Madeleine McCann: la abuela de la niña desaparecida murió por coronavirus

LA NACION

Eileen McCann tenía 80 años y nunca perdió la esperanza de saber qué es lo que había pasado con su nieta

Eileen McCann, la abuela paterna de la pequeña Madeleine McCann, la niña británica desaparecida en portugal en 2007, murió el mes pasado por complicaciones relacionadas al coronavirus, de acuerdo a lo que informa el medio inglés Daily Mirror.

El deceso de esta mujer, a sus 80 años, se produjo apenas unas semana antes de que la policía británica encontrara un nuevo sospechoso de la pérdida de Maddie y de que un fiscal alemán señalara que la niña había sido asesinada poco después de su secuestro.

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Eileen McCann era viuda, mamá de Gerry -papá de Maddie- y una abuela devota de la pequeña niña desaparecida, que hoy tendría unos 16 años. Ella nunca había perdido la esperanza de volver a encontrar a su nieta.

Madeleine McCann, de 3 años, desapareció del cuarto de hotel en el que dormía, en una playa de Portugal y desde entonces su paradero ha sido un misterio para familiares e investigadores

En el momento posterior a la misteriosa desaparición de Madeleine, en una playa de Portugal donde vacacionaba con sus padres, la mujer había dicho: "Cuando perdí a mi esposo John hace dos años, pensé que mi mundo se había derrumbado. Pero perder a Madeleine es diez veces peor".

En búsqueda de Madeleine

En aquel momento, Eileen, que trabajaba y vivía en Glasgow, Escocia, pasó muchos meses en Praia da Luz, donde la niña fue secuestrada, acompañando y consolando a su hijo y a su nuera Kate, y a los gemelos Sean y Amelie, que estaban devastados por la pérdida.

En ese momento, Eileen había dicho: "Mientras no encuentren su cuerpo, nunca perderé la esperanza. Cuando finalmente la llevemos a casa, ella tendrá muchísimo amor y abrazos de parte de todos nosotros".

La amujer falleció poco tiempo antes de que la policía británica diera con un nuevo sospechoso, un convicto alemán llamado Christian Brueckner, con un prontuario de abusos sexuales y actos de pederastia.

Tampoco se enteró la mujer que Hans Christian Wolters, un fiscal alemán que investiga el caso dijo esta semana, en base a declaraciones realizadas por el sospechoso, que la niña había sido asesinada poco tiempo después de su secuestro.

La abuela de Maddie fue una de las más fuertes impulsoras del lanzamiento de la campaña global para que la desaparición de la niña estuviera siempre en el centro de la atención mundial. Puso todas sus energías para encontrar o tener información acerca del secuestrador de la menor.

Tanto Eileen como los padres de Kate -abuelos maternos de la pequeña Maddie-, Brian y Susan, tenían el deseo de conocer el destino de su adorada nieta antes de morir. Lamentablemente, Eileen falleció sin saberlo.

Madeleine McCann: la espantosa fantasía que confesó el principal sospechoso de su desapariciónFuneral íntimo

Eileen con el último regalo que le dio su nieta Maddie, en el año 2007

Gerry y Kate, padres de Maddie, ambos de 52 años y domiciliados en Rothley, Leicestershire, asistieron a la ceremonia íntima de la despedida de la mujer en un pequeño funeral realizado en la región escocesa de Renfrewshire.

El vocero de la familia McCann señaló al citado medio que "la familia definitivamente no hará comentarios sobre un asunto familiar que corresponde al ámbito privado".

Eileen no tenía problemas en dar entrevistas con el propósito de que el caso de su nieta fuese develado. Así, en diferentes medios había dicho que para ella la pequeña había sido drogada antes de sacarla de la habitación del hotel donde dormía.

La mujer señaló entonces que la niña era hiperactiva y que hubiera gritado si un desconocido la despertaba o la quería llevar.

La abuela de Maddie también era ferozmente crítica de aquellas personas que cuestionaban a los padres de la menor por haberla dejado sola en el hotel mientras ellos cenaban con amigos en un complejo cercano.

Eileen se enojaba con los que ponían la culpa en los padres de Maddie por haberla dejado dormida en el hotel mientras ellos cenaban con amigos

Tampoco daba crédito que alguien pudiera sospechar judicialmente de ellos, lo que sucedió en algún momento y que luego, por falta de pruebas, quedó descartado.

Eileen fue, para Kate, Gerry y los hermanos de Madelaine, un muro de contención espiritual que les infundía fortaleza y esperanza. Antes de la llegada de la pandemia de coronavirus y el aislamiento obligatorio al que se vieron sometidos los británicos, la familia solía juntarse con la abuela de la niña y pasar varios días en su casa escocesa.