Maje, la enfermera que convenció a uno de sus cuatro amantes de asesinar a su marido

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María Jesús Moreno Cantó y su esposo, Antonio Navarro, en el día de su casamiento; años después, ella instigó a uno de sus amantes a asesinarlo
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En agosto de 2017, la enfermera española María Jesús Moreno Cantó, conocida por sus allegados como Maje, de 27 años, tenía un marido, llamado Antonio, y cuatro amantes.

Las aventuras románticas y desenfrenadas de esta joven de gran belleza y fuerte poder de seducción, lejos de permanecer en el ámbito privado, se hicieron públicas a raíz de un brutal crimen que conmovió a toda España. Fue cuando Salvador, uno de los amantes de Maje, asesinó a puñaladas a Antonio, el esposo de la enfermera.

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El homicidio se dio en la mañana del 17 de agosto de 2017 y quien persuadió a Salvador para llevarlo a cabo fue nada menos que Maje, que hacía un tiempo buscaba deshacerse de su marido. Hoy, el amante y la enfermera se encuentran en prisión. Ambos fueron condenados por ser, uno el autor material, y la otra la instigadora del crimen de Antonio. Salvador recibió una pena de 17 años, y ella, una de 22.

Maje y su marido Antonio, en su luna de miel en Republica Dominicana
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Maje y su marido Antonio, en su luna de miel en Republica Dominicana (El Español/)

La mujer, que junto a su marido vivía en el barrio valenciano de Patraix, fue conocida a partir de entonces en la prensa española como “la viuda negra de Patraix”.

De colegio de monjas a una vida “muy loca”

Maje había nacido en Novelda, provincia de Alicante, y según el perfil que hace de ella el medio La Voz de Galicia provenía de una familia de buen pasar económico de ese municipio, y con fuertes convicciones religiosas. Antes de ingresar a la carrera de enfermería, hizo el colegio en la orden religiosa de las Carmelitas, donde el citado medio dice que era conocida por ser una chica retraída, aunque “muy coqueta”.

Aparentemente, toda la timidez adolescente de la joven se esfumó al dejar su pago chico, y visitar ciudades con una movida social más agitada, como Barcelona y Valencia. Tras el crimen de Antonio, en una conversación telefónica con Rocío, una amiga de fiesta, Maje confesaba el estilo de vida que había escogido para pasar sus días. “Estamos muy locas. Nos gusta la fiesta con tíos buenos. Yo la movida con mi Antonio, que en paz descanse, no la quería”, decía la muchacha, entre risas, sin saber que su teléfono se hallaba intervenido por la policía.

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Instalada ya en Valencia, Maje trabajaba como enfermera en el Hospital de Manises y también en una residencia de ancianos del municipio valenciano de Torrente, que estaba administrado por monjas católicas. Gracias a estos empleos, la mujer utilizaba las guardias y horas extra que no existían como excusa para llevar una doble o triple vida. De esta manera, ella tenía aventuras a escondidas de su marido, pero también de sus amantes, que desconocían que frecuentaba a otros hombres.

Salvador Rodríguez, el amante de Maje que fue el autor material del crimen de Antonio Navarro
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Salvador Rodríguez, el amante de Maje que fue el autor material del crimen de Antonio Navarro (El Español/)

Los cuatro amantes de Maje

Así, en el mismo año del crimen de Antonio, la enfermera tenía una relación extramatrimonial con cuatro hombres: Tomás, un fisioterapeuta con el que salió por once meses, hasta marzo de 2017, aunque se siguieron viendo hasta octubre de ese año; José, un publicista con el que ella pasó la noche anterior al día en que su marido fue asesinado, y con el que se fue a vivir por un tiempo tras el crimen; Sergio, un guardia urbano barcelonés, que la definió como “una depredadora sexual”; y finalmente Salvador Rodríguez, celador del hospital de Manises, a quien, según luego se supo por testigos, lo tenía absolutamente cautivado a tal punto de llegar a manipularlo a su antojo, y llevarlo hasta cometer un asesinato.

“Esta carta es una declaración de amor hacia ti, te quiero por encima de cualquier obstáculo, de cualquier inconveniente, te quiero porque me llenas de vida y me haces sentir la mujer más importante del mundo. Tu Maje, tu bruja, tu fea... Pero al fin y al cabo... tuya!”, le escribía la llamada viuda negra de Patraix a Salvador en los primeros tiempos de haberlo conocido, en 2015, cuando ella estaba a punto de contraer matrimonio con Antonio.

