Emmanuel Macron pierde la mayoría absoluta en el Parlamento francés y avanzan los extremismos

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Emmanuel Macron saluda desde su auto tras votar en la segunda ronda legislativa
Emmanuel Macron saluda desde su auto tras votar en la segunda ronda legislativa - Créditos: @LUDOVIC MARIN

PARÍS.– El presidente francés Emmanuel Macron sufrió este domingo una severa —muy severa— derrota política en la segunda vuelta de las elecciones legislativas al fracasar en su intento de conservar la mayoría absoluta de la Asamblea Nacional y quedar en serio peligro de no poder imponer su programa de reformas.

La nueva relación de fuerzas, anticipada por los institutos de sondeo, “crea una situación inédita”, según la primera ministra Elizabeth Borne. “Una bofetada para Macron”, titulará el diario conservador L’Opinion en su edición del lunes, mientras que el periódico económico Les Echos destacó el “estruendoso fracaso” presidencial.

La actual situación, que coloca a Francia ante un grave “riesgo de ingobernabilidad”, obligará al gobierno a negociar con otras fuerzas políticas —probablemente con la derecha republicana— para gobernar sin sobresaltos y mantener la estabilidad institucional.

Con apenas 234 escaños sobre un total de 577 bancas en disputa, la alianza de tres partidos que respalda a Macron no alcanzó a reunir la mayoría de 289 diputados que necesitaba en los próximos cinco años para evitar una guerrilla permanente con una musculosa oposición esencialmente de 141 legisladores de la alianza de izquierda formada por La Francia Insumisa (LFI), del líder de ultra izquierda Jean-Luc Mélenchon, acompañado por socialistas, ecologistas, el Partido Comunista y otras pequeñas formaciones políticas.

Jean-Luc Mélenchon durante un discurso a sus partidarios tras las elecciones
Jean-Luc Mélenchon durante un discurso a sus partidarios tras las elecciones - Créditos: @Michel Euler


Jean-Luc Mélenchon durante un discurso a sus partidarios tras las elecciones (Michel Euler/)

Esos resultados también resultaron decepcionantes para Mélenchon que había apelado a enviar al Parlamento una mayoría de izquierda capaz de impulsarlo al cargo de primer ministro a fin de aplicar un programa de ruptura. Todo indica que las audaces medidas propuestas por la Nupes en materia política, económica y diplomática suscitaron un fuerte movimiento de prudencia en el electorado, que se negó a asumir esos riesgos.

Con esos resultados a la vista, la coalición de Macron será la principal fuerza parlamentaria de la próxima legislatura, mientras que la Nupes se convirtió en la primera fuerza de oposición. A pesar de las apariencias, los resultados del partido de Mélenchon son relativamente decepcionantes, pues obtuvo menos de 150 diputados, objetivo definido como el “mínimo” que esperaba alcanzar el partido motor de esa alianza. Dentro de la coalición de izquierda, el partido LFI consagró 79 diputados, los ecologistas 25, los socialistas 25 y los comunistas 13.

La gran sorpresa

La gran sorpresa de la consulta fue el excelente resultado obtenido por el partido de extrema derecha Reunión Nacional (RN) de Marine Le Pen, que apenas dos meses después de haber totalizado 41,5% de votos frente a Macron en la elección presidencial de abril, pasó de ocho bancas en la legislatura anterior a 90 diputados en el próximo Parlamento.

Para el partido de Macron, los resultados de esta elección constituyen una verdadera catástrofe. “La derrota del partido presidencial es total”, sentenció Mélenchon al promediar el recuento de votos.

La líder de extrema derecha, Marine Le Pen, al salir del centro de votación en Henin-Beaumont, en el norte de Francia
La líder de extrema derecha, Marine Le Pen, al salir del centro de votación en Henin-Beaumont, en el norte de Francia - Créditos: @DENIS CHARLET


La líder de extrema derecha, Marine Le Pen, al salir del centro de votación en Henin-Beaumont, en el norte de Francia (DENIS CHARLET/)

El principal golpe reside en que, a pesar de seguir siendo la principal fuerza parlamentaria con 134 diputados, la alianza gubernamental perdió más de la mitad de los 359 representantes que tenía en el Palacio Borbón (sede de la Asamblea Nacional). Con esas cifras, dejó escapar el control del Parlamento, imprescindible para imponer el programa de reformas sociales y políticas que prometió durante la campaña presidencial.

Incluso dentro de la propia coalición de gobierno, denominada Ensemble (Juntos), los 162 representantes macronistas nucleados en la República en Marcha (LRM), deberán componer con los 72 diputados de sus dos aliados particularmente difíciles : los 45 centristas del Modem de François Bayrou y los 27 del partido de derecha liberal Horizontes del ex primer ministro Edouard Philippe.

En el fragor de esa terrible batalla política, el macronismo también perdió dos figuras emblemáticas, como el ex presidente de la Asamblea Nacional, Richard Ferrand, y el ex ministro del Interior, Christophe Castaner (que hasta ahora presidía el grupo parlamentario presidencial), así como otros cuatro ministros del actual gabinete. Según una regla definida por Macron, todos los ministros que no obtuvieron la legitimidad de las urnas deberán renunciar a su cargo ministerial. En contraste, la primera ministra Elizabeth Borne, el exvocero del gobierno Gabriel Attal (actualmente a cargo de la cartera de Hacienda) y los ministros Gérald Darmanin (Interior) y Clément Beaune (Europa), entre otros, fueron elegidos en sus circunscripciones.

Por otra parte, dos meses después de la aplastante derrota sufrida por la candidata de la derecha republicana Valérie Pécresse en la batalla presidencial de abril, que obtuvo apenas 4,7% de votos, el expartido sarkozysta Los Republicanos (LR) renació de las cenizas y consagró la elección de 75 diputados. Ese bloque, aunque es sensiblemente inferior a los 136 representantes que tenía hasta ahora, le permitirá actuar como factor de equilibrio para “impedir que los extremos bloqueen el país”, según el diputado Jean-François Copé. “La derecha parlamentaria no es una derecha extremista”, agregó ese veterano dirigente que propuso un pacto de gobierno con el macronismo. Ese proyecto fue rechazado por numerosos militantes. “Nuestras convicciones no están en venta”, proclamó Guilhem Carayon, presidente de los Jóvenes Republicanos.

Ante esa situación inédita, la primera ministra Borne anunció que, desde el lunes mismo, comenzará a trabajar para “construir una mayoría de acción”, aunque eludió precisar qué significa exactamente ese concepto.

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