México: Grupos critican aumento de penas por feminicidios

MARÍA VERZA
Familiares colocan globos y arreglos de flores en la tumba de Fátima, la niña de siete años asesinada, en Ciudad de México el martes 18 de febrero de 2020. (AP Foto/Marco Ugarte)

CIUDAD DE MÉXICO (AP) — Colectivos de mujeres de México criticaron el miércoles el aumento de las penas a los feminicidas aprobado por la Cámara de Diputados en medio de una creciente indignación por los recientes crímenes en la capital, pues consideran que la medida no evitará nuevos asesinatos.

“Es populismo penal que no vale para nada”, afirmó la abogada Verónica Cruz, de la organización Las Libres, con décadas de experiencia en temas de género.

Por su parte, el presidente Andrés Manuel López Obrador celebró los cambios y aseguró que “se está haciendo” todo lo necesario para enfrentar este tipo de crímenes.

Los legisladores tomaron su decisión unos días después del brutal asesinato y la exhibición en la prensa del cuerpo de la joven Ingrid Escamilla y de un nuevo homicidio que impactó a los mexicanos, el de Fátima, una niña de 7 años que fue secuestrada al salir de la escuela y cuyo cuerpo se encontró en una bolsa de plástico.

Distintas organizaciones han insistido en que el problema de los feminicidios es la impunidad y la falta de investigaciones confiables, con lo que de poco sirve contar con condenas mayores si la gran mayoría de los responsables no llegan a la cárcel o no se les detiene.

“Lo fundamental es una investigación con la debida diligencia”, que haya mejores peritos y que los investigadores entiendan los contextos de violencia familiar y social, subrayó María de la Luz Estrada, coordinadora del Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio, una agrupación de organizaciones no gubernamentales que trabaja con las autoridades.

El incremento de penas aprobado el martes con 415 votos a favor y uno en contra para subir de 45 a 65 años las condenas por feminicidio _el cual pasará ahora al Senado para que lo examine_ tendría pocos efectos prácticos, ya que la modificación afecta al código penal federal y los feminicidios suelen ser delitos del fuero común regidos por leyes estatales.

“Sólo dan respuesta al tema mediático porque no saben qué hacer”, lamentó Cruz.

El senador opositor Miguel Ángel Mancera, exalcalde de la capital, prevé que el cambio legal salga adelante también en la cámara alta, aunque reconoció que es “derecho penal simbólico” y no la solución, que debe pasar por activar protocolos eficaces.

En un comunicado esta semana, el Observatorio denunció la “ausencia de una política integral” que garantice una vida libre de violencia para las mujeres y la “falta de voluntad política” para atajar un crimen que se ha incrementado 137,5% en los últimos cinco años, según cifras oficiales.

Lo que nadie duda es la importancia de la presión social, la única que, según Verónica Cruz, obliga a los gobernantes a actuar.

Y el caso de Fátima es un ejemplo: tan sólo 24 horas después de que la fiscalía capitalina identificara a dos sospechosos, la pareja estaba ya detenida gracias a la ayuda de la Guardia Nacional, algo nada habitual cuando otros casos quedan sumidos en el olvido.

Uno de ellos es el de Diana, la hija de Lidia Florencio, un ama de casa del Estado de México. Florencio participó la semana pasada en las protestas convocadas tras el feminicidio de Escamilla y se quejaba de que, tres años después del asesinato de su hija, ni siquiera hay una línea de investigación. Nadie salió a la calle a pedir justicia por Diana.

Por eso los colectivos feministas quieren mantener la presión y las protestas, y en las redes sociales circulan ya diversas convocatorias en torno al Día Internacional de la Mujer, el 8 de marzo, como una para que las mexicanas se queden en casa el día 9 y el país note su ausencia.

Los grupos feministas insisten en que la clave son políticas públicas de prevención, así como castigar la tentativa de feminicidio y la violencia familiar. Además, dicen, es necesario sancionar tanto a quien no investigue como a quien revictimice, y poner en marcha protocolos que han sido eficaces.

“Nosotras, los movimientos feministas, también estamos fallando en la narrativa”, agregó Cruz en una autocrítica, porque no sólo hay que acreditar un feminicidio, sino que también es preciso saber por qué se comete para poder prevenirlo.

Mientras continúa el debate, siguen las muertes y las palabras de las autoridades prometiendo justicia: el miércoles las capitalinas hablaban de Fátima, las de Guerrero de otra niña, Jaqueline, asesinada en la localidad de Coyuca de Benítez, y las de Coahuila, en el norte del país, del hallazgo del cadáver de una bebé en un terreno baldío de la ciudad de Saltillo.