Madonna: romances y debilidades de una diva que sufrió por amor

LA NACION

Antes, mucho antes de que las discográficas moldearan ídolos de acuerdo a las necesidades del mercado, Madonna Louise Veronica Ciccone decidió construirse a sí misma. No fue un camino sencillo, pero su ambición y la tozudez fueron de mucha ayuda, no sólo para sobrevivir a los 80, sino también para erigirse como soberana del pop.

En el camino, esta leonina oriunda de Michigan aprendió no sólo a explotarse comercialmente, sino también a cambiar de disfraz cada vez que fuera necesario y a reinventar su sonido para no perder el trono. También aprendió a aplicar necesarios codazos para abrirse paso, y a desarmar enemigos gracias a una lengua filosa que resulta tan temida como admirada.

Pero toda esa construcción de Madonna hacia el éxito y el reconocimiento no resultó gratuita: en lo personal, la diva siempre quiso llevar las riendas de las relaciones, y no todas sus conquistas estuvieron dispuestas a ceder el control ni a adaptarse a su calculado porvenir. No fue fácil encontrar un consorte que estuviera a la altura de los requerimientos y expectativas de la chica material.

El primer hogar

Madonna:

Muchas de las claves de la infancia y adolescencia de Madonna están en el video de "Papa don't preach", de 1986: la muerte de su madre cuando ella tenía 5 años y la conflictiva relación que desarrolló con su padre, Silvio Ciccone, la forjaron como a una niña triste y algo miedosa, aunque también la hicieron madurar tempranamente.

La primera conversión sucedió cuando Silvio volvió a casarse y ella entendió que, de alguna manera, lo perdía como ya había perdido a su mamá. El miedo le abrió paso a cierto desparpajo y, aún cuando nunca dejó de ser una buena estudiante, su comportamiento no era del todo ejemplar. En algún sentido, ella se sentía fuera de lugar. La danza se convirtió entonces un medio de expresión más que válido, y también en una vía de escape.

"Me veo como una chica solitaria que estaba buscando algo, buscando una figura materna", dijo en 1998 a la revista Vanity Fair. "No era rebelde en el sentido convencional: me preocupé por ser buena en algo. (...) Era una paradoja, una marginal rebelde que quería complacer a mi padre y sacar buenas notas. Quería ser alguien".

Con 35 dólares en el bolsillo y 19 años, se mudó a Nueva York para probarse -y probarle a su padre- que podía cumplir con eso que deseaba. Y aquí, otro hecho real que llegó a un video: poco tiempo después de instalarse en la Gran Manzana, fue abusada por un par de hombres en un callejón, cuando volvía de un ensayo, tal como se ve en el clip de "Like a prayer", de 1989. Según contó tiempo más tarde, esa fue la prueba de que, pese a su imagen de mujer fuerte, aún seguía siendo "débil".

En esos primeros años en Nueva York, se relacionó sentimentalmente con el artista plástico Jean-Michel Basquiat y con el músico Dan Gilroy, con quien formó su primera banda de rock, Breakfast Club. Más tarde, se unió a Stephen Bray, para fundar Emmy. Algo de su presencia escénica conmovió al productor Mark Kamins, que la condujo al encuentro del fundador de la discográfica Sire Records, Seymour Stein.

La explosión pop de los 80 estaba a la vuelta de la esquina, y ella sería una pieza fundamental en ese paisaje.

Sean Penn: te amo, te odio, dame más

Pese a que era una principiante, Madonna no demoró en mostrar las garras durante la grabación de su primer disco: poco satisfecha con la mezcla realizada por el productor Reggie Lucas, peleó como una fiera para poner al frente de la tarea a su novio de entonces, el músico neoyorkino John Benitez. Y el tiempo le dio la razón: canciones como "Hollyday", "Borderline" o "Lucky Star" no demoraron en convertirse en hits en todo el mundo gracias a ciertas reminiscencias disco.

Joyas, encaje, tules, moños, detalles entre lo punk y lo new romantic fueron parte de la proyección estética de Madonna, que siguió adelante con los éxitos -un año después de su debut, en 1984, editaría su segundo disco, Like a Virgin- y con los romances. Fue, justamente, mientras grababa el videoclip de "Material girl" caracterizada como Marilyn Monroe cuando Sean Penn se cruzó en su camino. Curioso por saber cómo era la chica de la que todos hablaban, consiguió colarse en el set. El fechazo fue inmediato.

El 16 de agosto de 1985, justo cuando la cantante cumplía 27 años, se celebró una de las bodas más comentadas de la época: él era una actor en ascenso, ella se encontraba en la cima de su joven carrera, los dos tenían grandes egos y ambiciones que podrían impulsarlos... o llevarlos a la mutua destrucción.

