Maggie Gyllenhaal tiene ideas peligrosas sobre dirigir películas

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La actriz y directora Maggie Gyllenhaal posa para un retrato en Nueva York el 21 de noviembre de 2021. (Daniel Arnold/The New York Times)
La actriz y directora Maggie Gyllenhaal posa para un retrato en Nueva York el 21 de noviembre de 2021. (Daniel Arnold/The New York Times)

Maggie Gyllenhaal nunca ha rechazado los papeles difíciles. La actriz lleva años ultrapasando los límites con interpretaciones de personajes complicados como una asistente que juega a juegos sadomasoquistas con su jefe (“La secretaria”), la hija de un traficante de armas atrapada en el conflicto palestino-israelí (“The Honorable Woman”) y una trabajadora sexual en el Nueva York de la década de 1970 (“The Deuce”).

Sin embargo, es su trabajo como directora y guionista de “La niña perdida”, una adaptación de la novela homónima de Elena Ferrante, el que quizá sea su papel más arriesgado.

La película, ambientada en una isla griega bañada por el sol, está protagonizada por Olivia Colman en el papel de Leda, una profesora de literatura de mediana edad que se va de viaje sola para trabajar y que se enreda con una joven madre, Nina, interpretada por Dakota Johnson. A medida que se involucra más con Nina y su extensa familia, el pasado de Leda y las decisiones que tomó cuando era más joven se filtran en el presente, con resultados extraños y a veces profundamente perturbadores.

Al igual que la novela, la película (que empezará a transmitirse el viernes en Netflix) aborda las complicadas cuestiones a las que se enfrentan las mujeres en las distintas etapas de su vida. En el centro de la película se encuentra el intenso estira y afloja de la maternidad, pero también explora la ambición, el sacrificio, el envejecimiento y el arte.

La película, que ganó el premio al mejor guion en el Festival de Venecia, ya ha atraído la atención para la temporada de premios, incluyendo una serie de nominaciones de grupos de críticos y otros. El mes pasado, la película ganó cuatro premios Gotham, incluido el de mejor película. A lo largo de un extenso almuerzo en Nueva York, Gyllenhaal —vestida con varios todos de azul egeo, muy “ad hoc”— habló de ser una directora en la actualidad, de los tabúes en torno a la maternidad y de lo que significa traducir al cine a Elena Ferrante. A continuación los fragmentos editados de nuestra conversación.

P: ¿Qué te atrajo a Ferrante?

R: Comencé con las novelas napolitanas. Estaba hablando de cosas que casi nunca había escuchado antes. Ay, Dios mío, esa mujer está tan mal, pero diez segundos después me identificaba con ella, y entonces yo también estoy muy mal, o acaso es algo que muchas personas sienten pero que no expresan? Me pareció muy perturbador pero también muy reconfortante porque, si alguien más lo ha escrito, piensas, entonces no estoy sola en lo que creía que era una mezcla de ansiedad y terror, o incluso el otro lado del espectro, la alegría intensa y las conexiones.

La actriz y directora Maggie Gyllenhaal posa para un retrato en Nueva York el 21 de noviembre de 2021. (Daniel Arnold/The New York Times)
La actriz y directora Maggie Gyllenhaal posa para un retrato en Nueva York el 21 de noviembre de 2021. (Daniel Arnold/The New York Times)

Después leí “La niña perdida”, y pensé: ¿Qué pasaría si en vez de que todos tuviéramos esa experiencia de sentirnos solos en nuestras habitaciones, pudiera crear una situación comunitaria, donde todas esas cosas se expresaran en voz alta?

P: La película puede verse de distintas maneras como una película de terror. ¿Esa fue una decisión consciente?

R: Quería que fuera un “thriller”. El libro en realidad no es un “thriller”, pero lo decidí así porque pensé que a final de cuentas eso me daría más libertad artística. Quería ponerme el reto de llevarla al terror, una película de terror sobre el funcionamiento interno de su mente. No es mala; es como tú. Y me gustó la idea de tener una estructura clásica de la cual depender. En el pasado me he encontrado con que tengo más libertad de expresión como actriz cuando hay una estructura clara.

