Médicos con actitudes racistas excluyen a niños hispanos de pruebas clínicas

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Denver (CO), 19 ene (EFE).- La mayoría de los niños hispanos de Estados Unidos recuperándose de ciertos tratamientos médicos quedan excluidos de pruebas clínicas debido a la actitud tendenciosa de los profesionales de la salud, revela un estudio difundido este miércoles por expertos de la Escuela de Medicina de la Universidad de Utah.

El estudio, publicado en la revista especializada Pediatrics, se basó en el análisis de casi 550 casos de niños con bronquiolitis (inflamación viral de las vías respiratorias) debido a la dispar incidencia de esa enfermedad entre los menores latinos: 19,1 % por cada 1.000 nacimientos entre hispanos contra 11,8 % promedio en los otros grupos étnicos.

El doctor Eric R. Coon y sus colaboradores encontraron que 506 de los 548 pacientes estudiados fueron considerados por los médicos correspondientes como “apropiados” para participar de estudios clínicos luego del periodo de hospitalización por bronquiolitis, es decir un 92 % de aceptación.

Sin embargo, esos mismos médicos solamente aceptaron a 29 % de los pacientes hispanos y rechazaron como “inapropiados” a la mayoría (52 %) de los menores latinos.

El estudio enfatiza que “solo la etnicidad hispana continúa siendo significativamente asociada con oportunidades reducidas de ser considerada como apropiada por los médicos”.

“Nuestros hallazgos sugieren que los prejuicios de los médicos pueden haber reducido la generalización de los resultados de los ensayos y perpetuado así las disparidades al privar a las familias hispanas de la oportunidad de reducir su tiempo y las cargas financieras después del alta hospitalaria a través de la participación en pruebas clínicas”, dice el reporte.

Anteriormente ya se habían identificado otras barreras que impiden la participación de hispanos y de miembros de otras minorías en pruebas clínicas. Entre esas barreras frecuentemente se citan la carencia de transporte o de servicios de cuidados de niños, así como la falta de suficientes profesionales de salud de grupos minoritarios debido a la “marginalización” existente dentro de la medicina académica, indicó Coon.

Sin embargo, hasta el momento poco se había hecho para estudiar el llamado “racismo médico mediatizado”, que puede ser “intencional o no intencional” y que se define en el estudio como “presunciones diferentes sobre las acciones hacia otros (los pacientes) según su raza”.

Debido a ese racismo médico, subraya el reporte, aunque los niños recuperándose de bronquiolitis son automáticamente asignados al azar a un grupo de control o a un grupo de intervención, la mayoría de los niños cuyos padres hablan español quedan totalmente excluidos de esas pruebas de salud.

Aun peor, el estudio encontró que, en el caso de las pruebas médicas después de la hospitalización por bronquiolitis, el idioma de preferencia de los padres de los niños afectados por esa enfermedad solo se preguntó después de que los niños fueran aceptados para esas pruebas, y no antes.

“En futuras pruebas clínicas, los investigadores deberían considerar intervenciones que aborden los prejuicios de los proveedores de salud y del investigador en el momento de la selección de los participantes para maximizar la participación diversa e inclusiva”, expresan Coon y sus colegas en la conclusión del estudio.

En Estados Unidos, según el Instituto Nacional de Salud, se registran actualmente unos 172.000 casos anuales de bronquiolitis, afectando hasta el 3 % de los infantes. Sin embargo, esa cifra es 25 % menor que en 2000.

(c) Agencia EFE

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