Muchas mamás dejan de recibir Medicaid dos meses después de dar a luz. Illinois cambiará eso

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Estados Unidos es el único país industrializado en el que la tasa de mortalidad materna ha aumentado. Cada año, unas 700 muertes se deben al embarazo, al parto o a complicaciones posteriores, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC).

Cuando alguien muere durante el embarazo o en el plazo de un año tras el parto en Illinois, se considera una muerte materna. Karen Tabb Dina es una investigadora de salud materna de la University of Illinois en Urbana-Champaign que forma parte de un comité estatal que intenta averiguar qué es lo que está matando a estas madres.

El análisis más reciente del grupo reveló que cada año mueren en Illinois unas 75 mujeres por causas relacionadas con el embarazo. En consonancia con las tendencias nacionales, las mujeres afroamericanas corren mayor riesgo que las blancas, y la mayoría de las muertes eran evitables.

"Es motivo de alarma", comentó Tabb Dina. "Nuestro país está en crisis en cuanto a muertes maternas innecesarias".

En los últimos años, el Illinois’ Maternal Mortality Review Committee ha instado a realizar cambios en las políticas que eliminen los obstáculos a la atención de salud para las mujeres embarazadas y en el posparto. A la cabeza de la lista: Asegurarse de que las madres de bajos ingresos no pierdan la cobertura de Medicaid tras el nacimiento del bebé. Algunas mujeres pierden la cobertura a los dos meses de dar a luz.

En abril, Illinois se convirtió en el primer estado en ser aprobado por el U.S. Department of Health and Human Services (HHS) para ampliar Medicaid hasta un año completo después del embarazo.

"Esto es tremendo", dijo Tabb Dina. "Uno de los mayores factores de riesgo de muerte materna es la falta de acceso a la atención: no poder acceder a los proveedores adecuados y ser atendida a tiempo".

Medicaid, el programa estatal y federal destinado principalmente a los estadounidenses con bajos ingresos, cubre a las personas con mayores ingresos durante el embarazo, pero la mayoría de los estados expulsan a estas mujeres de las listas 60 días después de dar a luz. Como resultado, cientos de miles de mujeres que han tenido un bebé recientemente acaban sin seguro cada año.

"La interrupción de la cobertura de Medicaid se traduce en mayores costos y peores resultados de salud", dijo el secretario del HHS, Xavier Becerra, en una rueda de prensa celebrada en abril, citando un informe federal sobre las consecuencias del cambio de Medicaid. "Más de la mitad de las mujeres embarazadas en Medicaid experimentaron un vacío de cobertura en los primeros seis meses de la atención posparto".

Con la ampliación de Medicaid en virtud de la Affordable Care Act, las madres de Illinois con ingresos de hasta aproximadamente el doble del nivel federal de pobreza pueden mantener su cobertura durante un año después del parto. Otros estados, como Nueva Jersey, Georgia y Virginia, están adoptando medidas similares.

Aunque se aprobó el American Rescue Plan de 1.9 billones de dólares para estimular la economía en medio de la pandemia del COVID-19, también contiene una disposición menos notoria que aborda la cobertura posparto. Para los 12 estados que nunca ampliaron el Medicaid bajo la ACA, la ley ofrece nuevos incentivos financieros para que pongan el Medicaid a disposición de los adultos con ingresos de hasta el 138 por ciento del nivel federal de pobreza (12,880 dólares para un individuo, 21,960 dólares para una familia de tres).

Además, el paquete de estímulo ofrece a todos los estados una opción más fácil para ampliar la cobertura de Medicaid después del límite de ingresos del 138 por ciento. A partir de abril de 2022, los estados pueden presentar una enmienda al plan estatal de su programa de Medicaid, un proceso que tiene menos obstáculos para la aprobación federal que la vía tradicional de solicitar una exención federal.

Los expertos en salud materna dicen que ampliar la cobertura de Medicaid a un año completo después del parto tiene sentido porque las complicaciones relacionadas con el embarazo (físicas y mentales) no se limitan a los primeros meses.

"Muchos problemas de salud [posparto] se extienden más allá del periodo de 60 días que Medicaid cubre actualmente", señaló la doctora Rachel Bervell, obstetra en Seattle y cofundadora del Black OBGYN Project, que tiene como objetivo crear conciencia sobre las injusticias raciales en la atención de la salud materna.

Un informe basado en datos de nueve estados descubrió que casi el 20 por ciento de las muertes asociadas al embarazo se producen entre los 43 días y el año después del parto.

