de Cuomo: “¿Yo tengo que hacer más? No. ¡USTED es el que tiene que hacer algo! Se supone que usted es el presidente”.

Ambos hablaron varias veces en los días subsiguientes y Cuomo expresó su gratitud por la receptividad de Trump al tiempo que exigía al gobierno nacional que hiciese más.

“Creo que el gobierno federal finalmente comprendió lo que está pasando y se puso las pilas”, dijo Cuomo el jueves en el programa “Morning Joe” de MSNBC. “Le dije al presidente: Muévete, ayuda a mi estado, ayuda a mi gente, ayuda al país, y yo te extenderé la mano y seré tu socio un 100% porque en estos momentos hay que mandar al diablo la política”.

Horas después, Trump declaró en una conferencia de prensa que “Andrew Cuomo está siendo muy, muy generoso, diciendo cosas buenas de nosotros”.

Cuomo tiene experiencia en el manejo de crisis, incluida la devastación causada por la tormenta Sandy en el 2012. Le gusta lanzar grandes proyectos y ponerse manos a la obra en emergencias. Trabajó para su padre Mario Cuomo, quien gobernó Nueva York durante tres términos.

Tiene una relación tensa con el alcalde de Nueva York Bill de Blasio y puede ser despiadado con sus rivales políticos. Ordenó el cierre de las escuelas minutos antes de que el alcalde hiciese el mismo anuncio.

El desempeño de Cuomo esta semana recordó a algunos otra polémica figura de la política de Nueva York que alcanzó prominencia nacional en momentos en que el comandante en jefe no daba señales de vida durante una crisis.

Rudy Giuliani, por entonces alcalde de Nueva York, fue el símbolo del dolor y la resistencia de los estadounidenses el 11 de septiembre del 2011, cuando el presidente George W. Bush hijo permanecía en un avión de la fuerza aérea horas después de los ataques terroristas. El liderazgo que mostró Cuomo esta semana trajo a la mente ese momento, según George Arzt, consultor demócrata que fue secretario de prensa del alcalde neoyorquino Ed Koch y ha colaborado tanto con Cuomo como con Trump.

“La gente quiere un líder y no lo encuentran en el Despacho Oval” de la Casa Blanca, djio Arzt. “Andrew se desempeña bien en los momentos de crisis. Y ahí lo tienes, tomando el control y demostrando a nivel estatal lo que habría que hacer a nivel nacional”.

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Lemire está en http://twitter.com/@JonLemire