La fiesta se celebró en una mansión en Malibú, frente a 200 invitados. La idea de un casamiento de verano muy íntimo se rompió en mil pedazos muy pronto, cuando varios helicópteros comenzaron a sobrevolar la zona para obtener imágenes exclusivas. Penn, enfurecido, caminó hacia la orilla del mar y escribió "Fuck Off" en la arena; Madonna, más divertida, apenas atinó a levantar su dedo mayor cuando notó que las cámaras la estaban tomando. Todo se puso más espeso cuando el actor entró a la casa, buscó un arma y comenzó a disparar contra los paparazzis. Un final de fiesta inesperado pero también premonitorio.

Imágenes del casamiento de Madonna y Sean Penn

El matrimonio duró cuatro años. En el medio, las peleas fueron una constante. En 1987, de hecho, presentaron un pedido de anulación que luego fue desestimado. También circularon rumores sobre el carácter obsesivo y violento que Penn había desarrollado hacia su esposa; golpes, alcoholismo, celos enfermizos y amenazas de todo tipo eran moneda corriente para ellos.

Penn negó fervientemente haber sido violento con su esposa, aunque sí admitió años más tarde que apenas podía recordar cómo fue su casamiento por culpa del alcohol. Madonna nunca quiso levantar cargos contra él e intentó hasta el final que algo cambiara, pero todo alcanzó su límite en 1989, luego de una violenta pelea en el que él la golpeó y la mantuvo atada a una silla durante horas.

Hace algunos años, la cantante salió en defensa de su ex, luego de que el director Lee Daniels hiciera alusión a su fama de violento. "Soy consciente de las alegaciones que han surgido a lo largo de los años acusando a Sean de maltratarme físicamente y de abusar de mí. Aunque es cierto que tuvimos más de una discusión acalorada durante nuestro matrimonio, Sean jamás me ha pegado, atado o abusado físicamente de mí, y cualquier información que diga lo contrario es totalmente falsa, indignante, maliciosa y temeraria", dijo ella en un comunicado.

A la cama con Madonna

Trailer de

Buscando desesperadamente a Susan, Quién es esa chica y Shangai Surprise fueron algunas de las películas con las que Madonna intentó hacerse un lugar en Hollywood. Sin embargo, fue Dick Tracy la que le trajo las mayores satisfacciones: no sólo compuso una gran banda sonora -con éxitos como "Vogue" o la candidata al Oscar a mejor canción original "Sooner or later", sino que además la llevó a cruzar su camino con Warren Beatty .

El romance duró muy poco, y parece estar claro que ella estaba mucho más interesada en él que él en ella. Ese juego de "gato y ratón" quedó perfectamente retratado en el documental A la cama con Madonna, que muestra a la diva deshojando margaritas y preguntando ansiosamente si su habitación recibió algún mensaje en su ausencia.

La relación se extendió por 15 meses y dejó distintos sabores en sus protagonistas. "Es una gran personalidad, diligente y disciplinada, y una espectacular bailarina y artista. Es un fenómeno", dijo Beatty hace algunos años, cuando le preguntaron por la cantante.

Ella, en cambio, prefirió distinguirlo como "un amante increíble" y dejó entrever que él la inspiró a escribir "Vogue", uno de sus grandes éxitos. "Me pidió una canción y pensé en todas esas grandes estrellas que él había conocido... Warren salió con todo Hollywood prácticamente", bromeó.

Otro que asoma en el documental es Antonio Banderas , el actor español que acaparó la atención de Madonna frente a los constantes desplantes de Beatty. Años después, ambos trabajarían juntos en la adaptación para cine del musical Evita.

Madonna híper erotizada

Los 90 encontraron a Madonna en pleno destape sexual y en una de las transformaciones más radicales de su carrera.

La grabación de su disco Erotica (1992) llegó de la mano de un álbum de fotografías llamado, lisa y llanamente, Sex, que llegó con mucha controversia. Acompañada por figuras como Naomi Campbell e Isabella Rossellini, la cantante adoptó el alias de "Mistress Dita" y se entretuvo posando para la cámara de Steven Meisel en una suerte de trip visual por sus fantasías sexuales. También participaron de las sesiones su novio de entonces, Tony Ward, y el rapero Vanilla Ice, con quien salió durante algunos meses.

Los romances iban y venían -Lenny Kravitz, Dennis Rodman, su ex guardaespaldas Jim Albright-, y a medida que ella construía esa imagen de mujer fálica, curiosa y autosuficiente, eran pocos los que se animaban a quedarse. O quizás era ella quienes los repelía, segura de que no estaban a la altura de sus necesidades afectivas, intelectuales y sexuales.

En la segunda parte de la década, Madonna eligió suavizar su imagen, regresó a las baladas y fue dejando atrás el espíritu de la controvertida dominatrix. El rapero Tupac fue toda una apuesta para ella, aunque terminó con el corazón roto: según se supo hace poco gracias a la aparición de una carta que él le escribió poco antes de morir, ella quería llevar adelante una relación, pero él creía que eso iba a atentar contra su imagen. "Para vos, ser vista con un hombre negro no supone ningún peligro para tu carrera. Es más, te haría parecer como una mujer abierta. Pero para mí, al menos desde mi forma de verlo, es como si estuviera defraudando a la mitad de la gente que me hizo ser lo que soy", concluyó. Y lo suyo fue un punto final.