Maje, durante su juicio, en octubre de 2020
La Voz de Galicia


Maje, durante su juicio, en octubre de 2020 (La Voz de Galicia/)

Para 2017, según lo que recoge el juicio hecho a la enfermera, Maje alumbró la idea de matar a su marido. “Quiero que se muera, le deseo un mal, esto lo va a pagar caro”, le escribía la mujer a Tomás, uno de sus amantes, en junio de 2017, hablando de su marido. La mujer tanteaba así a su querido para ver si el fisioterapeuta se atrevería a llegar tan lejos por un pedido de ella. Pero eso no sucedió.

El crimen de Antonio Navarro

Salvador, en cambio, respondió afirmativamente cuando Maje le preguntó si cometería ese crimen por ella. Acordaron entonces, según lo que informa el diario El País, que el hecho de sangre se produciría en la cochera donde guardaba el auto de la empresa Antonio, cuando él se subiera al vehículo por la mañana para salir a trabajar.

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A las 7.40 de la mañana de aquel 16 de agosto de 2017, Salvador esperó agazapado en el estacionamiento a que Antonio se subiera a su auto. El amante de Maje llevaba consigo un cuchillo cebollero con una hoja de 15 centímetros de largo por 4 de ancho que le había dado la misma enfermera, junto con las llaves del estacionamiento de la calle Calamocha de Valencia y el número de chapa del Peugeot 208 de la compañía de su esposo.

Manchas de sangre en el peugeot 208 de Antonio Navarro
El español


Manchas de sangre en el peugeot 208 de Antonio Navarro (El español/)

En cuanto el marido de Maje encaró hacia su vehículo, su asesino se abalanzó sobre él y le asestó seis puñaladas. Cuatro de ellas atravesaron su corazón. Antonio Navarro murió en el acto, pero su cuerpo, rodeado por un charco de sangre, fue encontrado recién por la tarde de ese mismo día, por un vecino del lugar.

Cuando la policía interrogó a la viuda de Antonio, notó que en vez de encontrarse devastada por la muerte de su esposo, en su declaración ante la ley ella solamente miraba la pantalla de su teléfono y no paraba, aparentemente, de chatear. Así fue que la justicia decidió “pinchar” su smartphone y descubrieron no sólo sus vidas paralelas sino también indicios de lo que podría ser la instigación al crimen.

Captura y prisión de la viuda y el amante

La mujer había urdido junto a su amante Salvador la coartada de que a su esposo lo habían asaltado y asesinado en un intento de robo, peor la teoría no cerraba por ningún lado y los indicios de las pinchaduras telefónicas iban claramente en dirección a que la factura del crimen corrió por cuenta de la viuda de Antonio y del amante de esta.

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Finalmente, el 10 de enero de 2018, la policía cuenta con pruebas suficientes para detener a los dos amantes, Maje y Salvador. En un primer momento, Salvador se hizo cargo del crimen y la liberó a ella de la acusación, pero cuando se enteró que la enfermera mantenía relaciones con otro hombre en prisión, se llenó de resentimiento y decidió contar la verdad. Esto es, que Maje quería deshacerse de su esposo sin la necesidad de hacer un divorcio que la dejaría sin herencia, sin seguro de vida y sin una pensión por viudez.

Escena del crimen ocurrido el 17 de agosto de 2017 en la calle Calamocha del barrio Patraix, en la ciudad de Valencia
El


Escena del crimen ocurrido el 17 de agosto de 2017 en la calle Calamocha del barrio Patraix, en la ciudad de Valencia (El /)

En noviembre de 2020, luego de un juicio que mantuvo en vilo a toda España, el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana condenó a 22 años de cárcel a María Jesús Moreno, por el asesinato a puñaladas de su marido, Antonio, en el verano de 2017. Uno de sus amantes y autor material del crimen, Salvador Rodrigo, fue condenado a 17 años en prisión.

La mujer pasa sus días en la prisión de Picassent, donde está encerrada desde 2018 y, de acuerdo a lo que reportan los medios españoles, sus prácticas de seducción permanecen intactas. El medio ibérico El Español cuenta que, en su confinamiento en ese penal mixto, la mujer ha entablado una relación amorosa con un condenado por homicidio, a quien estaría engañando con otro recluso, un hombre de 59 años, condenado por abuso sexual.

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