Madrid insiste en el gasoducto a Europa pese a la oposición de Macron

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La construcción de un nuevo gasoducto entre Francia y España con la idea de llevar gas desde la península ibérica a Europa central, es de "interés europeo" y Madrid seguirá defendiéndolo pese a la oposición de París, dijo el martes la ministra de Transición Ecológica española.

El MidCat, nombre del gasoducto, no concierne únicamente a "la relación bilateral" franco-española, estimó Teresa Ribera en la emisora de radio Onda Cero. "Por tanto, será un debate que no creo que se pueda cerrar exclusivamente por el pronunciamiento de un solo país", añadió.

Defendido por Madrid pero también por Berlín, que lo ve como un modo de reducir la dependencia de la Unión Europea del gas ruso, el MidCat (abreviación de las regiones Midi-Cataluña) permitiría a España, que dispone del 30% de la capacidad europea de regasificar gas natural licuado (GNL), exportar al resto de Europa el gas que le llega por barco de Estados Unidos y Catar, o el que le llega por gasoducto submarino desde Argelia.

Este proyecto -abandonado en 2019 por su impacto medioambiental y una rentabilidad que no se auguraba grande- permitiría a largo plazo transportar "hidrógeno verde", la energía del futuro, producida a partir de energías renovables, un área en la que España quiere ser puntera.

El presidente francés Emmanuel Macron dijo el lunes que la necesidad de esa infraestructura "no es evidente". "No entiendo por qué saltamos como cabras de los Pirineos [ndlr.: enloquecemos] ante este tema para decir que resolvería el problema del gas: es falso", dijo.

Macron destacó la "oposición medioambiental" a esta infraestructura, "que no es infundada", y dijo que no hay "necesidad de que España exporte su capacidad de gas a Francia", ya que la península utiliza actualmente los gasoductos que la unen a Francia para "importar" gas.

"Todos los expertos dicen hoy que es erróneo afirmar que un gasoducto podrá transportar hidrógeno mañana, ya que ello requerirá nuevas obras enormes", insistió el presidente francés.

Las declaraciones de Macron, y en particular la alusión a "las cabras de los Pirineos", no sentaron bien en España. El diario catalán La Vanguardia se refirió a ellas como "palabras antipáticas", y estimó que a Emmanuel Macron "no le gusta una amistad reforzada entre España y Alemania".

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