Médicos instan a padres a no llevar a sus hijos a salas de emergencia a menos que sea necesario

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Los médicos del área de Chicago suplican a los padres que no lleven a sus hijos a las salas de emergencia de los hospitales a menos que sea necesario, reportan que un aumento inusual de enfermedades respiratorias entre niños está inundando las salas de emergencia y provocando largos periodos de espera.

University of Chicago Comer Children’s Hospital está atendiendo un 79% más de pacientes en su sala de emergencias en comparación con el mismo período de hace dos años, dijo el Dr. John Cunningham, médico en jefe. Eso ha llevado a tiempos de espera en la sala de emergencias de hasta cuatro o cinco horas para los niños con problemas menos graves, después de ser evaluados, indicó. Todos los pacientes se clasifican cuando llegan a las salas de emergencia de los hospitales para determinar a quién se debe dar prioridad para recibir atención.

El tiempo de espera en la sala de emergencias del Lurie Children’s Hospital aumentó en aproximadamente un 300%, señaló la Dra. Elizabeth Alpern, jefa de la división de medicina de emergencia. Lurie está viendo aproximadamente un 80% más de niños en sus salas de emergencia esta temporada en comparación con la misma época del año pasado, y aproximadamente un 25% más en comparación con años anteriores, dijo.

Advocate Children’s Hospital, que tiene dos campus con salas de emergencias, está atendiendo a la mayor cantidad de pacientes de emergencias que haya visto en los meses de agosto y septiembre, dijo el Dr. Frank Belmonte, director médico. Los tiempos de espera para los niños con afecciones no graves ahora suelen ser de entre dos y seis horas, dijo.

Gran parte del aumento de niños que se dirigen a las salas de emergencia se debe a un aumento no estacional de enfermedades respiratorias distintas del COVID-19, dicen los médicos. Además, en medio de este último aumento de COVID-19, algunos padres pueden traer niños con síntomas leves a moderados porque les preocupa tener COVID-19 o quieren pruebas de COVID-19 para que sus hijos puedan regresar a la escuela, dicen los doctores.

“Estamos viendo a muchos niños con enfermedades respiratorias que no ponen en peligro la vida y que acuden a la sala de emergencias, y recomendamos que muchos de los que tienen síntomas virales leves sean atendidos por sus pediatras o en atención de urgencia”, dijo Cunningham.

Normalmente, muchos niños contraen enfermedades respiratorias como el virus respiratorio sincitial, conocido como RSV, durante el invierno. Pero, este año, el RSV llegó temprano. Los médicos dicen que es probable que se deba a que muchos niños estuvieron aislados en casa el invierno pasado y no estuvieron expuestos a la enfermedad hasta los recientes meses, cuando comenzaron a regresar a las guarderías, a socializar y a regresar a la escuela.

“Anticipamos que esto realmente se volverá más severo a medida que entremos en los meses de invierno”, dijo Cunningham.

Una escasez nacional de enfermeras está agravando la situación, agregó Alpern.

“Eso abruma el sistema de salud y nos dificulta poder ver a los pacientes que realmente tienen enfermedades que necesitan atención de emergencia”, mencionó.

Si el estado tiene una mala temporada de influenza u otra variante de COVID-19 se afianza, “será muy difícil de administrar” para los hospitales, dijo Belmonte.

Los líderes de salud de la ciudad y el estado, así como los de media docena de sistemas hospitalarios del área de Chicago, instan a los padres a llevar a los niños a sus pediatras o centros de atención de urgencia si sus síntomas no son graves. Los padres deben comenzar por llamar a sus pediatras, quienes a menudo tienen servicios de contestador y a quienes pueden enviarles preguntas durante el horario no laboral, dicen.

Los padres que buscan pruebas de COVID-19 no deben ir a las salas de emergencia de los hospitales, agregan. Muchos centros de atención de urgencia ofrecen pruebas, al igual que las farmacias y los sistemas de salud.

La información sobre los sitios de prueba de COVID-19 en Illinois y Chicago está disponible en línea.

Sin embargo, eso no quiere decir que todos los padres deban evitar las salas de emergencia.

Los niños deben ser llevados a la sala de emergencias si experimentan dolor de pecho intenso, dificultad para respirar, desmayos, tos con sangre, ataques de asma graves, deshidratación grave, reacciones alérgicas graves, lesiones graves, cambios en el estado de salud mental, convulsiones, fiebre alta con dolores de cabeza y rigidez en el cuello o cambios repentinos en la capacidad para caminar, hablar, ver o moverse. Los padres también deben traer bebés de 2 meses o menos con temperaturas de 100.4 grados o más.

Si un niño no responde o tiene una emergencia que amenaza su vida, los padres deben llamar al 911.

“El brote de COVID-19 permanece bajo buen control en Chicago; estamos promediando solo una admisión hospitalaria por COVID al día para los menores de 18 años, pero este aumento en los departamentos de emergencia locales es preocupante”, dijo la Dra. Allison Arwady, del Departamento de Salud Pública de Chicago, en un comunicado de prensa. “Si bien aliento a los padres a que continúen tomando todas las medidas preventivas normales para proteger la salud de sus hijos, incluido vacunarlos si son elegibles, solo deben buscar atención en un departamento de emergencias si su hijo está gravemente enfermo”.

Este texto fue traducido por Leticia Espinosa/TCA

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