México: Suspendida, votación sindical en planta de GM

MARK STEVENSON
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CIUDAD DE MÉXICO (AP) — México enfrentaba el viernes su mayor reto a las reformas de libertad sindical incluidas en el acuerdo de libre comercio con Estados Unidos y Canadá, luego de que un sindicato de la vieja guardia al parecer fue sorprendido destruyendo boletas negativas en una planta de General Motors en el centro del país.

La secretaria del Trabajo, Luisa María Alcalde, dijo que la manipulación de votos en las plantas de camionetas y transmisiones de la ciudad de Silao era un indicio de que algunos líderes sindicales no habían recibido el mensaje de que no pueden operar a espaldas de los trabajadores.

“Todavía hay gente a ña que no le cae el veinte, no entiende que se van a respetar los derechos de los y las trabajadores, y ellos van a decidir”, dijo Alcalde.

La votación fue una prueba para el compromiso de México con la implementación de nuevas elecciones de representación sindical, las cuales son requeridas como parte del T-MEC. México acordó en el tratado reformar sus leyes laborales para garantizar votaciones secretas sobre representación sindical y contratos.

Previamente, esas votaciones se realizaban a mano alzada, o no había. Los trabajadores en muchas fábricas en México no sabían siquiera que tenían un sindicato hasta que se les descontaban las cuotas de sus salarios.

Alcalde reconoció que en el pasado había una “enorme presencia de contratos de protección”, y que se firmaban contratos sin el consentimiento de los trabajadores, incluso antes de que se abriesen las plantas.

Los críticos dicen que los bajos salarios en México han tenido un importante papel en el traslado de empleos manufactureros al sur de la frontera estadounidense, en especial en la industria automotriz.

Pero lo sucedido el miércoles por la noche en la tercera ronda de votaciones por los 6.494 empleados de la planta de GM en Silao pareció mostrar que algunos gremios tradicionales, como la Confederación de Trabajadores de México (CTM), siguen tratando de emplear viejas tácticas.

Los trabajadores en la planta deben votar si reconocen o no al sindicato que ha controlado el contrato laboral desde hace tiempo. Ese gremio está afiliado a la CTM, que fue parte del partido que gobernó México por la mayoría del siglo pasado, el PRI.

La Secretaría del Trabajo dijo que los inspectores descubrieron “que en el local, donde el propio sindicato tenía bajo resguardo el material electoral, las boletas para dar continuidad a la consulta estaban destruidas, por lo cual no era posible continuar con la votación”.

Israel Cervantes, uno de los líderes de la campaña para un nuevo sindicato y quien fue despedido de la planta hace dos años, dijo que funcionarios de la CTM habían abierto las urnas, destruido votos de “no” y remplazado los votos con boletas marcadas “sí”.

Fernando Salgado, secretario general adjunto de la CTM, no respondió directamente a las acusaciones, pero dijo el viernes que uno de los valores de su organización es el respeto a la libertad sindical.

Cervantes dijo que antes de la votación, GM había amenazado a los trabajadores con la pérdida de sus prestaciones si votaban “no”, lo que expulsaría al viejo sindicato.

En un comunicado, GM dijo que: "General Motors de México lamenta la situación y reitera su disposición para cooperar” en el proceso de votación. “GM reitera su compromiso con los esfuerzos y mecanismos que permitan el ejercicio del derecho de los trabajadores a votar de manera personal, libre, directa y secreta en el proceso de la legitimación del contrato colectivo de trabajo”

Cervantes dijo que lo que hace falta es “una verdadera multa a la empresa y el sindicato por esta situación”.

Alcalde no dijo cuándo se repetiría la votación, aunque era obvio que poner las urnas bajo custodia del gremio que pudiera ser rechazado amenazaba la validez de cualquier votación futura.

El proceso de votar para aceptar o rechazar los sindicatos existentes comenzó en el 2019 y concluye en el 2023, y tendrá que realizarse en cada fábrica sindicalizada y otros lugares de trabajo en México.

Si México no cumple con las nuevas reglas, ha acordado bajo el T-MEC el establecimiento de paneles de resolución de disputas para garantizar que los trabajadores puedan organizarse y demandar mejores salarios.

Cuando el viejo TLCAN fue aprobado en 1994, los líderes de los tres países prometieron que el acuerdo estimularía los salarios en México, algo que no sucedió, en parte por la existencia de sindicatos no representativos. Los salarios promedios en las industrias mexicanas siguen siendo aproximadamente un décimo de los salarios prevalecientes en Estados Unidos.

El T-MEC busca frenar el flujo de empleos al sur, requiriendo que de 40 a 45% de los componentes de los autos sean producidos por trabajadores que ganen al menos 16 dólares por hora.