Macron visita Argelia en un contexto de calma tras meses de controversia

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"Una visita oficial y de amistad" y no una "visita de Estado". Así es como París calificó el viaje que el presidente Emmanuel Macron realiza a Argelia del 25 al 27 de agosto. Tras meses de relaciones bilaterales extremadamente tensas, este viaje parece sellar un primer paso oficial para aliviar las tensiones entre ambas capitales, con el fin de "refundar" las relaciones entre ellas, según el Elíseo. Para Argel, supone un reconocimiento de su importancia estratégica en la región.

El viaje del presidente francés Emmanuel Macron al país norteafricano incluye una visita a la capital Argel y a la ciudad de Orán, en el noroeste del país.

Según el Elíseo, esta visita debe contribuir a "profundizar la relación bilateral” y orientarla “hacia el futuro, en beneficio de las poblaciones de ambos países”.

La sede de la Presidencia de la República francesa añadió que el viaje del mandatario debe también ayudar a “reforzar la cooperación franco-argelina frente a los desafíos regionales y continuar la labor de apaciguamiento de la memoria".

Acompañado por una imponente delegación de 90 personas, el presidente francés se reunirá primero con su homólogo argelino, Abdelmajid Tebboune, en dos ocasiones en la capital, antes de viajar a la segunda ciudad más grande del país, Orán.

El rabino jefe de Francia, Haïm Korsia, iba a formar parte de la delegación, algo inédito en una visita de este tipo, pero canceló su participación, explicando que había dado positivo en el test de Covid-19.

La visita de Macron coincide con el 60º aniversario del final de la guerra y la proclamación de la independencia de Argelia en 1962, pero el mandatario francés dijo que, sobre todo, estaba decidido a centra su viaje hacia "la juventud y el futuro".

Por parte de Argelia, la visita de Macron ha sido saludada como la voluntad de "dar un impulso a una nueva visión basada en la igualdad de trato y el equilibrio de intereses", según la agencia oficial argelina de servicios de prensa (APS).

Renovar las asociaciones económicas y financieras

La primera visita de Macron a Argelia como jefe de Estado se remonta a diciembre de 2017 y este nuevo viaje pretende reimpulsar los acuerdos económicos y comerciales, promesas que no han logrado cumplir desde ese primer viaje.

Así, Macron se reunirá el viernes con jóvenes empresarios argelinos. Kamel Moula, industrial a la cabeza del Consejo de Renovación Económica de Argelia, declaró al medio de comunicación 'TSA', que espera "un nuevo modo de cooperación" entre Francia y Argelia, basado en "la inversión y la coproducción" para "una asociación en la que todos ganen".

En Argelia, Francia solo tiene cerca del 10% de la cuota de mercado y es ahora suplantada por China, que posee el 16% y es el primer proveedor del país.

La importancia geoestratégica y regional de Argelia

En un contexto de recuperación post-Covid-19 y en medio de la guerra en suelo europeo, los operadores económicos argelinos esperan sacar el máximo provecho de la situación. De hecho, desde el comienzo de la guerra en Ucrania, Argelia se ha convertido en un socio muy buscado por los países europeos que desean reducir su dependencia del gas ruso.

El gas argelino "no es realmente el tema de la visita" y no habrá "ningún anuncio de contratos o negociaciones importantes", asegura el Elíseo, aunque la directora del gigante energético Engie, Catherine MacGregor, forma parte de la delegación.

Macron y Tebboune hablarán también de la situación en Mali, de donde acaba de retirarse el Ejército francés, y de la creciente influencia rusa en África. Argelia desempeña un papel central en el norte de África y el Sahel debido a sus miles de kilómetros de fronteras con Mali, Níger y Libia. También es un socio cercano de Rusia, su principal proveedor de armas.

La elección de Macron para realizar este viaje al inicio de su segundo mandato corresponde también, según Argel, a "un reconocimiento del papel axial de Argelia en la región" y a un "retorno en vigor de la diplomacia argelina en la escena internacional".

