Management 2030: enseñar a pensar, el desafío educativo y el rol de las empresas

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Management 2030. M30.
Fabián Malavolta

La pandemia puso a la educación en el centro del debate. El cierre de escuelas, la disputa en la Justicia para que los chicos vuelvan a las aulas en la Ciudad de Buenos Aires y la importancia de la educación para el futuro del país resultaron temas de análisis durante las últimas semanas. Los expertos coinciden: sin educación no existe la innovación. Y sin conectividad ni un cambio de paradigma es difícil transmitirle a los alumnos todas las herramientas que necesitarán para el mundo laboral del futuro. Sobre esto se habló en el cuarto capítulo de este año del ciclo Management 2030, organizado por LA NACION. “Los nuevos paradigmas educativos y la innovación como catalizador de oportunidades” fue el eje de la conversación, en la que participaron ejecutivos, emprendedores y profesionales del área. El encuentro fue moderado por el secretario general de Redacción, José Del Rio.

1. De alumnos creativos a trabajadores innovadores

“La educación es el nuevo oro del siglo XXI. Para poder innovar tenemos que cambiar los sesgos. Al fin y al cabo, si no nos formamos para tener la capacidad de pensar distinto, es difícil que la innovación se convierta en el oro del futuro”, consideró Agustina Fainguersch, CEO de la tecnológica Wolox, que es parte de la firma Accenture. La inquietud sobre el valor asignado a la innovación había sido expresada por Sebastián Sasson, presidente y CEO de Arredo, disruptor invitado al encuentro.

La ejecutiva explicó que son tareas fundamentales de las empresas seguir formando a sus trabajadores, complementar la educación formal con la informal y transmitir conocimientos tanto duros como blandos. “Es como ser un Beta continuamente; el aprendizaje es permanente y complementario y uno tiene que educar desde donde puede”, agregó.

La pandemia llegó para sacudir las organizaciones del mundo del trabajo. De un día para el otro, las empresas debieron reestructurar sus procesos para las tareas remotas, atender a sus clientes en la virtualidad y abrazar la tecnología para sobrevivir a las épocas de cambio.

El sistema de salud fue uno de los sectores que se vio más sacudido. Con picos de ocupación de camas del 95% en los siete sanatorios que tiene el Grupo Galeno, no solo debieron atender la demanda por Covid-19, sino que también tuvieron que digitalizarse para dar atención en distintas especialidades a todos sus pacientes –unos dos millones– a través de consultas online.

Sin trabajadores con la cabeza abierta para enfrentar los nuevos escenarios, la innovación es casi imposible. “Para innovar hace falta tener gente en reuniones, con tiempo, de muchas disciplinas distintas. Te asombrás de ver cómo vienen ideas para innovar. Ese mix de pensamientos y approach siempre suma, pero tenés que tener la cabeza abierta para escuchar a todos”, afirmó Diego Sobrini, director del Grupo Galeno y presidente de Galeno Seguros.

Similar fue el caso de la aseguradora Aon Argentina. Cuando se inició el aislamiento obligatorio, mandaron a sus empleados a sus casas y hubo que correr contra el tiempo para modificar los procesos digitales y lograr que “las cosas pasen de hoy para mañana”, según describió Franco Di Lucca, CEO y presidente de la compañía. Y agregó: “Es crucial tener gente que piense diferente, no que solo quiera tener la razón”.

2. La educación en tiempos de pandemia

Con las clases presenciales suspendidas, alumnos y profesores debieron adaptarse a la modalidad remota. “La educación fue fuertemente impactada; cambió la dinámica. Pero cuando aterrizamos en lo que sucedió en las escuelas técnicas, fue tal vez más significativo, porque por lógica tienen un componente muy fuerte de talleres, de prácticas y de estar cerca de las máquinas; a la distancia es difícil”, señaló Javier Martínez Álvarez, presidente de Tenaris Cono Sur. La compañía comenzó a crear en 2012 una red de escuelas técnicas. La primera que se inauguró fue en la ciudad bonaerense de Campana y en 2015 se abrió una en México. Los primeros egresos llegaron durante la pandemia.

