La maniobra increíble de reanimación de los médicos para salvar la vida de un bebé en plena sala de partos

Un equipo de médicos y cirujanos vivió una de las situaciones más complicadas que pueden suceder en un hospital: reanimar a un recién nacido. Este suceso se conoce como hipoxia neonatal, nombre que recibe la deficiencia de oxígeno en los tejidos. La reducción de oxígeno durante el parto provoca que el organismo del feto reaccione reconduciendo el poco oxígeno que recibe hacia el cerebro y el corazón, dos órganos vitales.

El problema recae en que, si el déficit se prolonga mucho tiempo, la muerte celular es más amplia y al llegar tanto al cerebro como al corazón, provoca la muerte del recién nacido. En casos normales, sólo un número muy reducido de recién nacidos necesitan ventilación adicional y muy pocos un masaje cardíaco. Sin embargo, la asfixia al nacimiento representa un problema importante a nivel mundial ya que puede producir en el recién nacido la muerte o secuelas graves.

El vídeo muestra que el recién nacido ha nacido sin latido en el corazón. Los médicos, en primer lugar, colocan al niño boca abajo: el objetivo de esto es que la sangre y el oxígeno lleguen al cerebro en primer lugar. Inmediatamente después, uno de los cirujanos aplica un masaje cardiaco para reanimar y activar el movimiento y el latido del corazón. Tanto la reanimación cerebral como la cardiopulmonar son esenciales para que el bebé pueda sobrevivir. La maniobra va acompañada del suministro de oxígeno de manera continuada.

Por otra parte, proporcionarle insulina es importante ya que cuando se corta el cordón umbilical, la infusión de glucosa al recién nacido cesa y el nivel de azúcar en sangre disminuye. Finalmente, el recién nacido comienza a reaccionar: está recibiendo, procesando el oxígeno y su corazón comienza a latir. Los médicos vuelven a colocarlo boca abajo, y mediante unos pequeños golpes, buscan que el oxígeno y la sangre fluya y circule correctamente por todo el cuerpo, llegando enteramente al cerebro, y finalmente, salvando la vida al recién nacido.

Según la Asociación Española de Pediatría, la falta de oxígeno durante el nacimiento es una de las principales causas de muerte perinatal, pues casi un millón de niños fallecen cada año en el mundo por asfixia perinatal y otro millón queda con discapacidades permanentes.