Manila cumple un año en cuarentena con un repunte de los casos de la covid-19

Bangkok, 15 mar (EFE).- Manila cumple este lunes un año en cuarentena ininterrumpida con un preocupante repunte de los casos de la covid-19 en toda Filipinas, particularmente en la capital, a pesar de haber sufrido uno de los confinamientos más estrictos y prolongados del mundo.

El presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte, decretó hace un año el cierre por tierra, mar y aire de Manila, ordenó el cierre de todos los negocios no esenciales y limitó los desplazamientos dentro de la ciudad de casi 14 millones de habitantes, medida que se extendió dos días después a la mayor parte del país.

Filipinas acumula un año después más de 621.000 casos -más de 48.000 son pacientes enfermos actualmente- y durante el fin de semana ha sumado una media de 5.000 contagios diarios, un ratio que no se alcanzaba desde hace siete meses, con Manila de nuevo como el principal foco.

Según las proyecciones del Centro de Estadísticas de la Universidad de Filipinas, si continúa el ritmo actual de contagios, para finales de marzo el país tendrá unas 8.000 infecciones diarias, de las que 6.000 serían en la capital.

El mismo estudio refleja que, si no se toman medidas, en abril Filipinas -con 109 millones de habitantes- podría registrar hasta 20.000 contagios diarios, 14.000 de ellos en Manila, que aglutina más del 40 % del total de casos del país.

Después de haber sufrido un estricto confinamiento de unos seis meses, Manila se encuentra ahora en una cuarentena más relajada con la apertura gradual de más establecimientos y centros de trabajo, y los desplazamientos fuera de la capital ya están permitidos aunque con una prueba negativa de la covid-19.

Los reclamos desde el gremio sanitario para endurecer las medidas y revertir el repunte de casos son cada vez mayores, pero el Gobierno filipino es reacio porque la economía está muy resentida tras el duro confinamiento que ya sufrieron Manila y las provincias colindantes -que generan el 70 % del PIB nacional- y que hundió al país en su primera recesión en tres décadas.

NUEVAS RESTRICCIONES

De momento, se ha vuelto a imponer un toque de queda de dos semanas en la capital, de 10 de la noche a 5 de la mañana, y se ha procedido al cierre de calles o edificios con brotes de la covid-19; aunque en la capital siguen cerrados desde hace un año parques y centros de ocio, además de las escuelas públicas y privadas.

La policía ha señalado que va a aumentar la presencia en centros comerciales y lugares públicos para vigilar el cumplimiento de los protocolos sanitarios de distanciamiento social y la obligatoriedad de llevar no solo mascarilla, sino también protector facial.

El aumento de los casos se produce como consecuencia de la gradual apertura de la economía, que han llevado a un aumento de las interacciones sociales, y a la aparición de nuevas variantes del coronavirus que son un 150 % más contagiosas.

En medio de mucha controversia, Filipinas comenzó el 1 de marzo su programa de vacunación, de momento solo para personal sanitario, con las vacunas de Sinovac y AstraZeneca, un plan que arrancó con mucho retraso.

Aunque Filipinas solo ha recibido por ahora 1,1 millones de dosis, el Gobierno insiste en que para final de año el 70 % de la población estará vacunada.

Las muertes por la covid-19 superan las 12.800 en Filipinas, el país del Sudeste Asiático que ha registrado peores cifras durante la pandemia tras Indonesia, que sin embargo, está mucho más avanzada en su plan de inmunización.

(c) Agencia EFE