México, sin encanto para invertir

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EN MÉXICO, el sector terciario ha tenido una contracción derivada de la reducción de servicios al sector secundario, y ambos contrajeron al primario. La única forma de poder regresar o estar arriba que antes de los valores de la pandemia es recuperar la vocación del mercado, basado en la generación de negocios por medio de la inversión privada, los cuales asuman los riesgos financieros. Y la parte pública, ser parte de la creación de la infraestructura necesaria para la movilidad de la sociedad, facilitar la incursión de nuevos capitales en la economía, regular, normar y adaptarse para hacer frente a cualquier cambio dentro de la economía mundial. Al hacer todo con dinero público, ¿quién asume el riesgo? ¿Es necesario que todo sea un fondo perdido?

Países de América Latina han realizado cambios de perspectivas facilitando la apertura de inversión a capitales privados nacionales o extranjeros para eliminar cualquier carga presupuestaria a las finanzas públicas, lo que no resulta en un beneficio para el desarrollo económico al dejar que el riesgo financiero, operativo y ambiental en el sector energético pueda ser asumido por privados.

Tomaremos como ejemplo el sector de hidrocarburos. En reciente seminario, realizado por Industrial Info, se sugiere que en México no hay nuevos proyectos que puedan asegurar una estrategia dentro de este mercado en corto plazo.

En América latina existen alrededor de 1,807 proyectos por un monto de 106,000 millones de dólares de 2021 a 2023, de los cuales 219 de estos están en construcción con una inversión de 29,000 millones. Se iniciarán alrededor de 1,122 por un monto de 69,000 millones a partir de 2022.

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De acuerdo con los planes, regulaciones y cambios estructurales, será en las siguientes actividades donde estarán concentrados la mayoría de estos: extracción de gas natural; plantas de GNL; ductos; infraestructura de almacenamiento; refinerías.

Los países están asegurando la extracción de gas como materia prima para la generación de electricidad.

Derivado de lo anterior, los países que liderarán las inversiones en proyectos en el mediano plazo, ante las aperturas de los mercados a inversiones privadas, estarán de la siguiente manera con los montos esperados en miles de millones de dólares:

1. Brasil (44.5)

2. Argentina (14.2)

3. Ecuador (6.9)

4. Colombia (4.2)

5. Perú (2.1)

6. Guayana (2.3)

7. Trinidad y Tobago (1.5)

8. México (17.3)

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La secuencia de importancia no está en función del monto de la inversión esperada. Refiere la necesidad de cubrir el mercado para el largo plazo, y facilidades a privados para invertir. Muchas de las inversiones refieren infraestructura para el largo plazo y asegurar la extracción de hidrocarburos en el futuro.

En Brasil, los cambios realizados por la empresa del Estado, al vender gran parte de sus activos como refinerías y ductos, están permitiendo la entrada de capital privado. Además, facilitan la operación de campos maduros en tierra y aguas someras y de concentrarse en su estructura de gas natural para el futuro.

El objetivo: incrementar reservas, y mantener una producción de mediano plazo de crudo, y en el largo plazo de gas natural para poder acercar el gas a la generación de electricidad y uso en los hogares.

Darán facilidades a capitales privados en el almacenamiento y plantas de GNL a lo largo del país.

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México por su parte depende del presupuesto a inversiones que asignen a Pemex por parte de la nación, pero este se mantendrá en los valores de 2021 en adelante. El mayor proyecto del mercado mexicano está bajo la empresa productiva del Estado, Dos Bocas. De ahí en fuera no hay otro.

Mercado no atractivo para invertir por privados, por la incertidumbre ligada a las restricciones del gobierno actual a la inversión privada, y tener que litigar en algún momento de la vida de cada proyecto. El 37 por ciento de los proyectos tienen demoras para el inicio de construcción mayores a dos años, principalmente en ductos. Almacenamiento, algunos proyectos, están cancelados o en espera por la modificación de la nueva ley de importación, y podría desalentar las inversiones en el sector.

Los privados continúan interesados debido a que la demanda está incrementando, pero dependerá de la certidumbre que dé el mercado y que no todo esté ligado a la inversión de Pemex, debido a que la empresa está perdiendo atracción, lo cual fue confirmado en la lista de Fortune 2021, al pasar del 107 (año 2018) al lugar número 257.

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Argentina, en tanto, está concentrada en el programa Gas Cuatro, cuyo objetivo es reactivar la cuenca de Vaca Muerta para incrementar la extracción de gas al asegurar la compra de los hidrocarburos. Espera satisfacer la demanda interna y exportar a Brasil y Chile el gas natural.

Para el mercado de América Latina, la visión de mediano plazo será tener la infraestructura necesaria para la transformación de crudos, y a largo plazo, inversiones para la movilidad y compresión del gas natural para su exportación entre las regiones y otras partes del mundo.

El modelo de negocio en América Latina será la inversión en reservas de gas para la transición energética para la generación de electricidad con base en esta energía primaria.

México, escucha, porque, si no, nos quedaremos al margen de los avances tecnológicos. N

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Ramsés Pech es analista y asesor de la industria energética y en economía. Los puntos de vista expresados en este artículo son responsabilidad del autor.

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