No estoy segura de que lo haré así la próxima vez. Estuve en el jurado del festival de Cannes este año, probablemente dos o tres semanas después de que terminé la edición final. Al ver algunas películas muy interesantes me di cuenta de que puedes hacer lo que quieras si estás dando seguimiento a algo muy verdadero, y no creo haber sabido eso antes.

P: ¿Cuál fue la parte más difícil de la adaptación?

R: Me encontré con que la adaptación depende de habilidades muy similares a las de la actuación en cuanto a tomar un texto, ya sea excelente o con problemas, y averiguar la esencia de ese fragmento de material. Hay algunas cosas que son literales, pero muy extrañas, como la frase “Soy una madre poco natural”. Eso es cien por ciento Ferrante, pero muchas personas me dijeron: “Saca esa frase del guion”. También hice lo que permitió Ferrante y cambié muchas cosas, pero de verdad creo que el guion y la película conversan con el libro.

P: Leda es escritora, y mostrar su ambición de joven es parte importante de la película. ¿Viste “Bergman Island” este año? Ambas películas analizan la cuestión de si puedes ser una mujer completa y una artista al mismo tiempo.

R: Sí creo que existe la escritura de mujeres y el cine de mujeres. Hay mujeres feministas muy interesantes que no están de acuerdo conmigo. Creo que, cuando las mujeres se expresan con honestidad, hay un resultado distinto que cuando los hombres se expresan con honestidad. Es muy peligroso hablar de eso. Cuando me dan libertad, cuando me dan más dinero y espacio para contar la historia que quiero contar, trato de la maternidad. Trato de lo doméstico, y eso sí incluye muchas escenas en la cocina. ¿Las historias sobre lo doméstico pueden considerarse arte? Porque para mí es ópera. No provengo de mujeres cuyos delantales estuvieran atados a la cocina. Mi madre es una persona profesional (Naomi Foner Gyllenhaal es guionista y directora), mi abuela era pediatra en la década de 1940, y mi tía abuela era abogada. Fui a la universidad y tengo una vida profesional, pero mi identificación como madre es una parte colosal de mí.

P: ¿Quién te inspira como directora?

R: Fellini y Lucrecia Martel, quien nunca es literal en su trabajo. Me encanta Claire Denis. He hablado mucho de Jane Campion y David Lynch. No he trabajado con él, pero llevé a cabo la lectura de una semana de una obra de teatro con Mike Nichols. Quería mucho a sus actores, y él me enseñó. Recuerdo haber leído sobre él (en la biografía reciente “Mike Nichols: A Life”) que dijo: “Lo siento si no quieres filmar ‘¿Quién le teme a Virginia Woolf?’ en blanco y negro. Entonces debes encontrar a otro director. Yo me voy”. Hubo un par de veces con esta película donde tuve que decir: “Esto está mal”. Íbamos a filmar en Nueva Jersey, pero eso no estaba bien. Dije: “No sé qué decirte”.

P: El tema de la traducción es importante de manera obvia para los personajes. Leda traduce literatura italiana, pero tú también tradujiste a Ferrante. ¿Qué significa para ti el papel del traductor?

R: Hay una pequeña sección en el libro “Kudos” de Rachel Cusk, que he usado algunas veces porque he estado pensando en la adaptación en general. Esta es la cita: “Lo traduje con cuidado y con mucha precaución como si fuera algo frágil que por error podría romper o matar”. Me encantó eso. Está diciendo: “Cuando leí tu libro, algo entendí que fue tan valioso que nunca había escuchado expresarse en voz alta, y eso me impactó, eso me hizo entender algo sobre mí, y tuve que aferrarme a esa idea con las manos y llevarla con cuidado al otro lado”.

© 2021 The New York Times Company

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