Maduro, fortalecido y con otro rol regional de cara a las elecciones regionales

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El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro
El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro

CIUDAD DE PANAMÁ.– El presidente venezolano, Nicolás Maduro, se ha erigido en cabecilla y principal defensor de las revoluciones en apuros, sabedor también de que las elecciones municipales y regionales del domingo le van a suponer un empujón en la consolidación de su poder.

“Cuba, Nicaragua, Bolivia y Venezuela; los países del ALBA [Alianza Bolivariana de los Pueblos de Nuestra América] son atacados porque son ejemplo de lucha incansable contra el imperialismo. Estados Unidos conspira contra los procesos emancipadores de América Latina para detener el surgimiento de procesos humanistas y socialistas”, se vanaglorió el mandatario.

Cuando este 21 de noviembre se abran en Venezuela las urnas para elegir a 23 gobernadores, 335 alcaldes, 2471 concejales y 253 asambleístas regionales bajo observación europea, el “hijo de Chávez”, pese a su debilidad política congénita, se presentará ante el mundo en mejores condiciones que sus aliadas revolucionarias, Nicaragua y Cuba.

La parodia electoral en el país centroamericano y la represión desmedida en la isla caribeña han atraído las críticas de la comunidad internacional, mientras que la revolución bolivariana intenta demostrar una normalidad democrática que no es tal.

“Nos esperan grandes sorpresas en la recuperación económica y en las victorias políticas. ¡Preparados, lo que viene es bueno!”, subrayó el mandatario, mientras sus candidatos cerraban ayer sus campañas por todo el país. Un proceso que Estados Unidos evitó definir como elecciones para usar el mismo término –votaciones– que en Nicaragua, lo que encolerizó a Maduro.

Maduro
Getty Images


Maduro (Getty Images/)

La pulseada entre la administración del presidente Joe Biden y las revoluciones se ha prolongado durante toda la semana, asumiendo Estados Unidos esa bandera incluso en el seno de la Organización de los Estados Americanos (OEA).

La respuesta norteamericana incluye la apuesta renovada por la presidencia encargada en Venezuela, con el opositor Juan Guaidó al frente, cuando está a punto de finalizar el primer año de continuidad de la Asamblea Nacional del 2015. Y cuando en parte de la oposición se discute este tratamiento.

Alternativas

“Lo que no acepta el capitalismo mundial es que surjan alternativas viables a su lógica de explotación y exclusión, por eso intentan aplastarlas”, señaló el líder bolivariano solo horas después de que la revolución cubana impidiera la jornada de marchas cívicas por el cambio con la toma militar y policial de la isla y el hostigamiento contra los miembros de la plataforma Archipiélago, disidentes y activistas de la sociedad civil.

Su principal líder, el dramaturgo Yunior García Aguilera, viajó a Madrid por sorpresa para evitar el hostigamiento y la persecución que sufría en La Habana. Su postura ante los medios españoles fue tan combativa como siempre: “Ya está demostrado qué cosa hay un Cuba, una dictadura tiránica”.

La administración de Biden fue incluso más allá en su presión contra el régimen sandinista, al prohibir el ingreso a su país de la pareja presidencial y de los funcionarios de su gobierno, además de los cónyuges, hijas e hijos de todos ellos. La medida también incluye al personal de presidencia, agentes policiales, paramilitares, jueces, fiscales, alcaldes, vicealcaldes, secretarios políticos y operadores de agencias reguladoras.

Al margen de defender a sus aliados, Maduro mostró su molestia ante la postura firme de Washington contra unas elecciones que cuentan con observadores europeos y en las que participan, pese a la falta de condiciones, la mayor parte de la oposición. El líder bolivariano incluso conminó a todos los candidatos a que repudiaran las “declaraciones intervencionistas en contra de la democracia venezolana”, que para Maduro cuenta con “el proceso electoral de garantías únicas en el mundo”.

“Conspiran contra las elecciones porque no quieren que nazca una alternativa antineoliberal. Da vergüenza que se inmiscuya en nuestros asuntos. Que opine sobre el sistema electoral más confiable, con mayores auditorías”, afirmó el mandatario.

En Venezuela, parte de la oposición teme que la asunción del liderazgo de las revoluciones, cuando más discutidas están, haga ver a un Maduro más empoderado. “Pero no lo está, al revés. Está muy debilitado, no tiene pueblo, depende de maniobras y manipulaciones, que forma parte de ese empoderamiento que le queda. No tiene plata, está aislado internacionalmente, señalado internacionalmente y bajo investigación de la Corte Penal Internacional”, dijo a la nacion el politólogo Luis Salamanca, exrector del Consejo Nacional Electoral (CNE).

“La narrativa revolucionaria puede que prevalezca, pero esto no es lo que Chávez entendió por revolución”, matizó María Puerta Riera, profesora de gobierno americano en Florida. “Las condiciones de Venezuela han obligado a Maduro a ceder en algunos aspectos, como la dolarización y la apertura económica y sobrevivir no tan solo por la población, sino especialmente por los grupos de interés. Están reescribiendo su versión de revolución post Chávez”, señaló la politóloga venezolana a la nacion.

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