"México no busca la máxima calificación en prueba PISA"

CIUDAD DE MÉXICO, noviembre 27 (EL UNIVERSAL).- México no busca alcanzar la máxima calificación en la prueba PISA que cada tres años aplica la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), explicó la Comisión Nacional para la Mejora de la Educación (Mejoredu).

En taller de medios para aprender a analizar los resultados de la prueba, el investigador de la Dirección General de Evaluación de Resultados Educativos de Mejoredu, Andrés Sánchez Moguel, indicó que la información que ofrece PISA sirve para conocer el porcentaje de estudiantes que puede "hacer ciertas cosas" y cuántos no.

"No es que se esté buscando alcanzar la máxima calificación [en PISA] porque eso no es algo que exista aquí, no existe una cosa tal como ganar cumpliendo la totalidad de la meta educativa. Sí existe información muy detallada sobre el porcentaje de alumnos que pueden hacer ciertas cosas, y el porcentaje de alumnos que pueden hacer otras cosas. Esa es la información que nos puede servir para la mejora", señaló.

La última vez que se aplicó la prueba fue en 2015. En ese año, se dio a conocer que los jóvenes de 15 años de México obtuvieron 416 puntos en ciencias, 423 puntos en lectura y 408 puntos en matemáticas, mientras que el promedio de calificación de la OCDE fue de entre 493 y 490 en las tres materias.

Esto quiere decir que después de 15 años de exámenes, México se mantenía en el último lugar de los socios de la OCDE en la prueba que mide la calidad del sistema educativo.

"El porcentaje de alumnos que se encuentra por debajo del nivel dos es el tamaño real del reto para el país. ¿Qué hemos aprendido de PISA? La mejor política es empujar desde abajo, no buscar tener estrellitas: que sepan leer súper bien ni tratar de dedicarle mucho tiempo, esfuerzos y recursos a los estudiantes que de por sí están bien, sino a los que están en menores condiciones, mejorarlos y de manera sistemática, todos los demás estudiantes tienden a mejorar", dijo.

El titular de la Unidad de Evaluación Diagnóstica, Francisco Miranda López, pidió hacer comparaciones "justas" al analizar los resultados de la prueba PISA.

Pidió hacer una "comparación justa, adecuada y pertinente" puesto que no son las mismas condiciones económicas y sociales en todos los países, por lo que también pidió tomar en cuenta el contexto escolar, puesto que no es lo mismo comparar a estudiantes de escuelas "menos dotadas", que a los alumnos de otras escuelas que tienen mejores condiciones.

La OCDE presentará el próximo martes los resultados de la aplicación de PISA 2018, que este año se enfocó en conocer las competencias de Lectura que tienen los estudiantes de 15 a 16 años, inscritos en tercero de secundaria; se aplican cuestionarios a estudiantes y también a directores de escuelas públicas y privadas elegidas al azar.

La prueba se aplica cada tres años y busca evaluar, en qué medida los alumnos de 15 años han adquirido los conocimientos y habilidades que necesitan para participar en la sociedad y continuar estudiando una carrera universitaria.

PISA no ofrece resultados por escuela ni por estudiante, y tampoco permite identificar los aspectos particulares de cada país para explicar sus resultados, pero sí proporciona un diagnóstico sobre el logro de aprendizajes, "que se alcanza a través del esfuerzo de los países por formar a sus jóvenes".

El cuestionario que se aplica a los jóvenes es una combinación de preguntas de opción múltiple, y otras en las que los alumnos tienen que elaborar sus propias respuestas. Las preguntas se desprenden de textos que describen situaciones similares a experiencias de la vida real.

El objetivo es saber cómo aplican los jóvenes los conocimientos que han adquirido en la escuela, para resolver problemas cotidianos; por ejemplo, se les pide que calculen el tamaño de un librero para saber si cabría en una habitación, o que hagan simulaciones sobre cómo se distribuye el dinero.

A los estudiantes se les aplica una escala de puntuación que va de 200 a 800, precisamente para alejarse de las escalas que se utilizan convencionalmente en los entornos escolares como pueden ser del uno al 10 o 10 al 100. Se toma como base los 500 puntos que obtuvieron de promedio los participantes en la prueba, la primera vez que esta se aplicó en el año 2000; el objetivo es tener un referente de cambio.

Con base en esta escala de puntuación se determinan los niveles de desempeño o logro que van del uno al seis para matemáticas, ciencia y lectura. El organismo internacional considera que a partir del nivel dos se tiene un aprovechamiento satisfactorio; el dos es el mínimo para que un estudiante se desempeñe adecuadamente en la sociedad y pueda aspirar a estudiar una carrera.

El nivel uno es el mínimo y quiere decir que los jóvenes no alcanzan el mínimo necesario para seguir estudiando o desempeñarse adecuadamente en la sociedad; mientras que el nivel seis es el máximo, los jóvenes que lo alcanzan tienen la capacidad de realizar actividades complejas, y tienen potencial para ocupar posiciones de liderazgo.