La mujer de la campiña inglesa

Poco después. mientras se preparaba para encarnar a Eva Perón en la película de Alan Parker, Madonna inició un romance con el entrenador físico cubano Carlos León. Ese fue un amor de perfil muy bajo, y hay quienes aseguran que ella buscó a un hombre sin hambre de fama y atractivo para quedar embarazada. Y, como todo lo que se propone, lo consiguió: el 14 de octubre de 1996, nació Lourdes Maria Ciccone León, su primera hija.

Para diciembre de 1998, con el disco Ray of Light en la calle, Madonna volvía a declararse soltera. Pero la soledad duró poco, gracias a la pericia de Sting y su mujer, Trudie Styler, que la reunieron en una cena con el director británico Guy Ritchie .

Tras el nacimiento de Rocco, su hijo en común, en diciembre de 2000 volvieron a sonar las campanas de boda para la rubia. Esta vez fue en Escocia, con una fiesta privada que acaparó la atención del mundo.

Ella siguió adelante con su carrera, aunque se instaló en Londres y fue repudiada en Estados Unidos cuando reapareció en público ostentando un acento completamente british. Madonna, una vez más, había mutado y ahora era una mujer casada, bien peinada, amante de los vestidos floreados, seguidora de la Kabbalah y que disfrutaba de hacer picnics familiares en la campiña inglesa.

Poco después de visitar Malawi por cuestiones solidarias, la diva y el director decidieron adoptar al pequeño David Banda. Tuvieron que enfrentar algunas cuestiones legales en la república africana, pero finalmente, en mayo de 2008, consiguieron la adopción definitiva. Pero, puertas adentro, las cosas no estaban del todo bien: en diciembre de ese mismo año, ella solicitó el divorcio aduciendo "diferencias irreconciliables".

"Cuando empezás, todo es bueno y hermoso, y la persona con la que te casaste es perfecta y vos sos perfecta también", dijo luego de hacer pública la separación. "Luego el tiempo pasa y compartís tu vida, tenés hijos y las grietas asoman. No todo es tan romántico como solía ser. Y pensás: 'Esto no es como yo pensé que sería' y te preguntás cuánto estás dispuesta a sacrificar por esa relación".

Ritchie fue menos cuidadoso al hablar del fin de su amor con Madonna. "Nuestro matrimonio se convirtió en un circo al final. Ella está obsesionada con su propia imagen pública. Y es tonto, porque es una estrella pop. Y algunos de sus consejeros, algunos de los cuales se han ido, hicieron imposible que pudiéramos tener una vida normal. Ellos adoraban a Madonna en un altar, y yo sólo quería un matrimonio común y corriente, especialmente por el bienestar de nuestros hijos".

La era de los "boy toys"

Tras separarse de Ritchie, los rumores relacionaron a Madonna con el ex beisbolista Álex Rodríguez. Las versiones nunca llegaron a ser confirmadas, aunque la repentina separación del deportista -pocos meses después del nacimiento de su segunda hija- le dieron una pincelada más de verdad al asunto. Cansada de las preguntas, ella salió finalmente al cruce desmintiendo el romance y diciendo que eran "sólo amigos".

Poco después, protagonizó una sensual producción fotográfica en Rio de Janeiro junto a modelo Jesus Luz. Los 29 años de diferencia entre ellos no fueron ningún obstáculo, y él no demoró en dejar tierra carioca para mudarse más cerca de la diva. Su carrera como modelo y DJ fue en ascenso de la mano de su amada, y los meses que estuvieron juntos se convirtieron en los 15 minutos de fama del joven brasileño.

Para 2010, Madonna se mostró por primera vez en público con el bailarín Brahim Zaibat. "Ella tiene de la edad de mi madre. Bueno, de hecho es un poco mayor que ella... Pero cuando vives todos los días con Madonna, no aparenta la edad que tiene", dijo él al hablar sobre su amor con la cantante, que duró poco más de dos años.

Así, la diva fue saltando de romance en romance, sin demasiada suerte o intención de establecer un vínculo duradero. En el medio, adoptó a tres chicos huérfanos más oriundos de Malawi: Mercy James (en 2009) y las gemelas Esther y Stella Mwale (2017). Y, aunque cualquiera podría pensar que le fue sencillo obtener la tenencia definitiva de las niñas, ella misma ha contado que muchos jueces de aquél país africano consideraban que los niños iban a estar crecer mejor en un orfanato que bajo la tutela de una mujer divorciada.

Siempre concentrada en mantenerse vigente, la cantante divide su tiempo entre sus proyectos laborales, la filantropía y la crianza de sus seis hijos. Pero se niega a renunciar al amor. "No quiero vivir sola. Amo ser madre, mis hijos me completan en muchos sentidos y me inspiran, pero necesito un compañero en mi vida como la mayoría de la gente", contó alguna vez, mostrándose extrañamente humana.