Con música, cohetes y fe, zapotecas festejan al Señor de Esquipulas

JUCHITÁN, Oax., enero 15 (EL UNIVERSAL).- Movidos por la fe, cientos de familias zapotecas acudieron este domingo a venerar al Señor de Esquipulas, en su capilla que se localiza a un costado de la laguna del municipio istmeño de Santa María Xadani.

En sillas de ruedas o apoyados en bastones, por enfermedades o accidentes, madres con sus recién nacidos en brazos, acompañados de las madrinas con veladoras y flores en las manos, formaron largas filas frente al Cristo Negro para agradecer o solicitar bendiciones, salud y vida.

Cuenta la tradición oral de los xadaneños, según el escritor zapoteco Jorge Magariño, que la réplica del Milagroso Crucifijo (cuyo original se venera en la Catedral de Esquipulas, Guatemala, cada 15 de enero), llegó a Xadani hace más de 100 años, de la mano de unos misioneros.

Desde la tarde del sábado, en la vivienda de la mayordoma de las festividades en honor al Señor de Esquipulas, Guadalupe Santiago, hubo cohetes y música en los preparativos de la regada o tirada de regalos en las calles de Santa María Xadani.

Por la noche, de la enorme estructura de carrizo y pólvora, conocido como "castillo" de pirotecnia artesanal, volaron discos de luces que, acompañados de coloridos pavorreales, precedidos de su explosiva salida de los tubos metálicos, iluminaron la noche y provocaron el júbilo popular.

Alrededor de la pequeña capilla de mampostería, que muestra signos de deterioro, como la caída del repello del techo y muestra las varillas carcomidas por el ambiente salobre, grupos de mujeres preparan en los enormes cazos el caldo de pescado que se ofrece a los peregrinos.

Hay puestos donde se venden cervezas y refrescos, llegan personas de varios municipios a vender panes, dulces de chilacayote, juguetes para niños y están los juegos mecánicos que como a las once de la mañana siguen como somnolientos tras el baile popular.

Al fondo sur de la capilla, rumbo al mar donde desde lejos se observaban lanchas y cayucos de los pescadores, los integrantes de un grupo musical se esforzaban para no perder el ritmo de La Boda del Huitlacoche. Es la mezcla de la fe y de la unidad de lazos del compadrazgo.

Como en la ciudad de Esquipulas, Guatemala, donde cada año acuden miles de peregrinos istmeños al Santuario del Cristo Negro, también en Santa María Xadani hay manifestaciones de fe para pagar mandas y pedir favores, hay rezos y la fiesta se impone con mole, relleno y cervezas.