Maduro afirma que está abierto a un referéndum revocatorio

Daniel Lozano

CARACAS.- "Que sea lo que el pueblo quiera. Ese es el camino de Venezuela ", clamó Nicolás Maduro en su discurso para los militares que celebraban la histórica Batalla de Carabobo. Ataviado con su traje blanco de la paz, en "lugar sagrado" y espoleado por la última acometida contra la oposición, el líder revolucionario presentó al mundo su hoja de ruta electoral para mantenerse en el poder perpetuo.

Y lo hizo de repente, en medio de la pandemia y sin avisar. Así comenzó en Venezuela la precampaña más pintoresca de unas elecciones parlamentarias sin oposición real y cuando los contagios por coronavirus se multiplican en el país. Otro paraíso revolucionario para el "conductor de victorias", quien entre sus nuevas promesas electorales incluyó la posibilidad de someterse a referéndum revocatorio en 2022.

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"Si el pueblo recoge las firmas suficientes como exige la Constitución iremos a medirnos en las urnas electorales y será el pueblo quien decida, no será un puñado de golpistas o el gobierno de Estados Unidos . No es Donald Trump , no es Joe Biden o un grupo de golpistas", exclamó el "presidente pueblo".

Cualquier olvidadizo o recién llegado a Venezuela alabaría el talante democrático de las palabras del "hijo de Chávez ", sus ganas de competir en las urnas. Pero la Historia se empeña en corregirlo desde la primera coma. A finales de 2016, y en plena recogida de firmas en medio de la euforia popular, cinco tribunales chavistas decidieron paralizar el proceso revocatorio ante el alud de rúbricas contra el presidente. Los tribunales alegaron que algunas firmas de la primera fase eran falsas, un ardid artero, que hoy, años después, todavía ni siquiera fue resuelto.

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El Tribunal Supremo y el Consejo Nacional Electoral (CNE) actuaron en equipo para frenar la corriente de simpatía nacional por un proceso liderado por el excandidato presidencial Henrique Capriles . Un proceso que hubiera supuesto una derrota histórica para Maduro y que incluso se convirtió en uno de los motivos de reclamación nacional durante las protestas del año siguiente. Alrededor de un millón de personas protestaron durante la llamada "toma de Caracas" de 2016 para exigir que se retomara un proceso imposible.

"El referéndum revocatorio está en la Constitución y aún así Maduro lo prohibió y criminalizó en 2016. Ahora como dictador usurpador y luego de instalar la ilegal Asamblea Nacional Constituyente, robarse los partidos y convocar nuevo fraude, promete que en 2022 lo aceptaría. Cinismo despótico", denunció el dirigente opositor José Ignacio Guédez.

"Maduro ha lanzado un anzuelo de forma hábil porque sabe que algunos picarán, sobre todo los que quieren picar, los que ya han adelantado que van a unas elecciones sin condiciones", adelanta el internacionalista Mariano de Alba.

Dicho y hecho. Henri Falcón, quien fuera el rival electoral en las presidenciales de 2018, quien incluso cantó durante las primeras horas el fraude electoral, fue el primero en morder lo que parece un suculento anzuelo. "El pueblo venezolano está decidido a echarlos y será, sin duda, con votos. Vendrá el revocatorio, antes parlamentarias, regionales y locales también. Cuenten con eso", aseguró el exgobernador chavista, una de las patas de la Mesa del Diálogo integrada por el oficialismo y grupúsculos disidentes opositores.

El mayor logro de los acuerdos entre gobierno y los colaboracionistas es la imposición de un CNE a la medida de Maduro, compuesto por tres militantes chavistas, un opositor de la Mesa y otro de los tránsfugas que conforman el grupo parlamentario conformado por los seguidores del empresario colombiano Alex Saab, el testaferro de Maduro que guarda prisión provisional en Cabo Verde mientras Estados Unidos lucha en los tribunales locales por su deportación.

Junto al secuestro del árbitro electoral, el chavismo también intervino los principales partidos opositores, inhabilitó a sus líderes y cambió la ley electoral para ajustarla a sus necesidades.

"El discurso de Maduro es ajustado a la narrativa que desde el oficialismo se desea imponer. Desde lo comunicacional es perfecto. Viene un proceso electoral atropellado y con atropellos. Alza el volumen lanzando un elemento distractor: posible revocatorio en 2022. Se intenta transmitir estar abierto a la consulta, a medirse, a poner el cargo a la orden de la gente. Así se va avanzando. A cada paso se encuentra menos resistencia", resume Félix Seijas, director de Delphos.