Bervell recuerda claramente cuando se enteró de esa estadística. "Fue muy impactante", dice. "Hace que te preocupes por el uno de cada cinco individuos que podemos estar perdiendo".

Medicaid es el mayor pagador de la atención a la maternidad en Estados Unidos. Las mujeres afroamericanas están sobrerrepresentadas en la población de Medicaid y también están sobrerrepresentadas entre las que son expulsadas de su plan después de 60 días.

Las enfermedades crónicas (como la diabetes y la hipertensión) son más frecuentes y están peor controladas entre las mujeres afroamericanas, lo que las expone a un mayor riesgo de complicaciones relacionadas con el embarazo.

También existen barreras estructurales a la atención de salud, como una vivienda, transporte y cuidado infantil inadecuados. Muchas de estas barreras se derivan de políticas racistas y discriminatorias vinculadas a peores resultados de salud. Las madres afroamericanas también tienen más probabilidades de que se les niegue la medicación para el dolor posparto.

Las disparidades raciales en los resultados de la salud materna están causadas por el racismo, no por la raza. Así que el problema no puede resolverse, dijo Bervell, sin abordar el racismo sistémico en la medicina y en la sociedad en general.

La representante Robin Kelly, demócrata por Illinois, comentó que las disparidades raciales son inaceptables. Ella defendió el cambio de Medicaid en el estado y está trabajando en otras políticas para mejorar la recopilación de datos de salud materna y establecer protocolos nacionales de emergencia obstétrica.

"Cuando se observa a las mujeres afroamericanas con educación y dinero, siguen muriendo más que las mujeres blancas con menos educación y riqueza", señaló.

Kelly explicó que la primera vez que tomó conciencia de este problema fue hace varios años, cuando conoció a la familia de Kira Johnson, una madre afroamericana que murió tras el nacimiento de su segundo hijo por una hemorragia obstétrica, una de las causas más comunes de muerte materna en Estados Unidos.

"Nunca olvidaré que su hijo [mayor] entró y vio una foto de su madre en la pantalla. Y dijo: 'Ahí está mamá'. Y eso me afectó", dijo Kelly. "Qué angustia".

A medida que la tasa de muertes maternas en Estados Unidos ha ido aumentando, también lo ha hecho la incidencia de la "morbilidad materna grave", según los CDC. Se calcula que cada año unas 50 mil mujeres sufren complicaciones de salud peligrosas, incluso mortales.

Jessica Davenport Williams, una madre de Chicago, reveló que, tras dar a luz la primera vez, sufrió una grave hemorragia y tuvo que recibir transfusiones de sangre. Estaba embarazada de su segunda hija en la época en que Serena Williams y Beyoncé eran noticia por sus propias y graves complicaciones en el parto.

Así que abogó por sí misma antes de su siguiente parto.

"Quería asegurarme de que todos los médicos conocieran bien mi historial, que documentaran la información en mi expediente que se trasladaría al hospital. Y me encontré con resistencia", dijo. "No creían que fuera necesario. Tuve que pedir varias citas para que lo hicieran".

Después de que su segunda hija naciera por cesárea, Davenport-Williams volvió a tener una hemorragia.

"Se convirtió en una situación de emergencia", dijo. "Me recordó que yo pude haber sido uno de esos casos ... que [casi] no lo lograba".

Davenport Williams dijo que su experiencia la obligó a convertirse en defensora de la salud materna.

"No sé si veré el cambio por mí misma, en mi vida", dijo. "Pero definitivamente no quiero que mis hijas tengan la misma historia o las mismas experiencias que han tenido muchas antes que ellas".

Aunque la ampliación de la cobertura de Medicaid es un primer paso importante, los esfuerzos para prevenir la muerte materna no pueden detenerse ahí, indicó Tabb Dina.

Es necesario educar a los proveedores de atención médica sobre las desigualdades raciales en la medicina, dijo. La detección de enfermedades mentales en todas las mujeres embarazadas y en el periodo de posparto y la garantía de que reciban tratamiento también ayudarán a salvar vidas.

Y más pacientes con experiencias necesitan sentarse a la mesa en los debates políticos, dijo.

Debemos conocer las historias reales de nuestros "casi-errores", agregó Tabb Dina. "¿Cuáles fueron sus obstáculos? ¿Cuáles fueron sus complicaciones?"

Y luego preguntar: ¿Qué más hay que cambiar para que ningún niño tenga que crecer sin una madre cuya muerte pudo haberse evitado?

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