“En términos positivos, tenemos que ver cómo se superaron los desafíos. Cuando queríamos dar las clases remotas, nos dimos cuenta de que muchos de los chicos que están en la escuela no tienen posibilidades económicas, tienen un subsidio pleno de la compañía. Entonces, les dimos una laptop. Pero ahí descubrimos que no tenían servicio de conexión a internet”, explicó Martínez Álvarez respecto de los problemas que hubo que ir solucionando.

Del encuentro participó también María Victoria Baratta, que contó su experiencia como cofundadora de Padres Organizados. Mientras sus hijos aprendían a través de la computadora, ella se volcó a las redes para contactarse con otros padres que compartían las mismas inquietudes que ella: la apertura de las escuelas no estaba en la agenda política.

“La Argentina es uno de los 15 países que más tiempo cerraron las escuelas. Por WhatsApp creamos la organización fundadora, sacamos una carta pública y se produjo un fenómeno imparable donde, por la misma lógica de cómo está organizada la educación, se empezaron a formar grupos de Padres Organizados en distintos puntos del país”, indicó.

Con la puja entre el Gobierno nacional y el porteño por las clases presenciales, la organización llevó el conflicto a la Justicia. “La educación es un derecho humano y la pandemia no es un cheque en blanco para limitar derechos, los chicos no saturan el sistema de salud; el esfuerzo tiene que ser de los adultos y hay que segmentar los niveles escolares y mejorar el transporte”, dijo.

Management 2030; M30
Fabián Malavolta


Sobrini, Del Rio y Fainguerschm durante el encuentro (Fabián Malavolta/)

3. El desafío de la educación inclusiva durante el aislamiento

La educación inclusiva se vio fuertemente afectada durante el aislamiento. La pérdida de una rutina y del contacto con los compañeros, así como la desarticulación de las tareas con las figuras de apoyo que se tienen en el colegio, pusieron en evidencia “que las familias son aliadas para la educación de sus hijos y que la base para la educación inclusiva es el trabajo colaborativo”.

“La principal barrera para la educación está en nuestra cabeza. Tenemos que tener la convicción de que todos podemos aprender si se da el entorno pedagógico; hay que tener altas expectativas con todos los estudiantes. Son habitantes naturales de las aulas, no somos buenas personas porque los dejamos estar ahí, sino que tienen el derecho de estarlo”, resaltó Gabriela Santuccione, coordinadora del Grupo Artículo 24 por la Educación Inclusiva.

Alexia Rattazzi, cofundadora del Programa Argentino para Niños, Adolescentes y Adultos con Condiciones del Espectro Autista (Panaacea), llamó a identificar los prejuicios para poder erradicarlos. “¿Qué creés de una persona con discapacidad? ¿'Pobre’? ¿Que no puede trabajar, ir a una escuela, tener una familia?”, invitó a preguntarse.

“Los humanos somos seres potentes, somos instrumentos y herramientas. En el campo de la discapacidad, cómo miramos puede influenciar en las emociones, en las conductas propias o ajenas, en generar identidad o transformar realidades”, agregó Rattazzi.

Con una mirada de inclusión en el mundo del trabajo, Di Lucca remarcó que los empresarios tienen la responsabilidad de dar el ejemplo.

4. Hacer pensar, en lugar hacer de recitar de memoria

¿La clave para cambiar la educación del futuro? Poner en el centro a sus principales protagonistas: los alumnos. “Lo más importante es ponerlos en el centro de la experiencia educativa. Les preocupan un montón de temas, desde el bullying hasta el desempleo. No son ajenos al mundo. Y, en ese sentido, hay que poner en el centro a esas personas para que diseñen sus propuestas y darle un sentido a lo que están estudiando. Ya no se puede pretender una educación enciclopedista”, dijo Melina Masnatta, emprendedora en tecnología educativa.

Sobre la forma de educar, Sobrini consideró que se le debe dar espacio a la creatividad y a la innovación, a tener empatía y a ayudar a las personas. “No a ser enciclopedistas, felicitarlos porque recitaron un texto de memoria, porque se sacaron un diez. Hacerlos pensar es el gran desafío; la educación tiene que aggiornarse a estos cambios tan violentos”, afirmó el ejecutivo.

