Macabro: el detalle de una casa en Australia que perturba a sus posibles compradores

LA NACION
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Existe una multiplicidad de variables a la hora de comprar una propiedad. La ubicación, la orientación respecto de los puntos cardinales, el tipo de construcción, la dimensión de los ambientes, la ventilación y un sinfín de detalles más. Sin embargo, martilleros de una inmobiliaria de Australia no salen de su asombro por la cantidad de consultas que reciben acerca de la habitación de una casa. Habitación que tiene un elemento de decoración algo inquietante.

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Ubicada en Blackwood, 13 kilómetros al sur de Adelaida, una casa de dos plantas será rematada este 28 de noviembre. Actualmente, la vivienda se encuentra dentro de la cartera de propiedades que ofrece la inmobiliaria Harcourts.

Tres dormitorios, un baño completo, dos salas de estar y espacio para dos vehículos hacen de la construcción ubicada en el número 9 de la avenida Station una casa ideal para una familia numerosa. Además, su frondoso jardín no desentona con la arboleda que decora las calles del barrio.

Deshabitada, la propiedad muestra sus virtudes, así como también la necesidad de algunas remodelaciones y cambios de estilo: nada fuera de lo esperable. Lo llamativo del caso no tiene que ver con las condiciones edilicias, sino con un macabro detalle en la planta superior.

Una pintura de una niña rubia que abraza a su oso de peluche despertó todo tipo de interpretaciones entre los interesados que podrán hacerse de la casa durante la subasta. Muchos preguntaron si se trataba de un fantasma o si había pasado algo con una menor dentro de esa habitación.

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Como publica Real Estate Australia, lejos de tratarse de una escena salida de una tenebrosa película de terror, solo se trata de un dibujo. Nada más que eso. "Es un dibujo hecho sobre el empapelado. Está hecho sobre lo que antiguamente solía ser una puerta corrediza", describe el martillero Peter Jeffrey.

Una familia compuesta por un matrimonio y ocho hijas vivió en esa casa durante varios años. La pintura es obra de una de las mujeres de la familia. Ahora, luego de 57 años de casados y en una edad en la que necesitan de mayores cuidados, los antiguos dueños viven en un geriátrico.