"Ante el riesgo de inestabilidad en el Magreb, los conflictos en el Sahel y la guerra en Ucrania, la mejora de las relaciones entre Francia y Argelia es una necesidad política", declaró a la agencia de prensa AFP el politólogo argelino Mansour Kedidir.

Argelia-Francia: unas relaciones tempestuosas

Las relaciones entre ambos países experimentaron un serio enfriamiento en septiembre de 2021, cuando Macron reprochó al sistema "político-militar" argelino el mantenimiento de una "renta de memoria" (contra Francia) en torno a la guerra de independencia.

Pero fue sobre todo su cuestionamiento de la existencia de una nación argelina antes de la colonización lo que ofendió al pueblo argelino, desde el Gobierno hasta la calle.

El presidente Abdelmadjid Tebboune había denunciado en el semanario alemán 'Der Spiegel', en noviembre de 2021, unos comentarios que tensaron aún más la relación: "El señor Macron ha herido la dignidad de los argelinos, no éramos un pueblo de infrahumanos (...) antes de que llegaran los franceses".

El presidente hizo estas declaraciones en París ante 18 jóvenes cuyas familias habían vivido la guerra de Argelia, antes de que un artículo del periódico 'Le Monde' las reportara, desencadenando así una amarga crisis que duraría meses.

Hoy, aunque el mandatario francés ha expresado su arrepentimiento, la opinión pública argelina no ha pasado completamente la página porque, si ha podido aceptar la referencia al "sistema político-militar", el cuestionamiento de la existencia de la nación argelina la ha lastimado fuertemente.

Las declaraciones de Macron habían chocado aún más porque muchos argelinos todavía recordaban sus palabras pronunciadas el 15 de febrero de 2017 en Argel, cuando era candidato a la Presidencia de la República: la colonización es "un crimen contra la humanidad".

"Es una auténtica barbaridad. Y es parte de este pasado al que debemos hacer frente, pidiendo perdón a aquellos hacia los que hemos cometido estos actos", dijo entonces Macron. Estas palabras habían causado tal revuelo en Francia que el presidente, sin negarlas, no se arriesgó jamás a repetirlas.

Así, a finales de 2021, la crisis entre los dos países estaba en su peor momento de los últimos 15 años. Argel retiró a su embajador y prohibió a los aviones franceses sobrevolar su espacio aéreo para abastecer a las fuerzas que participaban en la operación Barkhane en Mali.

Otro tema recurrente de tensión entre los dos países es la cuestión de los visados. En septiembre de 2021, París decidió reducir en un 50% el número de visados concedidos a los argelinos, así como a los marroquíes y tunecinos, para presionar a sus gobiernos, considerados poco cooperativos - según el Gobierno francés - en la readmisión de sus nacionales expulsados de Francia.

El Elíseo reveló que ambos países quieren avanzar en esta cuestión y destacó que desde marzo de 2022, las autoridades argelinas han expedido "300 pases (para el retorno de sus nacionales), frente a los 17 del mismo periodo de 2021 y los 91 de 2020".

De esta manera, en los últimos meses, se ha producido una tregua: el embajador argelino ha vuelto a su puesto en París y los cielos del país norteafricano vuelven a estar abiertos para los aviones militares franceses que están en rotación en el Sahel.

El presidente argelino felicitó al presidente Macron por su reelección y ambos jefes de Estado reanudaron sus conversaciones telefónicas.

Pero estos episodios de alternancia de crisis, tensiones y calmas ilustran la volatilidad de la relación entre Argelia y su antiguo colonizador. Una relación compleja marcada por recuerdos que siguen siendo difíciles de conciliar tras 132 años de colonización, una guerra traumática cuyas cicatrices se han transmitido de generación en generación.

Esta historia y los acontecimientos actuales entre los dos países llevan a muchos observadores a preguntarse si la última calma tras la tormenta será duradera.

Con AFP y medios locales