“Un cambio de paradigma es pensar fuera de la caja; abrir la mente a un dato, una idea, una clave”, dijo la psicóloga Maritchu Seitún, quien se especializa en orientación a padres y que participó, por videollamada, como disruptora invitada.

Algunos tipos de aprendizaje quedaron obsoletos por una simple razón: los robots llegaron para cumplir con esa función. Mediante sistemas inteligentes, las máquinas pueden ir mejorando sobre sí mismas. En el caso de Aon, se implementaron herramientas para que la generación de ofertas y para hacer cotizaciones sobre la base de las necesidades del consumidor, mientras que en Galeno fueron más allá: tienen robots a prueba para que realicen cirugías.

5. Aprender a través del juego y de los proyectos

Cuando tenía 16 años, Tomás Giovanetti desarrolló You Deserve, un videojuego que busca concientizar sobre el acoso escolar mientras los jugadores se divierten. A pocas horas del lanzamiento se vendieron 20.000 copias y, tras esa experiencia, Giovanetti creó la compañía de corporate gaming The Gaming Agency (TGA). Con más de 70 empleados en siete países, el emprendedor de 22 años fue reconocido por el Massachusetts Institute of Technology (MIT) como uno de los 35 latinoamericanos “más innovadores”.

“TGA busca utilizar el juego para algo más, busca que sea un puente de comunicación para aquellos que quieran aprender. En 2016 desarrollamos You Deserve, un juego de terror de concientización del bullying a nivel global. Entendimos que era un puente de comunicación fantástico, porque explicábamos lo mal que estaba hacer bullying con un videojuego”, explicó Giovanetti.

En tanto, Tenaris lleva a cabo todos los años el programa Gen Técnico en su escuela de Campana, para realizar proyectos basados en el aprendizaje y motivar a los chicos “de manera distinta”. En el primer año, los alumnos diseñaron una hamaca. Al año siguiente, una calesita con motor. Luego la emoción y el ingenio ganaron terreno e hicieron un auto eléctrico, después una lancha solar y, finalmente, una parada de colectivo inteligente para la localidad. “Es impresionante cómo estos proyectos movilizan a estudiantes y docentes”, consideró Martínez Álvarez, tras contar la experiencia.

La brecha de género en el campo de las tecnologías

Una organización se dedica, en toda la región, a tratar de corregir sesgos en la educación

Solo el 16% de las mujeres se inscribe en carreras vinculadas a la programación. Y, aunque la investigación de la cual surge ese dato se llevó a cabo en la Argentina, la brecha de género en el ámbito tecnológico trasciende fronteras. “Sucede en el país y en la región. Incluso en lugares como Tokio, donde son punteros en temas de tecnología”, dijo Melina Masnatta, emprendedora en tecnología educativa, en el encuentro sobre educación del ciclo Management 2030.

A medida que su carrera profesional se iba desarrollando, Masnatta comenzó a notar las barreras que se le interponían por ser mujer. En 2015 decidió crear Chicas en Tecnología, una organización sin fines de lucro que tiene la meta de cerrar la brecha de género en el mundo tecnológico.

“Vi que en el ámbito emprendedor tecnológico con foco en la educación, los Estados y las compañías estaban invirtiendo. Pero, al entrar a las aulas para generar innovación, me encontraba con que el 70% de las maestras son mujeres y veían las propuestas didácticas como un límite. Entonces, cuando me daba vuelta a ver el equipo [que preparaba las tecnologías], la mayoría eran hombres, y ahí te das cuenta de que el recorrido en relación a la educación en tecnología había sido diferente. Hay un camino para pensar, en cuanto a quién está diseñando la tecnología, porque ahí empiezan los sesgos”, analizó.

Hoy la organización está en 18 países de la región y trabaja fundamentalmente con las generaciones de mujeres más jóvenes. “La innovación sale de la diversidad –sostuvo–. No se puede diseñar un equipo de trabajo en el cual sean siempre las mismas personas las que piensen en los problemas que nos afectan a todos”.

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