Madre y padrastro ingresan a la cárcel por feminicidio

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MONTERREY, NL., octubre 30 (EL UNIVERSAL).- Elementos de la Agencia Estatal de Investigaciones de la Fiscalía General de Justicia del Estado de Nuevo León llevaron a cabo una orden de aprehensión en contra la mamá y el padrastro de la niña Ana Roberta "N" de tres años de edad, a quienes se les acusa de haberla privado de la vida mediante lesiones que le causaron contusión profunda de cráneo, por lo cual se les imputan los delitos de feminicidio, violencia familiar y equiparable a violencia familiar.

A los imputados, Ana Karen "N", de 26 años de edad y su pareja Homero Enrique "N" de 51 años, se les dictó como medida cautelar la prisión preventiva oficiosa, siendo internada la mujer en el Centro de Reinserción Femenil, y el padrastro en el Cereso 2 del municipio de Apodaca.

En caso de que en su momento sean sentenciados por los delitos que se les atribuyen, pasarían un largo tiempo en prisión, ya que por feminicidio que se les atribuye a ambos, el artículo 331 Bis 2 del Código Penal del Estado, establece una pena de 40 a 60 años de prisión, por violencia familiar que se imputa la madre, hay una pena de uno a siete años de cárcel, según el artículo 278 bis inciso C, y se aumenta hasta la mitad de la pena, porque la víctima no podía resistirse a la agresión.

En tanto, por equiparable a violencia familiar que se imputa al padrastro Héctor Enrique, el artículo 287 bis, establece una penalidad de tres a siete años de prisión, detalló la Fiscalía de Justicia del Estado.

La madre y su pareja señaló la Fiscalía, privaron de la vida a la menor Ana Roberta, el pasado 27 de octubre, en el domicilio que habitaban en la colonia Fomerrey 4 (Mujeres Ilustres), en el municipio de Apodaca, y posteriormente abandonaron el cadáver en un predio baldío que se localiza en las inmediaciones de un arroyo por la calle Concepción Barragán en la colonia Praderas la Enramada, en San Nicolás de los Garza.

Según la autopsia realizada por personal médico forense, la muerte de la menor fue ocasionado por contusión profunda de cráneo, así como lesiones que caracterizan el síndrome del niño maltratado.