Macri gastó más del doble que Fernández en la campaña electoral

Iván Ruiz

El presidente Mauricio Macri gastó $180 millones en su campaña presidencial para las últimas PASO, mientras que Alberto Fernández declaró desembolsos por $73 millones, según los informes de campaña remitidos por los partidos políticos a la Justicia.

La caja de Juntos por el Cambio, el sello del Presidente, tuvo como gasto más importante las redes sociales y la publicidad en internet, un desembolso que superó los $83 millones. La principal vía de financiamiento de la candidatura de Macri fueron las empresas, que por ahora pueden aportar oficialmente a la campaña.

En el caso del Frente de Todos, de Fernández, los gastos declarados se repartieron principalmente en la impresión de boletas ($19 millones) y en la contratación de agencias de publicidad ($13 millones).

Roberto Lavagna, candidato a presidente de Consenso Federal, gastó $26 millones para su campaña presidencial; Nicolás del Caño, del Frente de Izquierda, desembolsó $35 millones, y José Luis Espert pagó $22 millones; casi todos financiados con dinero público.

Estos números solo contemplan los gastos para la campaña presidencial, pero no incluyen los gastos de las listas de legisladores.

Fiel a su estilo de hacer campaña, la estrategia de Juntos por el Cambio fue apostar a las redes sociales. Para eso contrataron a la empresa Global Mind SA para potenciar sus contenidos en Facebook y otras plataformas por un total de $66 millones, según datos oficiales. A esos datos hay que sumarle otros rubros similares, como "propaganda en internet" con un desembolso de $11 millones y "publicidad en sitios web" por $5,5 millones.

Para realizar la campaña en redes sociales, el oficialismo apostó por agencias ya conocidas, muchas de ellas contratadas además para hacer la comunicación oficial del Gobierno. Según la nueva ley de financiamiento electoral no constituyen una irregularidad. Julián de Bianchetti y Proteína Pura, entre otros, también fueron contratados en los últimos años por Jefatura de Gabinete de la Nación, según registros oficiales. Global Mind, en tanto, fue adjudicataria en agosto de una licitación en el Ente de Turismo de la Ciudad de Buenos Aires.

Las formas más tradicionales de hacer campaña sumaron unos $40 millones: Juntos por el Cambio invirtió $25 millones en propaganda en la vía pública, que son los carteles de publicidad en la calle, y otros $25 millones en "propaganda gráfica", dos ítems de las campañas claves antes de conocer el impacto del proselitismo en internet. La impresión de las boletas presidenciales costó $19 millones.

El asesoramiento electoral también tuvo su costo, aunque Jaime Durán Barba, principal gurú de opinión pública del oficialismo, no estuvo contemplado dentro de estos gastos, aseguraron desde el partido. Juntos por el Cambio gastó $5 millones en encuestas, otros $1,3 millones en "asesores de campaña", más $18 millones en "honorarios de personal de agencias de publicidad" (productoras, fotos y videos).

Durán Barba y su mano derecha, Santiago Nieto, continúan como asesor del partido con un salario mensual, aseguraron en Pro. Entre los gastos de campaña tampoco fue contemplado el español especialista en focus group Roberto Zapata.

El informe de Juntos por el Cambio fue firmado por el diputado Ezequiel Fernández Langan como responsable político y por María Luz Alegría Landivar, una abogada que trabaja en el Gobierno (según consta en su CV), como responsable económica. Son los que deben responder ante la Justicia por el financiamiento de la campaña.

Boletas y spots

El equipo de Fernández destinó $19.074.226 en la impresión de boletas. La principal proveedora fue Balbi SA, que se hizo de $6,7 millones, mientras que el resto se repartió entre otras 16 imprentas.

El Frente de Todos contrató a la firma Oruga Films, de Javier Nir (productor de la serie El pacto), por $13 millones para la realización de los spots publicitarios. La campaña de Fernández declaró en cero el ítem "propaganda en internet", aunque sí reconoció una inversión de $10 millones en redes sociales, para la que contrató a Dig Ads.

El kirchnerismo informó $11 millones en cartelería; $5 millones en folletería y $5,6 en actos de campaña, la modalidad más visible del proselitismo peronista.

Fernández tampoco declaró erogaciones en asesores de campaña y solo informó $1.150.000 en encuestas de opinión. Gastó $4,2 millones en medios nacionales y provinciales.

Los informes de campaña del kirchnerismo fueron firmados por un funcionario de Florencio Varela, Ariel Saegh, aunque fueron manejados por el equipo del diputado Carlos Castagneto. La campaña figura financiada casi en partes iguales con fondos públicos y privados.